Programa público: “El lado izquierdo, problemas del subconsciente”

(England)


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Programa público: “El lado izquierdo, problemas del subconsciente”, 13 de mayo de 1982.

[Los tres primeros minutos no hay sonido]

Pero como os decía, podría haber buenos condicionamientos, de la misma manera que podéis tener buenos hábitos y malos hábitos, si estos inhiben u obstruyen vuestro ascenso. También puede ayudar a estabilizarlo.

El condicionamiento os viene de la materia, con la que tratáis todos los días. Cuando un ser humado ve una cosa material, se dirige a ella y quiere utilizarla para su propio provecho. Cambia las formas de la materia según le convenga, acostumbrándose a la materia en términos de comodidad o como ayuda o guía. Cuanto más dependáis de la materia, más espontaneidad perderéis. Porque estáis tratando con algo muerto. Solo tratamos con la materia cuando es algo muerto; cuando es algo viviente no nos preocupamos tanto por ella. En consecuencia, la falta de vida de esa materia se establece en nuestro interior cuando comenzamos a utilizarla para nuestro propio provecho.

Pero si no la utilizáramos, ¿cómo íbamos a existir? Esta es la pregunta que la gente puede hacer: “Si Dios nos ha dado estas cosas materiales y esta materia para que la utilicemos, ¿se supone que no deberíamos usarla? ¿Y se supone que no podemos disfrutar de ella?” Sin embargo, la verdad es que no disfrutamos de ella. Antes de recibir la Realización no podéis disfrutar de nada material. Solo podéis crear un hábito y quizá llegar a ser esclavos de esa materia. Eso antes de la Realización.

El principio fundamental de la economía dice que la necesidad nunca es saciada. Esto significa que hoy queréis comprar una alfombra; muy bien, la compráis. Entonces esa alfombra se convierte en un problema, porque os pertenece y tenéis que cuidarla. Debéis asegurarla y en primer lugar preocuparos de que no se estropee. Y en segundo lugar os ponéis totalmente en disposición de comprar algo más. Ya habéis comprado la alfombra, pues ya está. Pero entonces tenéis que conseguir otra cosa y otra y otra. Por tanto, es algo que no os sacia, no os da gozo. La materia nunca puede daros gozo. Es el Espíritu el que os lo da. Y cuando el ascenso tiene lugar, entonces os convertís en el Espíritu, y la materia ocupa otro lugar en el sistema de valores de vuestro interior. El sistema de valores de la materia es muy diferente.

Estoy segura de que Jason os habrá dicho que cuando obtenéis la Realización, empezáis a sentir la brisa fresca en las manos. En relación a la materia, resulta de mucha ayuda ser un alma realizada. Porque inmediatamente sabéis lo que es bueno para vosotros y lo que no. Por ejemplo, si coméis algo que no os va bien, al momento perdéis las vibraciones o se vuelven calientes. Incluso mirando algo puede ocurrir esto igualmente. Si queréis sentaros en una silla en la que se ha sentado antes una mala persona, inmediatamente sentís “algo malo sucede en este lugar”, a través de vuestras vibraciones que son algo definitivo y absoluto.

Todos estos condicionamientos y hábitos solo pueden superarse si os convertís en el Espíritu, porque el Espíritu está siempre dominado por la materia, y debe superar esa dominación de la materia. En realidad, el Espíritu no puede ser dominado por nada. Lo que quiero decir es que está cubierto, como el Sol puede ser cubierto por las nubes. De la misma manera, toda nuestra dominación o podríamos decir toda nuestra esclavitud a la materia, nos hace dominar a nuestro Espíritu, en el sentido de que lo cubrimos con nubes. No podemos verlo; no podemos sentir la espontaneidad, que es la belleza del Espíritu. No lo sentimos en otra persona.

Por tanto, cuando juzgamos a una persona, ¿qué es lo que tenemos en cuenta?: ¿Qué apariencia tiene? ¿Qué ropa lleva? ¿Cómo camina? ¿Cómo son sus maneras? ¿Sabe dar las gracias, pedir perdón o no? Todas estas cosas nos llaman mucho la atención. ¿Qué clase de coche tiene? ¿Cómo es su casa?

Podríamos incluso no reconocer a un santo; podríamos de nuevo no reconocer a Cristo, pues era hijo de un carpintero. ¿Cómo vamos a saber quién es Cristo? ¿Hay alguna manera de descubrir quién es Él? Mucha gente está ahora diciendo que Cristo va a venir, que va a aparecer en la televisión. Podéis proponer a cualquiera como Cristo. ¿Cómo vamos a distinguirlo? ¿Por su vestimenta? ¿O por algo que haya hecho?

La mayoría de las pinturas y esculturas de Cristo que he visto no se parecen en nada a Él, ni de cerca. Son objetos horribles. No sé lo que son. Entonces, ¿cómo vamos a distinguir si este es Cristo o no? ¿O si es algún individuo tramposo o una persona que ha venido deliberadamente solo para engañarnos, tergiversando la realidad? No existe manera de descubrir cuál es la verdad, porque estamos demasiado acostumbrados a las formas materiales que tenemos.

Por ejemplo, nuestra idea del arte es del mismo tipo. Alguien dice: “Nos gusta este tipo de arte”. Si preguntáis: “¿Por qué?” “Porque, sabes, esto tiene un tipo de armonía o, quizá, esto está más proporcionado y todo eso”. Pero, ¿cómo lo sabéis? Lo sabéis porque habéis leído ciertos libros o porque habéis oído de otra persona que esto es arte, que esto es hermoso.

Es decir, vosotros ensalzáis algo como hermoso pero, ¿verdaderamente es así? Si es algo bello, entonces es el Espíritu. Porque el Espíritu es la belleza y la belleza es el Espíritu. Por tanto, ¿es en verdad algo bello? ¿Cómo distinguís si este arte es hermoso o no? Por ejemplo, de acuerdo con todas las ideas estándar de feminidad, no creo que la Monalisa sea una mujer hermosa. Me refiero a que hoy día las mujeres “tipo mosquito” son consideradas bellas. Entonces, ¿por qué dicen que la Monalisa es tan bella? ¿Qué hay en ella? Miles de personas estarán reunidas ahora viendo esa pintura. ¿Por qué? Solo las vibraciones os dirán que eso emite vibraciones. Apela a vuestro Espíritu sin vuestro conocimiento. No sois conscientes de ello. Apela a vuestro Espíritu, por eso nunca habéis dicho por qué ese cuadro es tan apreciado.

Pero cuando este condicionamiento se vuelve colectivo o cualquier condicionamiento así se vuelve colectivo y aceptáis: “esta es la forma que tiene la belleza, esta es la forma que tiene la realidad, esta es la forma que tiene la espontaneidad”; entonces empieza la confusión. La confusión comienza en ese momento, cuando se convierte en algo colectivo. Por ejemplo, conocí a unas personas que venían de varios gurus. Cuando les pregunté: “¿Por qué creéis que vuestro guru es verdadero? ¿Qué os ha dado?” Contestaron: “Porque estando sentado en una silla empecé a saltar solo. Yo no lo hice, ocurrió de forma espontánea”. Y su cuerpo se movía de una manera tan horrible que cualquiera hubiera sentido una gran compasión y preocupación por esa persona que no podía estar sentada ni cinco minutos.

Interrumpe una mujer:

– Perdone, pero no era espontáneo, era nerviosismo.

– Sí, eso es lo que estoy diciendo.

– Está muy equivocada en lo que dice.

– ¿En qué?

– En todo.

– ¿De dónde vienes?

– De la calle.

– Esa es la razón, mejor será que te vayas. Fijaos … Ahora se irá al bar.

La mayoría tenéis que entender la sutileza de todo esto. Si se os confirma… por ejemplo, suponed que alguien empieza a saltar en esa habitación, y ella dice: “Es verdad, son nervios”. Eso significa que vuestros nervios no están bajo vuestro control, ¿no os parece? No los controláis. No tenéis el control. La espontaneidad no es algo que os haga esclavos. Este es el aspecto que intento destacar. La espontaneidad os convierte en maestros. Debe haceros maestros y no esclavos.

Esta mujer debe haber venido de la MT [meditación trascendental], porque esa gente salta así. Y luego acaban siendo epilépticos; he curado a muchos. No sé si alguno de ellos ha venido. Incluso el director de una Academia en Escocia a la que llamaba “Academia El Cisne Volador”. Así la llama. Allí la gente puede llegar a pagar tres mil libras. Este señor aquí sentado es uno de los que lo han sufrido. Cuando lo sufren saben lo que es. El otro día vimos a alguien que ha sufrido ataques epilépticos muy frecuentemente y el pobre es un joven de apenas veintiséis años. Se supone que tendría que disfrutar de su vida. Pero pasar por un drama así, no os lo podéis ni imaginar. Y si esto le está pasando a alguien que va a un guru y le paga por ello, ¿cómo puede ese guru estar siquiera cerca del Espíritu?

