Seminario: “La Nueva Era”

Plaw Hatch Hall, East Grinstead (England)

1980-11-16 1 New Age 1, 74' Add subtitles:
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Seminario: “La Nueva Era”

Plaw Hatch Hall, Inglaterra 16-11-1980

Seminarios como este son muy útiles porque podéis escoger gente que esté muy seriamente interesada en Sahaja Yoga, que sea dedicada, que tenga pasión por Sahaja Yoga, que sienta qué es la cosa más importante de la vida.

Os habréis dado cuenta de que vosotros sois los hombres y las mujeres de Dios. Y de que tenéis que estar preparados para enarbolar la bandera de la Nueva Era. De transformar Sahaja Yoga en Maha Yoga, en una vasta área de espiritualidad. Vosotros sois los canales y los que vais a generar esta energía. Si fuerais simplemente canales, entonces, vuestra responsabilidad habría sido mucho menor.

Pero Sahaja Yoga es una especie muy diferente de proceso viviente. Quizás ya lo habréis notado: una vez que recibís la Realización, primero comienza a transformaros. Después empieza a transformar a otros. Con vuestra presencia empezáis a transformarlos. Con vuestra existencia comenzáis a transformar la atmósfera. Los problemas más sutiles de negatividad, todos ellos, se solucionan. Como un árbol cuando florece. La fragancia de la floración crea un tipo diferente de aura a su alrededor que atrae a todas las abejas hacia sí para recoger la miel. De la misma manera cuando una persona está realizada, está iluminada. El área se expande y empezáis a atraer gente a vuestro alrededor.

Tenéis que recordar algunos puntos sobre Sahaja Yoga: primero, que recibís la luz; el segundo paso es que generáis luz. Nunca se ha dado en ningún otro proceso que generéis luz por vosotros mismos, con vuestra voluntad, con vuestro entendimiento, con vuestra libertad. Por ejemplo, un árbol puede hacer crecer semillas y las semillas pueden convertirse en árboles. Pero las semillas no se regeneran, no tienen voluntad. Porque aquí las semillas son los seres humanos y solo estos tienen voluntad. Ahora habéis sido iluminados con vuestra voluntad. Con ella os podéis regenerar o, como diríais, podéis provocar que vuestro propio Sahaja Yoga vaya más lejos. Es un entendimiento muy sutil que cuando se enciende una vela, esta no puede encender ninguna otra solo con su voluntad; alguien tiene que encenderla. Por tanto, vuestra voluntad es muy importante en Sahaja Yoga. “¿Qué deseáis?” Eso es muy, muy importante.

Ahora bien, la voluntad no significa “deseo”. Voluntad significa “deseo puesto en acción”. Por tanto, lo que hacéis es desear y entonces os ponéis en marcha. Podéis hacerlo. En primer lugar tenéis que saber que debemos tener deseo. Eso está ahí, sin duda. Vosotros sois categóricamente buscadores. Quiero decir que sois esa categoría, habéis nacido como buscadores, no podéis deshaceros de ello. Sois buscadores. Sean cuáles sean vuestros problemas, sea cuál sea vuestro origen, sean cuáles sean los errores que hayáis podido cometer, sois buscadores. Y los buscadores son buscadores. Por ejemplo, en esta habitación, si miráis cuántas luces hay, como mucho son 6,7,8,9,10,11, entre las dos habitaciones juntas. En esta habitación solo hay 5.

No todo el mundo es luz. Vosotros sois los dadores de luz y va a funcionar a través de vuestra voluntad. Así que, ¿cuánto poder debería tener vuestra voluntad? ¿Cuánta dedicación deberíais poner según vuestra voluntad? Eso lo ha de saber cada uno. Tenéis que desentrañar esa voluntad en vuestro interior. Una vez que comenzáis a practicar Sahaja Yoga, entonces, empezáis a reconocer lo importante que es porque da un verdadero significado a toda la Creación.

A los ojos de Dios y del Poder divino tenéis que lograr eso. Ese es el propósito de la vida. Y sorprendentemente se deja a vuestra voluntad, no a la mía. Yo no tengo voluntad ni acción. Así que, es vuestra voluntad la que va a hacer que funcione. Por tanto, tenéis que dedicaros. Y ahora tenéis que sopesaros: “¿Cuánta voluntad tengo?” Los seminarios os ayudan a ver cuánto deseáis verdaderamente que Sahaja Yoga tenga éxito. Este es el segundo aspecto. Para que sea exitoso, ¿qué deberíamos hacer? Debemos entender los fundamentos de Sahaja Yoga e intentar ver en nuestro interior: “¿Entendemos las bases? ¿Y tenemos las cualidades por las que sostenemos esas bases?”.

El primer fundamento de Sahaja Yoga es que os tenéis que convertir en vuestro Espíritu, de modo que vuestro cuerpo emita solo los poderes del Espíritu. Este es el principio básico de Sahaja Yoga. Hasta ahora, en todas las religiones, en todos los grandes libros, incluso en la Biblia y en el Gita, está escrito que debéis tener fe. La palabra “fe” nunca fue aclarada en ninguno de estos libros y en general la gente pensaba, en fe ciega, que la única manera de creer era teniendo fe ciega. Debería haberse aclarado. Pero se mantuvo ese gran término que es “fe”. Y usaron “fe ciega” y “fe”.