Esto es lo que os estoy intentando decir, que el Espíritu os da la espontaneidad con la que os hacéis maestros, maestros de vosotros mismos, completos maestros, sin esclavitud de ningún tipo. No se forman hábitos. Todos los hábitos se detienen. Os hacéis tan espontáneos que yo no os tengo que decir nada, simplemente dejáis todos los malos hábitos. Os convertís en vuestros propios maestros. Eso es lo que debería pasaros. Si en lugar de eso, sois indulgentes con cosas que os esclavizan, puede que os gusten durante un tiempo, porque no podéis evitarlo, pero si os sentáis (a reflexionar) de verdad, sabréis que no es lo que queríais. Vosotros queríais llegar a ser vuestros propios maestros.

Como se muestra aquí en este esquema, tenemos dos poderes: el izquierdo y el derecho. El poder del lado izquierdo es el que nos da los condicionamientos del lado izquierdo, el subconsciente, el subconsciente colectivo. [Este poder] utiliza los condicionamientos. Si intentáis negar todo eso, entonces el lado derecho es incluso peor. Nos da la acción, pero con la acción nos podemos volver muy egocéntricos. Por tanto, ambos caminos pueden ser muy problemáticos. Imaginad que decís: “muy bien, no tengo ningún tipo de condicionamiento. ¿Qué hay de malo en hacer esto o aquello?” Si vivís solo bajo esa premisa, con esa libertad, será dejadez, abandono, por tanto podría no ser “libertad”; porque la libertad debe apoyarse en la sabiduría. Por eso el movimiento de ambos lados está mal.

Entonces, ¿qué es lo que está bien? Estar en el centro, no estar condicionado por nada y no ser egocéntrico. Pero el cómo lograrlo es el problema. El problema es cómo conseguirlo. Ser espontáneo significa ser totalmente libre. Consideremos estos dos poderes como el freno y el acelerador de un coche. Vosotros usáis los dos poderes. Utilizáis el freno primero, luego el acelerador; conducís para controlar estos dos poderes. Pero en primer lugar es difícil entender cómo usar estos dos poderes. Poco a poco vais practicando y cuando sabéis cómo conducir un coche, os convertís en buenos conductores. Después de llegar a ser un buen conductor, todavía no sois maestros de la conducción. Después os convertís en maestros.

Hoy el maestro en nuestro interior es el Espíritu. Antes de la Realización no somos maestros, porque el maestro aún no ha penetrado en nuestra mente consciente. No se ha expresado en nuestra mente consciente, en el sentido de que no estamos en posesión de sus poderes. El Espíritu existe y tiene sus propios poderes, pero no los hemos sentido en nuestro interior. Una vez que sentimos los poderes del Espíritu, estamos en posesión de todos los poderes que ya están ahí. Los poderes están en nuestro interior. Son nuestros propios poderes. No tenemos que tomarlos prestados de nadie ni pedírselos a nadie. Están en nosotros, al igual que el Espíritu.

Lo único es que el Espíritu tiene que dar luz a nuestra consciencia. Tiene que entrar en nuestra consciencia. En terminología puramente médica, podemos decir que el Espíritu debe manifestarse en nuestro sistema nervioso central, de modo que sepamos lo que estamos haciendo. No que empecemos a saltar en una silla o que algunos digan: “¡Oh, lo hacemos sin darnos ni cuenta!” Eso es hipnosis. No tiene mérito. No estáis siendo conscientes. Lo estáis haciendo por hipnosis. La hipnosis puede venir por una fuerza exterior. No es vuestra fuerza ni vuestra consciencia ni vuestro entendimiento ni vuestro poder, sino el de otra persona, ya que vosotros no lo estáis haciendo.

Al igual que la materia tiene el poder de dominarnos, hay algunas cosas materiales, diría yo, que son muy peligrosas. Por ejemplo, el cáncer. El cáncer nos supera. Es una cosa muy seria. El cáncer puede con vosotros y no podéis superarlo. Coged un ejemplo muy concreto. ¿Qué lo ha provocado? ¿Qué lo ha causado? Los médicos dicen “esto o lo otro”. Sahaja Yoga puede curar el cáncer por completo, al cien por cien. Puede curarlo y lo ha hecho.

Muchos sahaja yoguis han curado el cáncer. ¿Cómo? Es muy sencillo: convirtiéndoos en vuestros propios maestros, y así sois maestros también de la enfermedad. Controláis la enfermedad, lo controláis todo. Porque el maestro está en vuestro interior pero no ha llegado a vuestra mente consciente, ese es el único eslabón que falta. Y cuando esto ocurre el yoga, la unión, tiene lugar. Ahora deberíamos limitarnos exclusivamente a la Realización. Sobre Dios hablaré en otra ocasión. Autorrealización significa llevar vuestro Espíritu a vuestra mente consciente.

Ahora bien, ¿cuál es la causa del cáncer? Veámoslo aquí [en el diagrama]. ¿Qué ocurre? Se debe a la actividad del lado izquierdo. Sucesos del lado izquierdo son: traumas emocionales, problemas emocionales, trastornos emocionales, inseguridad emocional. Cualquier tipo de inseguridad puede llevaros al lado izquierdo. Un mayor movimiento lo pueden producir estos gurus horribles porque os hipnotizan. Os llevan al Canal Izquierdo. Os introducen algún espíritu, no sé lo que hacen, pero os meten en el lado izquierdo. Cualquiera de estas actividades que no están permitidas por Dios, os empujan al lado izquierdo porque no podéis ascender por el centro. Por eso os vais al lado izquierdo o al derecho.

Cuando os dedicáis a estas cosas como la magia negra o esto otro que he oído que tenéis aquí, una especie de organización que hay, os pasa como a ese individuo; al que se le movían todas las cosas de la casa. Vino a Sahaja Yoga. Se le movía la jarra del agua y otras cosas. Y no podía explicar lo que sucedía en su habitación. Estaba sentado y las cosas se movían de un lado a otro. Eso sucede. ¿Qué es? ¿Qué es lo que hace algo así que no podéis controlar? De nuevo volvemos a lo mismo: algo que no podéis controlar. Así pues, entráis en un reino en el que sois controlados, en el que vosotros no tenéis el control. Y cuando se entra en ese reino… He visto que todos los pacientes de cáncer son siempre los que están afectados por esto. Es muy sorprendente. No se dan cuenta. No saben cómo han entrado ahí.

Suponed que una mujer siente una inseguridad con su marido o con otra cosa. Quizás ella piensa que su marido debería dedicarle más tiempo, ella le quiere, bueno, lo que sea. Esa mujer puede coger cáncer de pecho, porque la inseguridad se establece en uno de los centros que veis ahí, que es el centro del Corazón. Lo llamamos el Corazón central. Si este centro se desequilibra, la mujer se siente insegura por la razón que sea, se vuelve vulnerable a cualquier ataque y puede coger cáncer.

Por tanto, debemos entender la vida en su totalidad y no parcialmente. El impacto global de la vida, el efecto total de la vida, la relación completa con la vida debe ser entendida. Ahora bien, ningún médico sabe esto. Cuando tratan a la paciente de, digamos, cáncer de pecho; ellos no saben que esta mujer se siente insegura.

Hay otra enfermedad, la anorexia, que la sufren muchas chicas. No comen; simplemente dejan de comer. No sabéis por qué ocurre. Los médicos no pueden curarla; nadie puede curarla. ¿Cuál es la razón? La relación de la chica, es decir, de una hija con su padre. Imaginad que el padre muere y la hija no ve a su padre; o que ella le quiere de todo corazón pero no se lo expresa; o que surge una mala relación entre el padre y la hija. Así es como se coge este problema, la anorexia.

Os sorprenderíais, pero a los médicos les resulta imposible detectarlo. Y tenemos aquí sentados a algunos médicos, pero es imposible que ninguna ciencia médica se acerque siquiera a ello, porque no ven al ser humano en su totalidad. El ser humano es un instrumento muy delicado que Dios ha creado. Lo duros que somos con otros, la manera en que, a veces, intentamos molestar a otros haciéndoles sentir inseguros, lo injustos que somos… Sin saberlo, en realidad, les estamos provocando una tremenda inseguridad, y esa inseguridad puede provocar enfermedades incurables de las que no somos conscientes.