Entonces la gente empezó a darle un sentido. Por ejemplo, vais andando por un camino y decís: “Estaba pensando en Dios y de repente me encontré un anillo de oro; de modo que mi fe se sostenía en que fue Dios el que me ayudó a conseguir ese anillo de oro”. O digamos que os ibais a divorciar o algo por el estilo, rezasteis a Dios, y el divorcio no tuvo lugar por su ayuda. Pero esta clase de oración puede tener otra parte. La gente puede decir que aquellos que no creen en Dios en absoluto tienen bastante éxito. Entonces, ¿cómo explicáis eso? No tienen fe, de hecho son paganos, pero tienen mucho éxito en la vida. ¿Cómo explicáis esa parte?

Sahaja Yoga tiene otra cosa muy buena. Es la revelación de los grandes términos que fueron usados con anterioridad. Entonces a la gente no se le daba la Realización; nadie podía hablar de fe, de fe ciega o de la verdadera fe. Porque si no tienen ojos, ¿cómo podéis hablarles de la luz o de la oscuridad? Por tanto, en aquel tiempo, la fe era un sustento: cómo sostenerse a uno mismo. Lo segundo era tener fe en que resucitaríais, en que seríais vuestro Espíritu.

La tercera etapa es saber que hoy la Realización os da experiencias y así vuestra fe se establece; no una fe ciega, sino abierta e iluminada. Por ejemplo, entráis en esta casa y veis por vosotros mismos lo que es. Y entonces tenéis fe en eso. En eso consiste. Creed en ello, en aquello que habéis visto. Ahora habéis visto “sakshat”. Tener “sakshat” significa abarcar todo lo que habéis notado a través de vuestros sentidos, de los cinco sentidos de la percepción.

Demostrarlo es tan claro como la luz del Sol. Y esta manera es la verdadera, sin conjeturas ni habladurías. Por tanto, todas esas palabras que se usaron en las Escrituras son una Revelación. En la vida actual significa que habéis visto que esas cosas han sucedido. Como si digo: “La Kundalini asciende”. Lo habéis visto muchas veces. Digo: “¡Ha!”, y lo empezáis a sentir. Por decir tan sólo: “¡Ha”, “Ho”, “He!”, ya conseguís vibraciones. Está ahí en su totalidad y ahora lo podéis ver por vosotros mismos. Ya no existe: “Puede o no puede funcionar, puede ser verdad o no”. Todo eso ya no está ahí. Es absolutamente cierto.

Pero lo primero y más importante es que tenéis que convertiros en vuestro Espíritu. Si no conocéis el Espíritu no podéis conocer a Dios. Pero el Espíritu en sí mismo es un ente sensible. Está ahí y se mantiene ahí, sin duda, pero debería brillar en vuestra atención. Tenéis que saber que vuestra atención ha de ser compatible con vuestro Espíritu. Si no es así, entonces el Espíritu no brilla. El Espíritu brillará en una atención firme. Mantenedla firme mediante el equilibrio. Así es cómo llegáis a un estado firme. ¡Equilibrad vuestros pensamientos, vuestros ojos, vuestros deseos! Intentad equilibrar el ego y el superego. Equilibradlos. La atención se equilibra mucho así.

¿Qué se hace con la voluntad? En primer lugar deseáis y después actuáis. “¿Dónde estoy yendo? ¿Qué estoy haciendo? Yo soy un buscador. ¿Es esto lo que tengo que hacer como buscador?” Así es cómo el equilibrio llegará inmediatamente. ¡Debéis tener equilibrio!; lo más importante es que os equilibréis. Cualquier comportamiento extremo debe equilibrarse. Cualquier actitud radical hacia la vida debe destruirse. Sin embargo, vemos que aquí la voluntad actúa al contrario, va en la dirección opuesta. Por ejemplo, la gente se vuelve obstinada. No quieren aceptar que hay que equilibrarse y dicen: “¡Oh, yo estoy bien!” Y darán todo tipo de explicaciones para demostrar que están bien. ¿A quién estáis dando explicaciones? Estáis luchando contra vosotros mismos. ¿Por qué? Porque todavía no estáis integrados completamente con vuestro Ser.

Por tanto, el segundo aspecto es la integración; la integración de vuestra atención. La integración llega cuando hacéis algo, cuando deseáis algo, cuando disfrutáis de algo, cuando queréis algo. Entonces la integración está temblando en vuestra atención. Pero si queréis vuestro Espíritu, queréis que vuestro Espíritu sea feliz. Porque si vuestro Espíritu es feliz vosotros sois felices. Él ya está siempre feliz. ¿Cómo vais a hacer que vuestro Espíritu sea feliz? Lo cierto es que cuando decís que queréis que vuestro Espíritu sea feliz, lo que estáis diciendo es que queréis que vuestra atención esté feliz. Mantened vuestra atención alegre y feliz, completamente integrada con vuestro Ser y no con vuestro ego. Aquí es donde ha de utilizarse la discreción. Por tanto, del equilibrio a la integración vamos al tercer aspecto, que es la discreción. Porque sois miembros antiguos de Sahaja Yoga, alumnos muy avanzados y ahora sabéis cómo ser discretos, qué coger y qué no coger.

Resulta muy fácil criticar a otros, decir que están equivocados. Pero lo más fácil debería ser ver lo que está mal en vosotros. Porque no podéis corregir a otros, sino solo a vosotros mismos. Es tan sencillo como eso. Es como si se casa una hija. Imaginad ahora que hay un problema en el matrimonio. Es mejor que le digáis algo a vuestra hija que no al yerno; porque ella es de la familia. De la misma manera, es mejor corregirse a uno mismo que corregir a los demás. Lo más fácil es que os corrijáis a vosotros mismos si podéis ver vuestro ego, que es el que os está parando. ¿Y quién es el ganador? ¿Quién es la persona que recibe la bendición, el gozo de Sahaja Yoga?

Los viejos hábitos que hay en vosotros os hacen obstinados. Estos deben observarse con gran discreción y ahora, con todo el entrenamiento de Sahaja Yoga, deberíais ser capaces de ver, incluso de forma racional, la discreción que hay ahí. He observado que la gente que va siempre por el mismo camino es extremadamente discreta. Saben cómo girar, qué giro han de tomar, cuál no y cómo llegar. Ese es el signo de vuestra madurez. Por tanto, debéis ser discretos.

Otro aspecto es que tenéis vuestras vibraciones ahí para enseñaros a ser discretos. Sin embargo a veces las perdéis. Por tanto, con la racionalidad, si discrimináis e intentáis descubrir qué es lo que va mal, dónde os estáis equivocando, fácilmente entenderéis qué es lo que estáis haciendo mal. Entonces os examinaréis a vosotros mismos y no a los demás. Porque estáis conduciendo vuestro propio coche. Solo podéis controlar vuestros frenos y no los frenos de otra persona. Es una situación muy rara que la gente conduzca el coche de todos los demás pero no el suyo.

Por tanto, con discriminación sabréis cómo corregiros incluso racionalmente. Vuestra racionalidad es absolutamente lógica. Antes esta racionalidad era ilógica. Pero ahora, con la integración, vuestra racionalidad se vuelve lógica y os dice: “¡No, esto está mal, esto no puede ser!” Ahora sabéis de todo, prácticamente de todo. No creo que haya nada sobre lo que necesitéis información. Eso significa que simplemente intentáis pensar en algo y conseguís la respuesta. Todo está en vuestro cerebro. Está completamente abierto. Lo único que os digo es que desarrolléis vuestra discreción . Si no tenéis discriminación, entonces debéis desarrollarla. Debéis crecer, debéis madurar.

Después vamos desde la discreción para entender que, cuando discriminamos y descubrimos cosas, lo que tenemos que hacer es encontrar nuestra propia falta y corregirla con discreción. ¿Por qué hablar de la de los demás? ¿Quiénes somos para hacerlo? Si sois personas de ese nivel que cogéis incluso una mariposa que revolotea a vuestro alrededor o una hoja que cae del árbol; es decir, si fuerais personas con ese nivel, entonces nunca os habría puesto esta prueba. Pero no sois así. Sois capaces de una prueba mucho mayor que esta y está bien jugar con esto. ¿Verdad?

De lo contrario, ¿por qué debería haber gente haciendo autostop? Dejad estar el autostop. ¿Por qué la gente debería nadar? Sería mejor sentarse en la orilla y verlo todo desde ahí. Incluso, ¿por qué acercarse al río? Podéis coger un resfriado. Así que, mejor quedarse sentado en casa. ¿Y por qué encender la luz siquiera? Puede que veáis algo y os asustéis. Así que, mejor acostarse. ¿Y por qué irse a dormir? Porque podéis soñar. Por tanto, si esa situación está ahí, la de que nada me toque, entonces os puedo decir que no se puede contar con vosotros.

Pero somos soldados y tenemos que desarrollar inmunidad hacia todo tipo de badhas procedente de toda clase de gente; de todo tipo de sahaja yoguis que entran, porque esta es una puerta muy ancha por la que todo el mundo tiene que pasar. Puede que tengan cien o diez mil bhuts. “¡Adelante! Sea como sea el bhut, sabemos manejarlo”. Esta debería ser la actitud. Porque no puedo dejar a nadie. Tengo que darle la oportunidad a todo el mundo. Sois vosotros los que discrimináis a algunos y los echáis fuera. Yo no puedo hacerlo, lo siento. Algunas personas vendrán, me gritarán, me insultarán, me darán problemas. Está bien, no importa. Se les pasará. Puedo sacarles de la circulación cuando sean completamente inútiles. Pero tendré que intentarlo hasta el final. Y si descubro la más mínima mejora, los entenderé. Puede que tenga que trabajar mucho más duro con ellos, puede que sean más cerrados que otras personas. Si están perdidos tengo que cuidar de ellos. Por tanto, debéis saber que es vuestra responsabilidad haceros cargo y cuidar del resto de las cosas que Madre no tiene tiempo de cuidar. Esa es la calidad que tenéis. Todos los dioses y todos los ángeles se inclinan ante vosotros. Están atentos a vosotros. Habéis visto que incluso el Sol ha salido. Ahí estaba, rodeado de nubes. Así es cómo tenéis que salir.