Así pues, para entender la totalidad, ¿qué cambio debería ocurrirnos? Deberíamos alcanzar ese estado desde el que pudiéramos ver la totalidad. Si ahora tuviera que ver, por ejemplo, todo Brighton, ¿qué debería hacer? Tendría que ir en avión y verlo desde lo alto para abarcarlo en su totalidad. De la misma manera, en vuestra consciencia, en vuestro entendimiento, deberíais ascender hasta ese punto desde el que pudierais ver la totalidad. Si no lo podéis ver todo, podríamos decir que una visión parcial -o lo poco que veis- puede crear confusión, problemas, y algunos de ellos pueden ser de naturaleza muy grave.

Porque como seres humanos no sabemos lo que somos. Este es el problema más grande de los seres humanos, que dicen: “Eso no me gusta”. ¿Qué es ese “me”? ¿Es vuestro Espíritu?, o es vuestro ego. ¿Cuál es la parte que no os gusta? ¿Es vuestro condicionamiento?, debido a que habéis sido educados de una manera tal que hace que eso no os guste. ¿Cuál es la parte de vosotros a la que no le gusta algo? Os sorprenderéis, pero no es vuestro Espíritu. Porque si al Espíritu le gusta algo, ¿cómo lo sabréis? Solo a través de vuestras vibraciones. Solo cuando podáis sentir las vibraciones podréis decir: “¡Sí, esto le gusta a mi Espíritu!”, pues las vibraciones están fluyendo.

Todavía nos encontramos en un momento de transición como seres humanos. Aún no hemos alcanzado ese estado conocido como estado de la autorrealización, en el que os convertís en el Espíritu. El objetivo es llegar a serlo. Cuando os convertís en el Espíritu sabéis lo que os gusta. Sabéis lo que realmente os gusta. Porque entonces sois la realidad. No sois ningún condicionamiento; dejáis de estar en el ego y sois lo que en realidad sois, es decir, el Espíritu.

Sorprendentemente, el Espíritu es un Ser colectivo. No es una colectividad artificial como para decir: “Pertenecemos a todo Brighton, por tanto somos uno” o “pertenecemos a un solo estado y somos uno”. No es eso, se trata de algo por lo que sois verdaderamente un ser colectivo. Y empezáis a sentir esa colectividad en vuestro interior, con los diferentes chakras haciendo funcionar todo y podéis sentir a otros en los dedos de vuestras manos. ¿Podéis creerlo?

En la Biblia está escrito: “Vuestras manos hablarán”. Este tiempo ha sido descrito como los días en los que “vuestras manos hablarán”. ¿Por qué la gente no descubre qué es lo que sucede? ¿Cómo pueden vuestras manos hablar? Esto es lo que sucede: que todos vuestros dedos empiezan a sentir y a entender lo que es la realidad, lo que es la belleza, lo que es el gozo, lo que es el amor.

Así es la problemática del lado izquierdo y al final, debido a estos problemas del lado izquierdo, sufrimos dolores físicos. Es muy doloroso tener problemas del lado izquierdo; muy, muy doloroso. Es un dolor que no se puede explicar, que nadie puede entender, que nadie puede curar, que no podéis contar a nadie, y la gente cree que exageráis, que estáis en tratamiento psicológico. Y vosotros no entendéis por qué sentís este dolor, es algo muy nuevo para vosotros. Y ese dolor os viene del lado izquierdo, del subconsciente.

Más allá del subconsciente está el subconsciente colectivo, y en él se encuentra cualquier cosa que ha sido creada desde el inicio de la Creación hasta hoy. Y si vais al subconsciente, os perderéis en él. Os dominan tanto los poderes del subconsciente, que está más allá de vosotros el entenderlo, el salir de él, y el no sucumbir a él. Y esto va aumentando. Como cuando le preguntáis a algunas personas: “¿Por qué continuasteis allí cuando ya sabíais que no erais vosotros los que lo hacíais, sino alguien externo a vosotros? ¿Por qué a pesar de ello continuasteis?” Respondieron: “Madre, íbamos bajo una manta, estaba a oscuras, no sabíamos por dónde nos movíamos. Simplemente seguíamos y seguíamos”.

Y como os dije la última vez, sentirse culpable es el mayor bloqueo. Porque una vez que empezáis a sentiros culpables, el Vishuddhi izquierdo se bloquea y todo es muy difícil. No sabéis por qué os sentís culpables. Constantemente os sentís culpables pero no sabéis por qué; por qué os vienen esas ideas de culpabilidad. Ese sentimiento de culpabilidad os mantiene alejados del gozo, os impide disfrutar de nada, no os deja ser espontáneos. ¿Por qué? Esto explica por qué en ocasiones nos sentimos abatidos por nada. De hecho, Dios no nos ha creado para que seamos desgraciados. Él nos ha hecho tan hermosos y con tanto cuidado. Nos ha creado con mucho amor y compasión, no para que nos sintamos desdichados por nada. Él no nos causa ninguna enfermedad ni ningún problema, somos nosotros los que nos hemos provocado estas cosas a nosotros mismos al ir a los extremos del lado izquierdo o del derecho.

Como os he estado comentando hoy sobre el lado izquierdo, diría que sentirse desgraciado por nada en absoluto también está mal. Supone ser injusto con vosotros mismos. La gente del lado izquierdo debe saber que son el Espíritu, que son esa belleza que debe manifestarse, que debe expresarse a sí misma, que no son personas que tengan que sufrir siempre ni vivir como gente desdichada. No lo son. Pero debido a que cargan con tanto y soportan tanto en su interior, se vuelven así. Y para evitar soportar tanto, caen en otros hábitos. Así es cómo mucha gente se aficiona al alcohol sin razón aparente, porque no soportan los golpes de la vida. No los pueden soportar. Por eso caen en ello.

Pero una vez que el Espíritu se despierta en vosotros, os hacéis tan fuertes, tan alegres, tan espontáneos que todas estas cosas desaparecen. Todas esas cosas llamadas enfermedades, hábitos, desaparecen y os convertís en una nueva y floreciente personalidad.

Entonces, lo esencial para tener esos centros en vuestro interior, podéis echarle la culpa a Dios de ello: “¿Por qué nos diste los centros del lado izquierdo? ¿Qué necesidad había? No deberías habernos dado este lado izquierdo, así habríamos estado directamente en el centro para ascender”.

Pero el problema es que los seres humanos tienen que saber, en su propia libertad, cómo tratar consigo mismos. Deben conocer la sabiduría a través de ciertas dificultades. Deben saber que yendo a los extremos han sufrido. Tienen que darse cuenta de ello, porque si verdaderamente han de convertirse en personas totalmente libres, tienen que crecer en sabiduría. Si no son gente sabia, no pueden entrar en el Reino de Dios porque se echarán a perder. Digamos que a las personas dejadas, que no entienden de leyes o normas, si las cogen en Inglaterra, las tendrán que meter en la cárcel. De la misma manera, para el ser humano que no tiene esa sabiduría en su interior, el sufrimiento es la única manera de que aprenda; pero no deberíamos pedir sufrimiento. Cuando pedimos sufrimiento, en realidad estamos pidiendo errores, para empezar. Pero, ¿cómo vais a sufrir si no cometéis errores? Así que, cuando pedimos sufrimiento, estamos cometiendo errores.

Por tanto, lo que deberíamos pedir no es otra cosa que nuestro Espíritu. Si pedís vuestro Espíritu, sabed que es vuestro y tenéis que conseguirlo. Tenéis todo el derecho a conseguirlo. No se trata de que yo intente complaceros o que haga algo especial por vosotros. Todo está ahí. Sois como una luz que simplemente tiene que ser encendida. Yo soy una luz iluminada, vosotros os convertís en luces iluminadas y también podéis encender otras luces. Es muy sencillo. Si os convertís en luces encendidas, podéis iluminar a otros. No os tenéis que preocupar de nada más. Os convertís en luces iluminadas vosotros mismos. Ese es el asunto. Todo está ahí, os pertenece y simplemente debéis tenerlo. Es tan sencillo como eso.

No consiste en nada difícil como esta gente hace que parezca ni es nada que los filósofos hayan establecido antes. Nada de eso. Es muy simple. Está en vuestro interior, es espontáneo, es un proceso vivo y, como tal, os habéis convertido en seres humanos y ahora os vais a transformar en súper seres humanos. Es totalmente espontáneo; no podéis pagar por ello. ¿Cómo vais a pagar por ello? Es decir, es absurdo. Si es un proceso vivo, ¿cómo podéis pagar por ello? ¿Cuánto le pagáis a un árbol para que crezca? Es decir, en cualquier proceso vivo, ¿acaso pagamos? ¿Cuánto le pagamos a nuestra nariz para que respire? ¿Podemos pagarlo? Es absurdo, es ridículo. Y lo que llegamos a pagar por ello. No podemos pagar nada, es un proceso vivo. Tenemos que transformarnos, al igual que un huevo se convierte en polluelo. ¿Cuánto le pagamos al huevo para que se transforme en pollo? ¿O cuánto le paga un huevo a su madre para poder convertirse en pollo? Es así de ridículo.

Pero nunca entendemos que las cosas vivas son así de espontáneas. Nunca vemos las cosas vivas, vivimos con la materia, con lo muerto, no con las cosas vivas. Si empezáis a observar un árbol y una de sus flores, para ver cómo esta se convierte en fruto, no podréis verlo porque es un proceso muy lento. Nunca podréis ver cómo una flor se convierte en fruto. De repente veis cómo todo florece. Como cuando vine a Londres desde India. Vi que todos los árboles estaban desnudos, totalmente como palos secos. En una semana llegó la lluvia, y en la segunda semana estaban todos exuberantes. No lo creeríais. Pero ni siquiera nos damos cuenta, lo damos por hecho.

Sucede, ¿y cómo sucede? Es algo milagroso. Si lo observáis, veréis que es milagroso cómo determinadas flores provienen de determinados árboles. Otras vienen de otros. ¿Cómo sucede esto? ¿Quién las elige? ¿Quién les da una forma determinada? ¿Quién organiza todo eso? Esto es de lo que uno debe darse cuenta: que es el Poder Omnipresente de Dios el que lleva a cabo todo el proceso viviente.

Y una vez que os convertís en eso, en el Espíritu, estos poderes empiezan a fluir a través de vosotros. Sentís ese poder en vosotros. Como cuando alguien tocó a Cristo y Él dijo: “Ese poder ha ido ahora a otra persona” Así es. Sencillamente os convertís en un medio de ese poder que fluye. Pero a la vez tenéis el poder para manejarlo, para tratarlo y entenderlo. Lo sabéis todo sobre él; sabéis cómo darlo, cómo hacer que funcione, cómo curar a otros y curaros a vosotros mismos. Conocéis todo el funcionamiento de vuestra maquinaria. Además de eso, también obtenéis los poderes para superar todos los problemas de vuestra maquinaria.

Es fantástico. Y suena fantástico porque nunca antes habíamos visto algo así. Pero no nos parece fantástico cuando vemos que todas estas flores de repente se transforman en frutos. No nos lo parece. Ahora bien, cuando vemos que hay seres humanos que se convierten en fruto, entonces nos parece fantástico y decimos: “¿Cómo puede ser eso? Nunca había sucedido nada igual antes. Solo una persona conseguía la Realización, era algo tan difícil. Nadie lo lograba, ¿y cómo es que eso sucede hoy día?”

Yo os digo que es el momento de florecer, tiempo que ha sido prometido y profetizado. Incluso el gran poeta de vuestro país, William Blake, os lo ha profetizado. Él dijo: “Llegarán tiempos en que los hombres de Dios se convertirán en profetas, y estos profetas tendrán el poder de hacer profetas a otros”. Nadie podría haber sido tan preciso como Blake, os lo puedo asegurar. Fue una persona tan extraordinaria como para predecir que esto ocurriría. Y esto es lo que debemos esperar cuando nos acerquemos a alguien en busca de nuestro Espíritu.

¿Nos hemos convertido en profetas? ¿Qué es un profeta? Un profeta es un ser colectivo y conoce todo [el proceso]. Es el maestro. Llamamos “maestro” al profeta. Y en eso es en lo que os tenéis que convertir, en maestros. Y esa maestría es muy simple porque ya está construida en vuestro interior. Simplemente debe ser conectada, como una televisión tiene que ser conectada a la red. Ya está todo construido, está ahí, solo tiene que ponerse en marcha. De la misma manera, vosotros ya sois eso, solo tenéis que estar conectados. Da igual de qué casta seáis, de qué comunidad, raza o nacionalidad; qué forma o altura tengáis, seáis como seáis, no hay diferencia, porque todos tenéis este esquema en vuestro interior, este poder de renacer. Tenéis que nacer de nuevo. Y renaceréis. ¿Por qué no hoy?

No hay nada de qué enfadarse, pues la gente a veces se enfada porque no les gusta que nadie les hable de algo con lo que ellos mismos se sienten mal. No les gusta. Por ejemplo, si hay un borracho que bebe demasiado, es un alcohólico, no le gusta y se siente mal. Y si alguien le dice, incluso de la manera más amable posible: “es mejor que dejes de beber”, no le gusta.

Pero lo que os estoy diciendo no es que no deberíais hacer algo, sino que ocurre sin más; esos hábitos desaparecen. No os estoy diciendo “no hagáis esto o lo otro”, simplemente ocurre, (todo eso desaparece). Primero debéis entender cuál es el problema y cómo se supera ese problema. Por eso necesito hablaros. De lo contrario no tendría que hablar sobre nada de ello. Simplemente funciona. Porque estáis preparados para ello y sencillamente lo conseguís. Yo no hago nada. Soy como una especie de catalizador, digamos, y funciona. Espero que primero me hagáis algunas preguntas sobre todo esto antes de la Realización. Si tenéis alguna pregunta, por favor, hacédmela. Debéis preguntar.

Pregunta: ¿Hay alguna diferencia …, para seguir el entendimiento de lo que usted cuenta y lo que dicen otros como Guru Maharaji?

Respuesta: Te diré algo. Cuando venís hablando de algún guru,… Yo no quiero entrar en controversias. Esto es lo primero. Pero te diré que te preguntes a ti mismo o a cualquiera: “¿Qué es lo que él ha hecho por ti o por alguien? ¿Ha sido capaz de darte o de dar a alguien algún poder?” Puedo decirte quiénes de los que están aquí son almas realizadas. Si los miras, son como tú, aunque por su cara puedes ver que están muy relajados, y que son personas muy felices.

Pero pueden curar a la gente; pueden darles la Realización. Saben qué es lo que está mal en ti y en ellos mismos también. Y ese guru, ¿qué ha hecho por tu consciencia? ¡Nada! ¿Qué han conseguido sus discípulos? Preguntadles: “¿Dónde está la Kundalini de esta persona? ¿Cuál es el problema de esta señora? ¿Cuál es su problema mental? No sabrán qué decir. Si ni siquiera podéis distinguir qué le pasa a cualquier persona o a vosotros mismos, ¿cómo vais a ayudar?

¿Qué es lo que hace gente así? Veámoslo. Sencillamente os pueden hipnotizar. Puede que os sintáis felices por un tiempo, como con la bebida. Si bebéis, os sentís felices. Pero bebiendo, ¿qué habéis conseguido? ¿Os habéis convertido en maestros? Todos ellos son así. Si veis, con este señor es tan obvio. Pedía Rolls Royces. ¿Qué es un Rolls Royce para un profeta? ¿Qué importancia tiene? ¿Entendéis lo que quiero decir? Es tan obvio. Esto es tan lógicamente obvio. En primer lugar, quienquiera que os saque dinero es un parásito. Tan sencillo como eso. ¿Os pido yo algún Rolls Royce? Por supuesto que no, nada.

Tenéis a Cristo. Podéis fijaros en la vida de Cristo. ¿Se preocuparía Él por vuestros Rolls Royces? Para una persona así eso es una tontería. No le importa si tiene un Rolls Royce o no, si duerme en el suelo o no. Le da exactamente igual. Una persona así no se preocupa por nada de eso, porque está a gusto. Tiene su propio bienestar. Es un hombre que se respeta a sí mismo.

¿Creéis que Él os pediría algo? Lo que quiero decir es que es tan obvio. Para vosotros es tan obvio. Pero cuando hablo con personas que vienen de ese guru, de ese en particular del que me estáis hablando, dicen: “Mira, Madre, nosotros le damos el metal y él nos da el Espíritu”. ¿Acaso puede haber un intercambio? ¿Podéis comprar vuestro Espíritu?

Usad vuestra lógica, ¿de acuerdo? Dios nos ha dado el cerebro para entender con lógica. ¿Podéis comprar vuestro Espíritu? ¿Acaso no es así de sencillo? No podemos pagar por él. No podemos. Si queréis darme una flor, está bien. Simplemente es una expresión de vuestro amor, eso es todo. Pero no me podéis comprar. No podéis. Os encantaría comprarme, de acuerdo, eso es diferente. Pero no podéis comprarme ni con metal ni con dinero. ¿Qué es un Rolls Royce? Es decir, no sé para qué son estas coronas y estas cosas. ¿Para qué son buenas? No os dan gozo.