Y una cosa tan pequeña como la Colectividad es el principio de Sahaja Yoga. Si no queréis haceros colectivos, Sahaja Yoga no está dirigido a los individualistas. Debo haberos dicho esto en Inglaterra hace al menos seis o siete años y en India, hace diez. Aquí estáis transformándoos en un ser colectivo, porque el Espíritu es el Ser Colectivo. La cualidad del Espíritu es que es un Ser Colectivo. Es tan colectivo que no podéis imaginaros a nivel humano lo mucho que lo es. Por ejemplo, ayer critiqué el Gita y el Vishuddhi se abrió. Krishna estaba sentado aquí y hablaba a través de mí. No hay ninguna diferencia en absoluto entre los dos, somos lo mismo. Yo soy Krishna, yo soy Mataji y yo soy Cristo. Somos uno y no os podéis imaginar la unidad que hay ahí. Existe una gran armonía.

Para que el Espíritu esté completamente despierto en nuestro interior, para que brille intensamente, tenemos que saber cómo nos relacionamos con los demás, cómo les hablamos, cómo les juzgamos. Pero por supuesto, como os he dicho, hay gente de la que no os deberíais preocupar en absoluto. No están interesados en Sahaja Yoga. Van en contra de Dios. Van contra Cristo. Olvidaos de ellos. Han dado otro paso hacia el infierno y no los podéis parar. Primero empezad a tratar con personas más sencillas. Si alguien entra en mi atención, entonces tendréis que aceptar a esa persona. Pero no continuéis solos malgastando vuestra energía con ellos. No estoy diciendo que vayáis a uno de esos lugares de bhuts, entréis y os peleéis con ellos, ¡no! Si es posible, intentadlo si veis que funciona. Pero no desperdiciéis vuestra energía con la gente, como ha dicho Cristo sobre los cerdos, porque en ellos vive toda clase de parásitos”.

En la colectividad, aquellos que son sahaja yoguis, aquellos que se han unido a Sahaja Yoga deberían estar en completa unión y armonía y disfrutar de la compañía de todos ellos. Todos somos hermosas flores. Sin embargo, he visto que hay personas que se apegan más a algunos de los que entran. Imaginad que llega una persona poseída. Tuvimos un buen ejemplo en India: una de las mujeres que solía venir estaba poseída. Venía siempre, se sentaba delante, nunca atrás. Y tan pronto como la cinta se ponía en marcha, empezaba a hacer cosas raras. Lo intenté todo con ella, todos lo hicimos, pero no podía curarse. Y solo estaba interesada en practicar esto. Después me escribió algunos poemas y me los quiso leer. Fue muy embarazoso. Le dije: “No los leas”, porque todos los bhuts salían de sus poemas. Se lo dijimos de muchas formas. Pasó un año más o menos, y todavía seguía con lo mismo. Estaba creando un problema a todos los sahaja yoguis. Ella era el vehículo a través del cual los bhuts entraban. Le dije muchas veces que sería mejor que no viniera. Finalmente le hablé con mucha franqueza. Le dije: “Vete de aquí”. Tuve que llegar a ese extremo. Pasó un segundo año. Todavía no me había hecho caso. Entonces le dije a su marido que si venía al programa avisaríamos a la policía. Así que su marido la paró.

Pero la gente tiene tales simpatías hacia esos bhúts, que no ven que esa mujer iba en contra de Madre, en contra de Sahaja Yoga, que estaba trayendo toda clase de bhuts y que, además, ¿por qué estaba Madre diciéndole constantemente que no viniera? Cuando me marché comenzó a venir de nuevo. Todos le decían: “Vete, no vengas”. Sin embargo, algunos se compadecían de ella: “Es una señora, ¿por qué le decís nada?” y cosas así. Pero cuando en una ocasión se mostró completamente inflexible, la gente le dijo: “Si no te vas, te echaremos”. Aun así no se marchó y se sentó al final. Entonces uno de ellos le arrojó el bolso fuera de una patada, porque qué sentido tiene cogerlo con las manos, mejor no lo toquéis. Ella se levantó para recogerlo porque, si no tenía el bolso, no podía sentarse ahí. Desde ese momento dejó de venir y desapareció. He recibido cartas de allí en las que dicen: “No está bien que los sahaja yoguis se comporten así y tiren el bolso de esa manera. Esto no debería haber ocurrido, aquello no debería haber pasado”. Les dije que eso era imprudente. Si es un bhut, decidle que no venga. No la quieren allí, no puede ser una sahaja yoguini; no es una buscadora, es un vehículo para los bhuts. Todavía está dando problemas. Entonces, ¿quién le tiene simpatía? Naturalmente, las personas que están poseídas se compadecen de otra persona poseída. Ella no es una sahaja yoguini.

La colectividad tiene que estar con los sahaja yoguis, no con otros. Porque en gente así no hay nada, todo es falso. Es como cuando se dice: “Somos hermanos y hermanas”. Pero, ¿cómo estáis? No lo sentís. Eso no está despierto en vuestro interior. Si una hoja dice: “Soy una flor”, ¿acaso se convierte en eso? Una hoja es una hoja y una flor es una flor. Entre las flores debería haber colectividad porque eso es lo natural, así es su existencia y no de otra manera. Esto es algo que la gente no sabe: cómo discriminar. Todos juntos sois uno, pero os peleáis entre vosotros y cuando los de fuera entran decís: “¡Ven aquí, ven y siéntate!” Es sorprendente. Y he visto que esto ocurre.