Id y preguntad a la gente que lleva esas coronas. El otro día estuve con la Sra. Thatcher, pobre. Era tan infeliz. Sí, lo era. Mientras intentaba trabajar sus vibraciones, estaba muy triste. Estábamos hablando una frente a la otra en la mesa, y lo que yo estaba haciendo era intentar equilibrarla, a la pobre. Está muy amargada.

Por tanto, debéis entender que sois personas sencillas. Sois buscadores desde tiempos antiguos. No sois buscadores de ahora, sino de hace muchísimo tiempo. Este tiempo se os había prometido antes y ahora tenéis que luchar por ello. Pero debéis poner la lógica por delante con firmeza. Lo que quiero decir es que cualquiera que pida un Rolls Royce, vamos, este es el ejemplo más horrible y obvio de que no puede ser un guru. Sin duda alguna.

Sin embargo, hay algunos más sutiles. Él no es tan sutil. A este todos vosotros lo dejaríais rápido, lo sé. Pero los más sutiles son aún peores. Algunos puede que no pidan dinero. No conozco a ninguno de esos, pero debe haber alguno, porque he oído de uno en India que ahora no acepta dinero. Él ha hecho dinero aquí, se ha ido a India y ahora allí no pide nada.

Sin embargo, el que en verdad no ha pedido dinero, uno que conozco, ha estado utilizando a mujeres. No está interesado en hacer dinero, pero está usando mujeres. Debéis entender que esto es así. No le interesa vuestro Espíritu, sino vuestra persona, vuestras mujeres. ¿Os lo imagináis? ¿Cómo se puede combinar la santidad con estos sucios hábitos de la gente? Esto significa que ellos mismos están bajo el control de sus deseos, los cuales son anti Dios. Todas estas actividades van en contra de Dios.

Vosotros tenéis un corazón muy sencillo, de verdad. Sois de muy buen corazón. Si le decís a un indio que su guru le pide un Rolls Royce, dirá: “¡Bah!”. Inmediatamente lo cancela. Nadie se lo daría a ningún guru en India. Son los gurus los que a veces tienen que pagar a la gente para atraerla. Con los indios occidentalizados es diferente, pero los que verdaderamente son indios son personas que viven con sus madres y saben qué es qué. Nadie puede tomarles el pelo. Son gente muy práctica.

Pregunta: ¿Se puede estar aquí solo por fe?

Respuesta: La fe es de dos tipos. Lo que en sánscrito llamamos “shraddha” es diferente de lo que vosotros llamáis fe. En inglés utilizáis “fe ciega” y la otra “fe”. Podíamos decir que es así. La fe ciega es cuando decís: “¡Tengo fe en Dios y Dios me curará!” Este es un tipo de fe. Otro es la fe iluminada en la que os digo que sois el Espíritu, que estáis conectados. Ahora bien, si decís que tenéis fe en Dios… No os deberíais sentir heridos cuando os digo la verdad, ¿de acuerdo? Porque si es una fe ciega significa que todavía no estáis conectados con el Poder. No estáis conectados.

Suponed que empiezo a decir: “Cristo, Cristo, Cristo…”. Cristo no está en mi bolsillo. Ni siquiera puedo tener un encuentro con el Primer Ministro o la Reina sin tener un protocolo, una conexión o cierta posición, o podíamos decir autoridad, ¿verdad? Cuando hablamos de alguien así, algunas personas van diciendo: “Rama, Rama, Krishna, Krishna”, como veis todos ellos son encarnaciones. Y Cristo es el Hijo de Dios. Es el hijo de un rey y vosotros no podéis encontraros con Él así, sin más. No podéis llamarle. Él no acude a vuestra llamada suplicante. Él no es vuestro sirviente, ¿de acuerdo? Teniendo una fe así, cuando no estáis conectados, si os curan, lo hacen por otros medios, no por Cristo. Pero si sois un alma realizada y os curáis, entonces sí que lo ha hecho Cristo.

Os contaré un caso muy diferente de curación. Había en Inglaterra (no sé si ahora está), una organización llamada “Centro Curativo Internacional del difunto Doctor Lang”. Este Doctor Lang estaba muerto. Es decir, era un difunto. Pero tenía un centro curativo. Este señor murió y poseyó a un hombre en Vietnam, un soldado, no a su hijo sino a un soldado. Este individuo le dijo al soldado, quiero decir que esta gente es muy honesta, son ingleses y dicen la verdad. No dicen que esto lo hagan a través de Dios, o algo así. Bien, pues le dijo: “Hay muchos doctores”, espero que esto no les moleste a los médicos, “que han muerto, habían sido muy ambiciosos, y todavía querrían curar a la gente. Ve a ver a mi hijo y cuéntale toda la historia de que he entrado en ti y así mi hijo te creerá.” “¿Cómo me creerá su hijo?” “Te contaré unos secretos que solo él y yo compartimos, de modo que definitivamente te crea”.

Este individuo se quedó asombrado. Era una persona muy sana. De hecho, este espíritu entró en él cuando sufrió una especie de shock por algo que vio en la guerra. Entonces fue cuando este espíritu le poseyó. Y recibió de este espíritu la orden de ir a Inglaterra donde se encontró con el hijo y le contó toda la historia. El hijo tuvo que creerle porque sabía muchos secretos. Y comenzaron a abrir este centro.

¿Cómo llegué a saber de este difunto señor Lang? Esta es la cosa. Curaron a una mujer que estaba en India. Esto ocurrió hace mucho tiempo, en 1.970. Ella vino a verme y estaba temblando. Le pregunté: “¿Qué es esto?” Me dijo: “Se me diagnosticó una enfermedad, tuve miedo de operarme y fui a Dover a esta organización. Me vinieron a decir: “En este momento, en este estado, entraremos en tu cuerpo”. Lo dijeron abiertamente, es decir, no fueron diciendo “somos Dios” ni nada parecido. “Entraremos en tu cuerpo y sentirás como un temblor. No pasa nada. Te dormirás y se solucionará”. Entonces ella me dijo: “Me curé de esa enfermedad”. Pero tres años después aproximadamente, todo el cuerpo empezó a temblar. No lo pudo soportar más y vino a verme. Así es cómo llegué a saber del Doctor Lang.

Esta pobre mujer fue torturada durante tres años. Sufrió muchísimo. Entonces vino a verme. Primero el Doctor Lang entró en su cuerpo. Pero hasta después de seis años no vino a verme, porque durante tres estuvo bien. Todo empezó tres años después. Así es cómo conocí todos los espíritus que habían entrado en ella, los doctores y todo eso. Fue un caso horrible. Un tiempo después se curó, sin duda. Porque cuando os convertís en el Espíritu, estáis en vuestra fortaleza y nadie puede entrar en vuestro cuerpo. Os convertís en algo que no puede ser contaminado ni vencido. Nadie puede dominarlo. Y así es cómo se curó.

Así que, con esa fe, si alguien os dice: “¡Oh, os curaréis!”, y empieza a gritar y a chillar, y esto y lo otro, puede que sintáis: “Quizá es un espíritu”. Esta gente a veces cambia los espíritus de sitio. Es muy sorprendente. Pueden cambiar un espíritu de una persona a otra. También he visto casos de esos. He visto toda clase de cosas en cuanto a espíritus. El otro día, hace tan solo ocho días, ¿no fue entonces, Marie, cuando vino a verme ese individuo tan carismático? [Marie contesta: “Algo así”]. Fue hace ocho días cuando este chico vino a verme. Era joven, de unos veinticuatro años. Entró en un estado de gran agitación y empezó a llorar. Y lo más extraño que nunca había visto es que un espíritu entró en él. Todo su cuerpo convulsionaba. Se cayó al suelo, comenzó a llorar desconsoladamente.

Entonces dijo: “He estado en un movimiento carismático donde me pasó esto y a muchos otros también”, y creen que el Espíritu Santo ha entrado en ellos. ¡Imagináoslo! ¿Cómo puede el Espíritu Santo haceros sentir tan miserables? No sé de dónde vienen estas ideas. Y el pobre chico sufrió muchísimo. Ahora está bien. Pero no podía creer que pudiera volver a estar bien, porque le habían dicho: “Estos son tus pecados, tienes que superarlos, por eso te está pasando todo eso, todavía tienes malos karmas, y esto y aquello”.

Pero todos esos malos karmas pueden solucionarse cuando vuestra Kundalini asciende. Hay un centro para esto especialmente, que verdaderamente ha sido adornado por Jesucristo y que está aquí [señala su Agnya]. ¿Les habéis hablado de este centro? [un sahaja yogui contesta: “No hemos llegado ahí todavía.”] Está bien. Pues este es el centro [Agnya], y cuando la Kundalini pasa por él, por eso se dice que tenéis que pasar por Él, despierta. Y una vez que está despierto, estos dos globos opuestos que veis ahí, el ego y el superego, vuestros condicionamientos y todos los problemas del lado izquierdo y del lado derecho son absorbidos. Por eso dicen que Él murió por nuestros pecados.

Aunque en las antiguas escrituras indias se le describe como Mahavishnu, como veis, muchos misioneros que fueron a India se hicieron una idea muy equivocada de Cristo, totalmente equivocada. Todavía esperan que venga Mahavishnu. Y esto es así. Según los misioneros, se supone que debió ser alguien que convertía a las personas, y todas esas tonterías.

Esa no es la realidad. Tiene que despertarse en nuestro interior. Él lo dijo: “Tengo que nacer en vuestro interior”. Y así es. Cuando la Kundalini asciende, despierta en nosotros ese centro y todos nuestros condicionamientos y todo nuestro ego son absorbidos. Se crea un espacio aquí, en la zona del hueso de la fontanela, a través de la cual pasa la Kundalini, y donde sentís la brisa fresca saliendo de la cabeza. Eso es lo que sucede. Y lo sentís en vuestras manos.

No es algo que os haga volveros locos por alguien. No, no es eso. No es nada por el estilo. Os convertís en una personalidad que se respeta a sí misma, normal y digna, de un alto nivel espiritual, algo que ya sois. ¿De acuerdo? Por tanto, esta es la diferencia entre la fe y la fe ciega.

Pregunta: Parece muy difícil el concepto de autorrealización…, somos muy materialistas…

Respuesta: ¡Sí, lo parece!, parece difícil, y también es verdad que la gente es muy materialista, no hay duda. Pero el Espíritu es más fuerte que la materia. Y cuando se tiene que expresar, hace saltar por los aires todo lo demás completamente, y aparece. La mayoría de las personas que estáis aquí sois ingleses, occidentalizados, muy materialistas. Diría que, viviendo en este mundo, quizá no seáis tan materialistas, porque si no fuerais buscadores, no habríais venido a mí.

Pero ha nacido un nuevo Ser. Si observáis un huevo pensaréis: “Qué tarea tan difícil”. Pero si nace en el momento adecuado, con el conocimiento apropiado, se convierte en un ave. Porque todo el proceso viviente está ahí, lo único que falta es dar el último paso. Aparentemente es difícil, pero para mí no lo es. ¡Quizá yo conozca este trabajo! ¿De acuerdo?

Sí, parece difícil. Hay gente que dice todo tipo de cosas sobre la Kundalini también. Algunos libros que he visto sobre ello son así de gordos. Si no conocéis el trabajo…

Suponed que una persona no sabe conducir un coche. Se mete en él y la manera en que describiría eso sería horripilante. Nunca querríais acercaros a un coche, ¿verdad? Es así. La persona que no está autorizada o no sabe hacer el trabajo, no debería hacerlo. Pero eso es lo que os sucede: que os convertís en el Espíritu; llegáis a ser vuestros propios maestros, y os hacéis maestros de este arte.

Pregunta: Madre, mencionaste antes la hipnosis y también dijiste que te considerabas como un catalizador. ¿No crees que los hipnotizadores se consideran a sí mismos como catalizadores?

Respuesta: ¡Sí, sí, es muy cierto! Sin duda. Sí, eso es cierto, pero la diferencia es la siguiente: El hipnotizador te conduce bajo su poder. Él no te da ningún poder ni ninguna nueva dimensión a tu consciencia. Hay una diferencia tremenda entre los dos. Tú tienes tu propio poder en tu interior. Digamos, por ejemplo, tu Espíritu está ahí. Yo soy el catalizador. Puedes utilizar una cuchara para ponerle veneno o para dar néctar. Si das néctar, está muy bien. Si pones veneno, es horrible. Así es.

El hipnotizador usa la hipnosis, ¿y qué es lo que te produce? Esa es la cuestión. Lo que hace es que te empuja a tu subconsciente, al subconsciente colectivo, donde te domina. Estás bajo su poder. Si él dice: “Conviértete en un niño”, tú te conviertes en un niño. “Bebe de este biberón”, tú vas y lo haces. ¿Qué es todo esto? Pero aquí te conviertes en el Espíritu en el sentido de que te haces colectivamente consciente. No es hipnosis, porque tú misma puedes sentirlo.

Digamos ahora que coges diez niños que sean almas realizadas. Hay algunos niños que son almas realizadas, incluso niños muy pequeños. Si traes aquí a una persona que esté sufriendo de algún problema, ¿de acuerdo? Les tapáis los ojos y les preguntáis: “¿Cuál es el problema de este señor?” Señalarán los mismos dedos. Todos ellos levantarán los mismos dedos y dirán: “este quema”. Porque la sensación que tenéis es de quemazón, de entumecimiento o de brisa fresca.

Una nueva consciencia de naturaleza vibratoria nace en vuestro interior. No es un proceso de hipnosis, de lo contrario, después de ese proceso estaríais tan decaídos y acabados, como si hubierais llevado a alguien sobre vosotros. Es justamente al contrario. Empezáis a entrar en vuestro interior, a comprender que podéis curar a la gente, y a entender cuáles son los centros que están obstruidos. Sabéis qué chakras están obstruidos en otras personas.

He visto que al principio a veces la gente está confusa porque no saben si son sus centros o los de la otra persona. Pero hay maneras y métodos a través de los cuales podéis discriminar. Podéis ver cuáles son las obstrucciones de vuestros centros y cuáles las de otra persona. También sabéis cómo limpiarlos, cómo dar la Realización a los demás y cómo dotarles de sus propios poderes. Por tanto, es justo lo opuesto. Pero los catalizadores pueden ser horribles o maravillosos.

Pregunta: ¿Puede una persona auto realizarse a sí misma a través de su esfuerzo exclusivamente?

Respuesta: ¿Solo con su esfuerzo? No creo que eso sea posible, porque solo una vela que ha sido encendida puede encender a otra. A lo que me refiero es a que incluso Buda, por ejemplo, consiguió su Realización cuando estaba completamente agotado, debía lograrla. Por supuesto, el Espíritu Santo fue quien lo hizo; no habría podido obtenerla por Sí mismo. Sin embargo, obtuvo su Realización en ese momento porque le tocó vivir una circunstancia diferente. No tuvo que hablar de Dios ni de todo este proceso. Porque la gente estaba muy ocupada hablando de grandes cosas como Dios, las deidades, de esto y lo otro. Había una gran confusión. Y alguien que fuera realizado tenía que vivir en aquellos tiempos para focalizar la atención solo en la Realización y que dijera: “Solo la Realización, no habléis de Dios, dejad eso ya [los discursos]”. Por eso consiguió la Realización de esa manera.

Pero vosotros no podéis conseguir la Realización así. Solo podéis conseguir así una posesión. No la Realización. Un alma realizada no gana dinero a vuestra costa. La verdad es que esta gente no quiere daros la Realización. El 99% de aquellos que son verdaderamente almas realizadas os tirarían piedras, no querrían saber nada de vosotros porque su experiencia con los seres humanos es horrible. Si vais a hablar con ellos, os dirán, como me dijeron a mí: “Madre, espera doce años más o acabarán contigo, te matarán. Es muy arriesgado tratar con seres humanos porque son muy egoístas y nunca aceptarán nada”. Pero vosotros podéis considerar que alguien que conoce este proceso es de una gran ayuda, ¿no? Y la Realización no es posible, no puede conseguirse por uno mismo. No es posible. Porque si una vela no está encendida, no puede encenderse a sí misma. Se le tiene que traer la luz. Es tan sencillo como eso.

Y, de hecho, uno no debería sentirse mal por esto. Por ejemplo, yo no sé conducir y alguien me ha traído hasta aquí. No me siento mal porque alguien me haya acercado hasta aquí. Yo solo sé hacer un trabajo, no muchos. No sé hacer otros trabajos. No sé cómo opera un banco, no sé escribir cheques. Soy inútil en muchas cosas. Quizá no sepa cómo abrir una lata, pero sé cómo despertar la Kundalini.