Vosotros sois mis niños. Sois vosotros los que habláis el mismo idioma, los que lo sabéis todo. Sois príncipes y ellos todavía han de convertirse en ello. Ese es un aspecto diferente. Estáis sentados en vuestra gloria. Pero esa idea de que todos los santos deberían caer a los pies de una tercera persona, eso no significa que seáis reyes. Vivís como reyes. Debéis mantener la distancia con otros que son plebeyos. No permitáis que vuestro ego se desarrolle, por supuesto, pero sabed que no disfrutaréis de vuestro reino hasta que consigáis que entre más gente en él. Tenéis que conseguir muchos más pero mantened vuestra dignidad. Estáis en ese nivel. Mantened la compostura y después tratad con los demás de la misma manera, porque estáis unidos.

Vosotros sois los santos. Uno debe asumir sus propios poderes. Asumidlos pero sin orgullo. Sois eso, por tanto, ¿de qué hay que estar orgulloso? Es decir, sois almas realizadas y ya está. ¿Cómo ser conscientes de eso? Sois eso y solo eso. Sois eruditos, sois conocimiento. Una vez que os dais cuenta de ello, entonces, la discriminación funciona mucho mejor. No humilláis ni rechazáis a nadie pero ellos no son igual que vosotros. Debéis conocer este principio. No quiere decir que unos sean inferiores y otros superiores, pero vosotros sois diferentes y ellos son diferentes. Y tienen que venir y unirse a vosotros. Tienen que transformarse. Vosotros no os podéis volver como ellos pero ellos sí pueden cambiar como vosotros.

Por tanto la discriminación es muy importante. En Sahaja Yoga uno de los fundamentos más importantes es discriminar. Confiad en los sahaja yoguis, no en los no sahaja yoguis. Nunca confiéis en un no sahaja yogui antes que en un sahaja yogui. El sahaja yogui es vuestro hermano o hermana, es vuestro compañero, lo es todo. Y respecto a todos los demás, forman un grupo distinto y vosotros sois otro grupo. No son vuestros enemigos, porque pueden venir a este lado, pero no son igual que vosotros. Esto debéis interiorizarlo para que la colectividad crezca fuerte. Deberíais saber que al pelearos y enfadaros entre vosotros estáis reduciendo el poder de Sahaja Yoga. Imaginad que los canales empiezan a enfrentarse entre sí, ¿cómo vais a canalizar la energía? Así que, en primer lugar haced que vuestros canales estén bien. Y entended que juntos van a hacer mejor el trabajo. Tenéis que estar todos juntos y debéis sentir la unidad.

Cuando la colectividad es atacada, ¿cuál es el centro que se bloquea? ¿Lo sabéis? El Vishuddhi y el Sahasrara, porque yo soy la Colectividad de todos los Dioses, y todos los centros están en la cabeza, en el Sahasrara. Y en tercer lugar, cuando va más allá de un determinado nivel, entonces se obstruye el Corazón. Por tanto, se bloquean el Vishuddhi, el Sahasrara y el Corazón. Y si además se une a ellos el Agnya izquierdo o derecho, entonces se desarrolla Ekadesha Rudra.

¿Cómo echáis a perder a otras personas a través del Vishuddhi izquierdo y del derecho? Es muy evidente. Suponed que tenéis un problema de Vishuddhi derecho. Estuve en Japón. Sabéis que los japoneses tienen ciertas ideas de que la timidez y la vergüenza no tienen sentido. Y un señor, que era el jefe de una compañía internacional muy grande, vino a visitarme al hotel. Tenía una cosa blanca sobre la boca, como la que tiene Hanumana. Le pregunté: “¿Qué se supone que es eso?” Y mientras me hablaba, esa cosa estaba sobre su nariz. Vi que su Vishuddhi derecho estaba tremendamente obstruido. Todavía no lo entendía. Entonces dijo: “Lo siento, Señora, pero llevo esto porque estoy resfriado”. Así que, se ponen esa cosa encima, vayan a encontrarse con la Reina o con cualquiera. Sencillamente se lo pondrán y se irán a ver a cualquiera así.

Además, cuando estáis resfriados otros lo cogen. Es algo que se coge muy rápidamente. Si estáis resfriados yo me resfrío también. De coger resfriados uno aprende que si tiene catarro, él mismo dirá: “Hoy estoy resfriado, así que, no vengas”. Si le tenéis que dar una excusa a una persona con la que no queréis ir a ninguna parte, decidle: “¡Tengo gripe!” “¡De acuerdo, está bien, no vengas!” A nadie le molesta.