Entonces, si sé hacer este trabajo ¿por qué debería importaros? Después de todo dependemos unos de otros para todo, ¿no es así? Por tanto, ¿por qué no intentarlo? Si conozco este trabajo, ¿qué podéis perder? Después vosotros también lo sabréis hacer, lo podréis hacer. Pero no podéis llevarlo a cabo solos. De hecho, en esto no estáis obligados a nada. Yo lo hago sencillamente porque me encanta. Simplemente es algo que se emite. Yo no hago nada. Simplemente fluye de mí. No sé cómo sucede, solo fluye.

Simplemente amo porque sí. No podemos creer que exista una persona así, pero realmente soy así. A veces algunos sahaja yoguis piensan que soy demasiado compasiva y que debería ser más estricta con la gente, y cosas así. Y les digo: “A ver, decidme algo que no sepa”. Piensan que no soy demasiado práctica. Pero esto es lo más práctico.

Sé que la gente comete errores porque no saben que caminan en la oscuridad. Si caminan en la oscuridad y hacen algo mal, lo único que se puede hacer es tener compasión por ellos porque no pueden ver, están ciegos. ¿Cómo os podéis enfadar o molestar? Y además, os recomendaría que no os identificarais erróneamente con nadie. Tenéis que llegar a vuestro Espíritu. Eso es lo más importante.

Si todavía pensáis en alguien…, como esa mujer que, no sé, alguien debe haberla enviado aquí, quizá. No sé por qué se enfadó. Yo no dije nada para herirla. Quizá tiene alguna posesión. No sé por qué se enfadó conmigo. Se levantó y se fue diciendo que todo lo que yo decía era mentira. ¿Por qué debería deciros mentiras? No tengo nada que obtener de vosotros. Pero, ¿por qué ocurre esto? Porque ella no es sensible. No es sensible a la Divinidad. No distingue quién es divino y quién no. No le echo la culpa. No tiene la sensibilidad; es cuestión de calibre.

He visto que han venido a mí diferentes tipos de sahaja yoguis. Algunos de ellos son de un calibre increíble. Tienen su Realización y saben lo que es. Son como diamantes; reciben la Realización y profundizan en ella. Son gente increíble. Hay otros dubitativos que siguen detrás. Algunos tienen la Realización, pero todavía están dudando. Hay de todas las clases. No importa. Los quiero a todos.

Pregunta: Antes de la Realización éramos personas tan horribles que cogíamos cáncer por cada persona que conocíamos. Después de la Realización, ¿desaparecen los efectos de todo esto? ¿O qué es lo que ocurre?

Respuesta: Sí. Sé de muchas cosas que han ocurrido. Tuvimos a una persona en Brighton, ¿lo recordáis? Está aquí ahora mismo. Creo que cuando vino estaba borracho. Para empezar, se enfadó mucho conmigo. Decía: “¿Cómo puedo librarme de esto? No puedo creerte”, y cosas así. Ahora está bien, perfectamente bien. Hizo un cambio increíble. ¿Está por ahí? [“No, no lo está”, esto lo dice la persona en cuestión.] [Risas.] Entonces que Dios le bendiga.

Es tan dulce ahora. El otro día vino a verme y dije: “¡Mírale!” Es muy dulce. Ya era un hombre dulce, pero algo le había afectado mucho y se hizo alcohólico. No pasa nada. Solo la compasión puede haceros entender esto: que hay una razón para que suceda esto. Es una persona muy dulce, sin duda, pero le ha pasado algo. No pasa nada. Por tanto, las personas cambian, es verdad.

Los sahaja yoguis se dan cuenta, entienden; otros, por supuesto, debo decirlo, van un poco… No importa. Ya avanzarán. Todos saldrán adelante. Estoy segura de ello. Todo el mundo está hecho para ello. De hecho, el Divino está deseoso de daros la Realización; está mucho más ansioso que vosotros. Si hoy hubiera habido mil personas aquí, les hubiera dado la Realización mejor.

Pero son muy pocas las personas que se adhieren a la realidad. A ese guru Maharaji, miles de personas le siguen como locos. Él no les ha dado nada a los pobres. Pero hay muy pocos que vean la realidad. Como el otro día, que alguien me preguntó: “Madre, ¿por qué no lo haces para todo el mundo?” Le contesté: “¿Dónde está todo el mundo? Déjame ver. ¿Dónde están? ¿Cuántos hay en Brighton? ¿Cuántos hay aquí?” Ese es el problema. A la gente le lleva tiempo amar la realidad. Les cuesta mucho.

Pero es algo tan bello. Y aunque obtengan la Realización, lo dejarán. Dirán: “Ahora estoy bien”. Un año después, aparecerán de nuevo. Así no funciona. Tenéis que ser maestros en este arte, completos maestros. Todo es gratis, absolutamente gratis. Los que están aquí sentados os lo pueden decir.

Pregunta: ¿Puedes hablar más de la Realización y de lo que es necesario para profundizar en ella?

Respuesta: Sí, sí. En mi próxima charla hablaré, uno a uno, del lado izquierdo, del lado derecho, del centro y después, por supuesto, del Espíritu. Sin duda, cientos de veces, eso es lo que debo hacer. Pero gradualmente os atenderé a todos. No lo creeréis, pero creo que ya he dado por lo menos unas quinientas charlas en Londres. Y no lo parece, siempre dicen lo mismo, la última vez que les hablé me dijeron: “Madre, nos has hablado de una dimensión completamente nueva”. No sé, Kenny me dijo que sintió muchas vibraciones con mi charla… Es sorprendente. Él es de Australia. Los australianos lo hacen muy bien. Crecen muy deprisa. Bien, ¿han acabado las preguntas? ¿Comenzamos?

Pregunta: ¿Qué hay del karma?

Respuesta: Los karmas son… Cuando lleváis a cabo un trabajo o cualquier otra cosa, a través de la acción del lado derecho, el efecto de esta acción se acumula en vuestro interior en forma de ego. Porque creéis que estáis haciendo algo cuando, de hecho, nosotros no hacemos nada sustancial. Lo que hacemos es un trabajo muerto, como el ejemplo que os puse de hacer una silla de un árbol. Eso es todo lo que hacemos. Lo que hacemos es tener la idea de que estamos haciendo algo. ¿Qué trabajo realizáis? ¿Podéis convertir esto en un fruto? Si ni siquiera podemos hacer que tenga fragancia.

Por tanto, este mito se manifiesta en nosotros como ego, como ya se os ha dicho aquí y del cual hablaré mañana. Hace que pensemos: “Estamos haciendo este trabajo o esto otro”. Y estas conclusiones del ego, como “habéis hecho un mal trabajo o un buen trabajo”, son las que sufrimos. Un tigre no se siente así. Si un tigre quiere comer, debe matar. Mata a un animal, se lo come y ya está. No se sienta y dice: “¡Oh, Dios, no tenía que haberlo matado. Debería hacerme vegetariano!”. No acumula ningún karma, ¿de acuerdo?

Pero los seres humanos sí. ¿Por qué? Porque estamos cerrados. Como veis ahí [diagrama], estamos cerrados [señala la fontanela]. Los animales la tienen abierta [fontanela]. Hagan lo que hagan, no se preocupan. Sin embargo, nosotros sí nos preocupamos de lo que hacemos, porque creemos que lo hacemos. Y como he dicho, cuando este centro [Agnya] se abre, nuestros karmas son absorbidos; los llamados karmas no son otra cosa que pecados. En términos bíblicos los podemos llamar pecados. Todos ellos son absorbidos por este Poder de Cristo despertado en nosotros.

Y ascendéis por encima [del ego], porque es el ego el que hace el karma. Cuando el ego ya no existe, ¿dónde está el karma? Desaparece también. Entonces no decís: “Yo lo hice”. Lo que diréis es: “Madre, no está funcionando, no está mejorando”. ¿Qué es este impersonal? Se convierte en una tercera persona. “Está fluyendo”, “las vibraciones no vienen”. No decís: “Yo, yo estoy dando esta Realización”, “yo estoy subiendo la Kundalini”. No decís eso, sino “no asciende [la Kundalini]”. Os convertís en una tercera persona.

Esa tercera persona es el Espíritu. Entonces no decís: “debería hacerlo”. Incluso si se trata de vuestro hijo, decís: “Madre, es mejor que tenga la Realización”. “Está bien, inténtalo”. “Pero no funciona”. “Bien, entonces ¿debería darle un certificado (decir que sí ha funcionado)?” “Madre, ¿cómo vas a darle un certificado si la Kundalini no ha ascendido?” Todo el mundo lo sabe. Tanto si se trata de vuestro padre, madre o hermana, cualquiera. Si no han recibido la Realización, saben que no son realizados. ¿Y qué? Simplemente lo saben.