Así es el Vishuddhi derecho, podéis verlo claramente. Sin embargo el Vishuddhi izquierdo no lo podéis ver, sino sentir. El Vishuddhi izquierdo genera toda clase de problemas sociales. El Vishuddhi derecho crea todo tipo de problemas políticos. Por ejemplo, aquellos que tienen obstruido el Vishuddhi derecho son habladores. Tienen que hablar demasiado. Pueden generar problemas a su Vishuddhi derecho al hablar demasiado o al estar callado siempre, de las dos maneras. La gente con el Vishuddhi izquierdo obstruido dice cosas sarcásticas, horribles, desagradables, astutas, sin agresividad, pero de forma retorcida. Pueden hundir a los demás. No creen en matar así, directamente, quieren ser retorcidos y hacer daño a la persona aquí y ahí.

La relación entre el Vishuddhi izquierdo y el derecho es muy estrecha, tanto como las dos caras de una moneda. Una cara es agresiva; cuando la gente de lado derecho habla entre sí, presionan o agreden, se dicen cosas agresivas, extremadamente agresivas. Hemos visto a gente hablar así, diciendo cosas agresivas o jactándose de algo. Las de lado izquierdo, como os he dicho, son gente astuta. Los de lado derecho arruinan las relaciones por ser demasiado agresivos. Por ejemplo, digamos que un hombre de un partido se levanta y dice: “¡Yo soy el elegido!”, y va otro y dice: “¡Yo soy el elegido!” Las relaciones entre los partidos políticos se han echado a perder. No saben relacionarse.

La otra parte, la izquierda, tampoco sabe relacionarse. Porque las relaciones íntimas basadas en la malicia, cuando caen demasiado bajo, degeneran en una vida sexual pervertida. Por ejemplo, vais a casa de alguien, os encontráis con un amigo que vino para quedarse y después este huye con la madre, o cosas así sin sentido. Por tanto, en el lado izquierdo se produce esta especie de relación malsana, cuando no se entiende la pureza de las relaciones en la vida social. Se vienen abajo y trae problemas. Así pues, en las relaciones, tanto el Vishuddhi derecho como el izquierdo juegan un papel muy importante.

Finalmente llegamos al Sahasrara. Sabéis lo que es el Sahasrara. La gente quiere juzgarme. Tienen derecho a hacerlo, es decir, no puedo decir que no. Podéis juzgarme, podéis hacer lo que queráis. No puedo decir que no me juzguéis. Por tanto, no se puede decir que no me juzgáis. No puedo impedíroslo. Seguís juzgándome. Ahora bien, (este cuerpo) es un instrumento, ¿y tenéis que juzgarme? Tengo un buen camuflaje, es simplemente una burbuja, mi personalidad es evasiva. ¿Cómo vais a juzgarme? ¿Hay alguna manera de hacerlo? No podéis cogerme de ninguna manera. Es un disfraz. No tengo orgullo, no tengo ego, no hago nada. ¿Dónde vais a cogerme? Al contrario, por todos estos atributos, os creo un problema porque yo soy Mahamaya.

No podéis entender a una persona que no tiene orgullo. Porque todos podéis hablarme con mucha dulzura, podéis ser muy dulces y podéis sentaros tranquilamente a mi lado. Pero de repente salís con un comentario que demuestra que no sois conscientes de a quién estáis hablando. Súbitamente hacéis algo que muestra que no sois conscientes. Eso es porque sigo jugando. Soy extremadamente amable y agradable con vosotros, sin ningún orgullo. Veis que cualquiera que tenga en esta vida una posición así de elevada, tiene la nariz bien alta; la mía está siempre hacia abajo y no tengo nada excepto sentido del humor. Entonces, ¿cómo vais a entender mi posición? No hay ninguna señal externa. No hay antenas, no hay nada que indique que pudiera ser una estrella de cine. Soy demasiado sencilla, demasiado dulce. No hay manera de que podáis sentir realmente que soy importante. Soy absolutamente mundana, común, pero soy extraordinaria entre lo ordinario. Esto es algo que la gente no entiende. Está bien para aquellos que no son realizados, pero vosotros habéis sentido las vibraciones y habéis obtenido la Realización gracias a mí. Debo ser alguien. Poned la atención para entenderlo. Debe haber algo tremendo dentro de este cuerpo. De lo contrario, no sería posible. Pero es tan obvio para vosotros.

Debéis entender bien esto: Hasta ahora ni Krishna ni Cristo ni Rama, ninguno de Ellos dio la Realización a la gente en masa. Tuvieron otros poderes, como Krishna, que tuvo Samhar Shakti; podía matar a cualquiera rápidamente. Yo también tengo estos poderes en mí, pero, obviamente, yo soy una mujer india muy sencilla, común y normal. Y Cristo tuvo el poder de hacer que le crucificaran. Yo también lo tengo. Pero no voy a hacer nada de eso. También tengo el poder de resucitar. ¿Por qué no se usan estos poderes? Lo deberíais entender. Porque ahora la atención principal está en elevar la Kundalini, y para eso no se necesitan estos poderes.

Dad la Realización al mayor número de gente posible. ¿De qué sirve ser crucificado? ¿Quién va a subir la Kundalini? Me gustaría hacerlo, es decir, si hubiera estado en aquel tiempo habría dicho: “¡Guardad la cruz por un tiempo, ya la sufriré más adelante!” ¿Qué sentido tiene, justo ahora, destruir a la gente? Veamos cuántos vienen. Por tanto, no se necesitan estos poderes; hoy se necesita el poder de subir la Kundalini a miles y miles, a millones de personas.

Yo voy a ser como vosotros toda mi vida. En el sentido de que envejeceré igual que todos. Es decir, deberé parecer mayor y así será; seré como vosotros. No haré nada que se salga de lo normal. Es como los coches alemanes. Sin embargo, sois vosotros los que tenéis que conocer el poder de los coches alemanes. Al principio, por supuesto, no podéis comprenderlo. Decís: “¿Cómo puede ser? Ella hace esto y lo otro”, y seguís así. No me juzguéis porque esa no es la manera de que lo entendáis. Simplemente daos cuenta y reconoced que debe haber algo tremendo. Fue necesario que viniera alguien así para llevar a cabo esta inmensa tarea. Y fue necesario que nacierais, que estuvierais conmigo para ayudar. Sé quiénes están de mi lado; me apoyarán siempre. Puede que los juzgue un poco por esto o aquello, pero sé que se adaptarán. Tenéis que estar de mi lado. Aquellos que quieran marcharse lo harán, hoy o mañana. De todos modos, intentaré tenerles alrededor lo máximo posible.

Así llegamos a la colectividad. Debéis entender que sois células de mi cuerpo y que os he despertado. Si os degeneráis, mi cuerpo se degenera. Ya habéis visto todo eso. Cuando estáis enfermos, yo también lo estoy, en el sentido de que emito, libero más vibraciones y me siento enferma porque no las podéis absorber. Cuando lo hacéis, yo me siento bien. Pero esto solo lo pueden entender aquellos que tienen fe en sí mismos y no los que tienen complejo de superioridad o inferioridad. Tener complejo significa no creer en uno mismo. Debéis tener fe en vosotros de que sois los elegidos. En verdad sois las personas especialmente “hechas” para este gran trabajo. Es un hecho tremendo que todos vosotros hayáis nacido.

Una vez que os deis cuenta de ello y lo reconozcáis, no os preocuparéis por las pequeñas cosas de la vida. Es la calidad que hay en vosotros lo que tenéis que alimentar y cuidar a través de la colectividad, pero una colectividad de sahaja yoguis. Conozco a los que reaccionan apropiadamente a las cosas. Si viene un sahaja yogui se sienten muy felices: “Qué bien que viene”. Si decís: “Cinco personas obtuvieron la Realización”, se sienten muy contentos. No fingirán, estarán felices por ir todos a ver a un sahaja yogui, por encontrarse con un sahaja yogui, por hacer lo que sea por un sahaja yogui. Esta es la señal de un sahaja yogui. Un sahaja yogui ayudará discretamente a otro sahaja yogui en dificultades; no solo con dinero, sino con cualquier otra cosa.

Esta es la nueva raza que está surgiendo. Los demás son seres humanos, vosotros no. Ya no sois seres humanos, sois sahaja yoguis. Es una raza diferente que se tiene que extender por todo el mundo. Por tanto, debéis crecer en un solo grupo, en un solo entendimiento, completamente al unísono. No debería haber secretos, no debería haber dominación. Todo debería encajar. Cada uno debería hablarle al otro y todos deberían saber lo que le pasa al otro. Tenéis que estar absolutamente abiertos y ser totalmente francos con los demás. Contadles vuestros problemas: “Tengo un bloqueo aquí, ¿qué hago? ¿Cómo lo limpio?” No seáis tímidos. Tenéis que disfrutar de vosotros mismos y también de vuestra debilidad, porque la podéis limpiar. Reíos de las cosas. Si alguien tiene algunos hábitos reíos de ello, es lo mejor.

La diferencia entre un ser humano y un sahaja yogui es la misma que entre un ser humano y un individuo borracho. Os contaré un chiste sobre borrachos. Había dos borrachos que estaban bebidos y fueron a un hotel. Querían coger una habitación para cada uno. Dios sabe lo que querían, ellos no. Así que, entraron y le dijeron al recepcionista que querrían tener “dos camas con una habitación”. Él no les entendía. “No, dos habitaciones con una cama”. Así que, el recepcionista les dijo: “Lo que queréis es una habitación con dos camas”. Les abrió una habitación y les dijo: “Estas son vuestras camas”. Entonces tal y como iban, completamente vestidos, durmieron en la misma cama. Después uno llama al otro y le dice: “Hay alguien en mi cama” y, el otro, le contesta: “También hay alguien en la mía”. Entonces el primero dice: “¿Qué deberíamos hacer?”. El segundo le contesta: “Intentemos echarlos”. Y se armó una gran pelea y mucho ruido en la habitación. Seguidamente el primero dice: “Lo he echado” y, el segundo, dice: “Pero a mí me ha echado”. Y el primero le contesta: “Está bien, puedes venir y dormir conmigo”; porque le había echado. Así que, qué iba a hacer… Así son los seres humanos.