Una de mis nietas, la veréis ahora, nació realizada. Cuando tenía apenas cinco años, creo, fuimos a Ladhak. Había allí un lama sentado con la cabeza afeitada; llevaba una túnica. Todo el mundo le tocaba los pies. Los padres de ella no son realizados; mi hija no es realizada y ella también le tocó los pies. Mi nieta no aguantaba más, era demasiado para ella. Se sentó en un tronco más elevado. Puso las manos hacia atrás para no tocarle, levantó la cabeza y le gritó: “¿Qué pretendes pidiendo a la gente que toque tus pies? Ni siquiera eres un alma realizada. ¿Por llevar esa ropa y afeitarte la cabeza crees que puedes pedirle a la gente que toque tus pies?” Eso se lo dijo una niña de cinco años; aún a su edad, lo entienden.

En cierta ocasión hubo un programa en India de Ramana Maharishi, al que me llamaron como invitada principal. Fue un alma realizada. Y un señor de los “Rama, Krishna” estaba sentado con su gran túnica naranja. Otra de mis nietas, que estaba sentada en la primera fila, no lo pudo soportar más y desde allí gritó: “Madre, el que está sentado ahí con esa falda larga, por favor, pídele que se vaya. Abuela, díselo, que nos está dando calor a todos”. Había muchos sahaja yoguis que sentían el calor [vibratorio] de este individuo. Y él se cree un hombre muy espiritual. Pero ella se levantó y dijo: “Dile que se vaya, ese que lleva falda larga”. Ella no sabía que era una túnica. Si son realizados, hasta los niños saben quién es una persona realizada y quién no. Hay muchos niños que nacen realizados en estos días, el momento del Juicio Final. Es el momento del Juicio Final. Por supuesto, de esto os hablaré más adelante.

Pregunta: ¿Puedo hacerle algunas preguntas más?

Respuesta: Está bien, no me importa. Pero lo que ocurre es que, si me hacéis demasiadas preguntas, algunas veces esto deriva en actividad mental y retrasamos la Realización. Si no es tan importante, mejor déjalo estar. Porque responder a las preguntas es algo solo del nivel mental, y yo estoy hablando de algo que está más allá. Por tanto, es algo lógico. Si me habéis entendido, tengamos la Realización. Si funciona, perfecto; y si no, no importa. Estaré aquí tres o cuatro días, y vamos a hacer que funcione. ¿De acuerdo?

Es mejor tener la mente tranquila. Decid a vuestra mente: “Ya has hecho muchas preguntas antes, ya has pensado en muchas cosas”. Ahora ha llegado el momento de que recibáis las bendiciones de vuestro propio Ser. ¿De acuerdo? Si se lo pedís a vuestra mente, descansará. La mente es algo maravilloso. Si la mente sabe lo que queréis, y si es la realidad, os apoya y os ayuda muchísimo; la misma mente que puede ir perdida, a veces os hace ser como monos. Como Cristo, que hablando para referirse a la mente dijo: “Si permitís que se extravíe, os llevará a todo tipo de cosas. Si la controláis, os llevará allí donde debéis llegar”.

Simplemente mantenedla en calma. Es mejor estar tranquilo a nivel de la mente. Respondo a vuestras preguntas porque después, cuando la Kundalini ascienda, en ese momento la mente no debería importunar diciendo: “No he preguntado esto o lo otro”. Esa es la razón. Solo hay que calmarla. No es que sea necesario; lo hago simplemente para relajarla.

Lo mejor es que tengáis la Realización. Eso es lo mejor. De lo contrario, esta mente se convierte en algo bastante molesto. Puede aparecer justo en el momento en el que estáis a punto de conseguir el último paso, y lo detendrá. Por tanto, si tienes una última pregunta por la que te sientas realmente agobiado, entonces debes hacérmela. Pero si no es tan importante, déjalo estar. ¿Verdaderamente es tan importante? [“No, no lo es”, responde] Entonces está bien. Tú mismo te has dado cuenta.

Ahora he de pediros una sola cosa, si no os importa, y es que os tenéis que quitar los zapatos, ya que la Madre Tierra nos ayuda mucho. Tenemos que obtener su ayuda de todas las maneras posibles. Simplemente tener los pies sobre el suelo ayuda mucho. No tenéis que quitaros los calcetines, pero ayuda mucho poner los pies directamente en el suelo.

Colocad las manos así [con las palmas hacia arriba]. Porque, como os he dicho, todos estos son los centros simpáticos [reflejados en los dedos], y de los que también os habrán hablado, y aquí sentís el flujo [de vibraciones] moviéndose. Sin la Realización se mueve, pero no lo sentís demasiado; hasta que tenéis la Realización. Simplemente poned las manos así y cerrad los ojos.

Tenéis que mantener los ojos cerrados. Esto es lo contrario de la hipnosis. Tened los ojos cerrados porque cuando la Kundalini sube, dilata las pupilas. Cuando dilata las pupilas, durante un segundo hay un cambio en la vista, sólo durante un segundo. Pero si los ojos están abiertos, no subirá, no subirá en absoluto. Así que cerrad los ojos completamente.

Ahora lo que que ocurre, hemos visto que siempre pasa, es que el tema de la culpa viene de algún lugar desconocido, así que mejor poned la mano derecha en el lado izquierdo del cuello y la izquierda hacia Mí, sin abrir los ojos. La mano izquierda hacia Mí. La mano izquierda hacia Mí. Con la palma hacia arriba. La izquierda. Sí, así, y decid: “Madre, no soy culpable”. Eso es muy importante porque hay una gran obstrucción. Simplemente decid: “Madre, no soy culpable”.

[Buscadores: Madre, no soy culpable]

Otra vez por favor.

[Buscadores: Madre, no soy culpable]

Otra vez por favor.

[Buscadores: Madre, no soy culpable]

Ahora podemos poner la misma mano en el otro lado, en la parte de atrás del cuello. Este es un centro muy importante, os hablaré de él más adelante, si queréis podéis ver cómo lo estoy haciendo. Mirad cómo lo hago, la mano izquierda hacia Mí y la derecha en la parte de atrás, en las vértebras en la base del cuello ¿veis? Este es un centro muy importante del que os hablaré. Se hace así. Intentad presionar y poned la cabeza hacia atrás un poco.

Ahora poned la mano derecha sobre el corazón, un poquito más arriba, y presionad con los dedos. La mano izquierda hacia Mí. Tenéis que decir tres veces: “Madre, yo soy el Espíritu”.

[Buscadores: Madre, yo soy el Espíritu. Madre, yo soy el Espíritu. Madre, yo soy el Espíritu]

Ahora poned la misma mano sobre el estómago, en el lado izquierdo. Y decid: “Madre, yo soy mi propio maestro”. Simplemente decid eso.

[Buscadores: Madre, yo soy mi propio guru. Madre, yo soy mi propio maestro]

Otra vez.

[Buscadores: Madre, yo soy mi propio guru. Madre, yo soy mi propio maestro]

Cinco veces. De nuevo.

[Buscadores: Madre, yo soy mi propio guru. Madre, yo soy mi propio maestro]

Eso servirá. Ahora si ponéis la mano derecha en lo alto de la cabeza, por encima. Sin tocarla, un poco por encima, despacio.

[Madre se dirige a una mujer de la audiencia]

¿Lo sientes?

[A un yogui]

Ella lo sentirá.

[A la mujer]

¿Tienes algún problema?

[La mujer: Sí, tengo un problema]

Oh, ya veo, pon tu mano derecha hacia Mí.

[A un yogui]

No hace falta, ella lo hará. Sí, Yo lo arreglaré ¿de acuerdo? Sólo así, funcionará.

De acuerdo. Ahora podríais sentir la Brisa Fresca saliendo de vuestras cabezas por el hueso de la fontanela que es blando. La Brisa Fresca. Primero podría salir calor. Pero tenéis que pedir la Realización porque no puedo cruzar vuestra libertad. Es vuestra libertad si queréis ser realizados o no. Así que tenéis que decir: “Madre, por favor dame mi Realización”. Tenéis que pedirlo, sólo tenéis que pedirlo.

[Buscadores: Madre, por favor, dame mi Realización]

Otra vez por favor.

[Buscadores: Madre, por favor, dame mi Realización]

Otra vez por favor.

[Buscadores: Madre, por favor, dame mi Realización]

Ahora simplemente sentidlo. ¿Lo sentís en lo alto de la cabeza? Umm.