Esta es la diferencia. Por tanto, ¿de qué sirve discutir, enfadarse o entrar en tensiones con ellos? Están “borrachos”. Si veis a un borracho huid a toda prisa. Ese es mi principio. No sirve de nada discutir con un loco o con un borracho. Quizás el loco pueda estar bien, pero el borracho, hasta tres horas después no ha digerido la bebida. Así pues, esa es la diferencia. Están bebidos, están borrachos por el poder, por el dinero, por algo que hay ahí. Sin embargo, vosotros estáis llenos de la Luz de Dios Todopoderoso. Ahí radica la diferencia. Si entendéis esa diferencia, os daréis cuenta de que no sirve de nada pelearse con estas personas. Están borrachos, son así. Si habláis con ellos, ¿qué les podéis decir? No lo entenderán. Olvidadlo.

Os daré unas pautas mediante las cuales podréis encontraros con ellos, verlos y después salir de todo eso sin que sufráis daño alguno. Esto es necesario porque estáis en contacto con ellos; tenéis que acercaros a ellos y estar con ellos. Vosotros estáis fuera. Os daré esas pautas y así debería funcionar. Sé que lo podéis hacer, por eso las doy solo a la gente que estoy segura que lo logrará. Creo que hoy deberíamos decidir vivir con un solo corazón, un solo deseo, una sola cabeza y un solo hígado. Todos nosotros. Veamos cómo funciona.

Por ejemplo, cinco sahaja yoguis vais a un hotel. Uno dice: “Pediré tal cosa” y todos los demás piden lo mismo. Esa es la señal. No se necesitan decisiones. ¿Por qué malgastar la energía en decisiones y discusiones? Es lo mismo comer pescado y patatas fritas que patatas fritas y pescado. Así es cómo funcionan las peleas. Un sahaja yogui no desperdicia sus energías en eso. Ya habéis visto a vuestra Madre; no elige, simplemente disfruta. ¿Dónde está el tiempo para discutir? Solo hay gozo que se derrama a raudales. Disfrutemos de ello.

Que Dios os bendiga

¿Por qué existe ese problema? Porque tenéis voluntad y no hay nada más que tenga voluntad. Y cuando intentáis aunar la voluntad entre vosotros, sentís que vuestro ego está ahí y el ego hiere. No queréis ser, no queréis perder eso, o pensar que haciendo eso os estáis volviendo tontos. No. Sois almas realizadas y un alma realizada es algo tan único que no se puede comparar con nada. No puede haber nada semejante. Por ejemplo, puedo decir que si sopla el viento todos los árboles se mueven en la misma dirección, pero respecto a los seres humanos, si sopla el viento… Suponed que viene una ráfaga; uno irá hacia un lado, otro irá hacia otro lado, porque tienen voluntad. Pero si son sahaja yoguis cuando venga la ráfaga, todos ellos colocarán su cabeza contra el viento y lucharán contra él. Esto es algo que no puede compararse con nada, porque vosotros estáis por encima de los seres humanos.

Hasta ahora no había existido nada igual. Sois creaciones únicas. No puedo compararos con nada inferior ni con nada que esté al mismo nivel. El nivel es diferente. Por tanto, cuando hacéis todo de la misma manera, lo hacéis así porque sois conscientes de la Colectividad del Ser Primordial que hay en vuestro interior. Por eso lo hacéis igual. Esta transición es el punto que debéis coger. No entiendo cuando empezáis a hacer ciertas comparaciones. ¿Cómo podéis buscar una semejanza a algo que nunca había existido antes? “Atula”, la que no se puede comparar; ese es uno de los nombres de la Diosa. Por tanto, no puedo compararos con nada, pero puedo haceros comprender que si el Espíritu está despierto en vosotros y en todo el mundo, es el Espíritu el Ser Colectivo. Entonces lleváis a cabo algo porque vuestro Espíritu lo hace.

No os preocupáis del ego, ni del superego, ni de ninguna tontería de esas, que son barreras para el crecimiento de una colectividad viva. Ahora os habéis vuelto colectivos en una colectividad viva y verdaderamente sois eso. Es un nuevo Ser que está en vuestro interior. Si intentáis hacer algo distinto, no os gustará, porque esta vez no es vuestro ego, sino vuestro Espíritu. Al igual que antes escuchabais a vuestro ego y erais felices así, ahora seréis felices si escucháis a vuestro Espíritu. Porque ahora os habéis convertido en vuestro Espíritu. Es una situación muy única. Sois el Espíritu. Y cuando sois el Espíritu, os hacéis diferentes. ¿Con qué se puede comparar? Tenéis la gran responsabilidad de entenderlo.

Cuando decís “sí”, otro dice “sí”. Al decir “sí”, os sentiréis felices. Imaginad que decís: “Pescado y patatas fritas”; otro dice: “Pescado y patatas fritas”; otro dirá: “Pescado y patatas fritas”; y todo el mundo dirá lo mismo. “Vayamos hacia la derecha”; y todos: “Vayamos hacia la derecha”. A no ser que haya alguien que conozca el trabajo y diga: “¡No, no. Esa no es la dirección. El camino es hacia la izquierda!” Todo el mundo debería saber que él conoce la dirección, y por eso dicen: “¡Sí, vayamos a la izquierda!” Las discusiones desaparecerán porque vais al unísono.

En la segunda parte os hablaré de cómo alimentar Sahaja Yoga. Esa será la segunda parte. Pero esta primera parte constituye las bases y es de lo que os he hablado.

Que Dios os bendiga.