Charla a yoguis: “La importancia de la dedicación y de la devoción”

London (England)


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Charla a yoguis: “La importancia de la dedicación y de la devoción”. Nightingale Lane Ashram, Londres, Reino Unido. 6 de agosto de 1982.

El otro día os hablé de la importancia de la dedicación en Sahaja Yoga y de la devoción que deberíamos tener. Realmente, cuando nos encontramos cerca de una montaña, no podemos verla al completo y por eso no nos damos cuenta de la mole que hay tan cerca de nosotros ni de la grandeza que tenemos enfrente. Esta es una de las ilusiones que sufren aquellos que, mentalmente, no se dan cuenta de lo que les puede ocurrir, de dónde están, qué han encontrado, qué es la Realización del Ser, cuál es su magnitud, hasta dónde tienen que ir, por qué han sido elegidos, cuál es el propósito de su vida, cuánto han ascendido, cuánto pueden comprender. Todas estas cosas están más allá de su compresión y se sienten aturdidos. De hecho, uno no sabe lo que le ha sucedido cuando consigue su Realización. Por ello la compresión de todo esto solo es posible si podéis entender cómo dedicaros y cómo entregaros. Si queréis analizar algo sobre la base de vuestra racionalidad os aturdiréis también. Está mucho más allá de vosotros, es fantástico, es demasiado. Está realmente más allá de vosotros.

Pensad en ello: habéis obtenido vuestra Realización, ¿podéis creerlo? Si alguien os hubiera dicho que podíais obtener vuestra Realización en esta vida, nunca lo habríais creído. ¿Cómo obtener la Realización en esta tierra? Por supuesto estabais buscando, porque la gente decía que teníais que buscar y también sentíais que teníais que buscar, pero nunca pensasteis que ese deseo se iba a materializar así, que ibais a conseguir vuestra Realización.

Sin embargo, después de obtener la Realización, no podíais sentir lo que era; es como si hubierais caído en el océano y no supierais cuál es su dimensión. ¿Cuánto os habéis sumergido en él? ¿Qué es? ¿Dónde estamos? ¿Cuál es nuestro propósito? Y para añadir algo más a este lío, alcanzamos un estado en el que no hay pensamientos. De manera que ni siquiera podéis averiguar racionalmente de qué se trata.

Por tanto ni la inmensidad de esta experiencia, ni la gloria de la venida de vuestra Madre ni el precioso regalo de vuestra Realización del Ser, podéis apreciarlos a través de vuestro intelecto. Tratad de pensar en lo que habéis conseguido. ¿Podéis medirlo con vuestro intelecto? ¿Podéis comprender lo que ha sucedido? No, no podéis. Porque la razón no puede daros las dimensiones en las que habéis entrado. De hecho, la racionalidad se ha disuelto. Ahora ya no queda nada de racionalidad, ni siquiera para comunicar lo que habéis estado buscando y dónde habéis aterrizado.

Por consiguiente, el único método que tenéis ahora o el único camino que os queda es -como gota que ha caído en el Océano- disolveros más en él, de manera que al menos podáis sentir el océano. Y comunicaros con otras gotas de tal manera que conozcáis el Todo a través de todas ellas.

Así pues, lo primero es una completa devoción. Es muy importante. En esta encarnación esto es muy importante, porque habéis conseguido la Realización. Si no tuvierais la Realización está bien, sois almas protestonas, muy bien, gente inmadura, bueno. Un comportamiento un poco incorrecto, no pasa nada: esto puede perdonarse, aquello también, todo se perdona; bien mirado todos piensan: “Madre nos perdona”, pero ese no es el tema.

Yo perdono por mi propia naturaleza. Pero vosotros no tenéis que darlo por hecho. Os estáis dañando a vosotros mismos aceptando ese perdón. Constantemente pensáis: “¡Oh, Madre! Eres tan clemente, por favor, perdóname”. ¡Ya estáis perdonados! En cuanto me llamáis Madre sois perdonados. ¿Pero, cuál es la ventaja? No ganáis nada con ello. Salís perdiendo. Y si al menos comprendéis racionalmente este punto, entonces entenderéis lo que es la devoción.

Así pues, en la devoción de Sahaja Yoga lo primero que hay que comprender es que las cosas de Sahaja Yoga, las cosas que habéis visto en Sahaja Yoga, están más allá de vuestra mente. Definitivamente están más allá de la concepción humana. Por tanto, a nivel humano, no discutáis sobre ello, no habléis de ello. Sin embargo, a nivel colectivo podéis hablar. Y en cuanto al nivel colectivo, tenéis que comprender que la relación conmigo está más y mejor establecida si establecéis vuestra relación con los demás de manera muy colectiva y homogénea.

Como os he dicho, la gota se transforma en el Océano disolviendo su cualidad de gota en otras gotas. Y todas las gotas, al perder su cualidad de gotas, se transforman finalmente en el Océano. Así pues, vemos que la devoción tiene dos aspectos: uno con relación a los demás y otro con relación a vuestra Madre.

En Sahaja Yoga vosotros no podéis ver todo lo que yo veo. Habéis tenido pruebas de esto, ¿sí o no? ¿O queréis más pruebas? Está demostrado que Madre ve mucho más allá que vosotros y todo lo que Ella ve, sucede. Así pues, cualquiera que trata de engañar a Madre realmente se está engañando a sí mismo. Cualquier intento de engañarme o el pensar que “Madre es muy misericordiosa y nos perdonará” es perjudicial para vosotros ya que, realmente, lo que estáis haciendo es torturaros a vosotros mismos.

Mucha gente dirá: “La culpa es de mi Swadisthan izquierdo”; algunos dirán: “Estaba poseído, era un “bhut”. Otros echarán la culpa a otra cosa. Echaréis la culpa a cualquier cosa. En realidad, ¿quién está pidiendo explicaciones? Sois vosotros los que os preguntáis a vosotros mismos. No os estáis enfrentando a vosotros mismos.

Por tanto, la devoción hacia mí en realidad significa enfrentarnos a vosotros mismos. Antes que nada, enfrentaos a vosotros mismos y ved directamente lo que estáis haciendo. Vosotros sois vuestro propio enemigo. Nadie es vuestro enemigo. Definitivamente vuestra Madre no lo es. Ella en ningún caso es vuestro enemigo. Y ningún “bhut” es vuestro enemigo, en el sentido de que si vosotros no se lo permitís, ellos no pueden estar ahí. Ninguna persona malvada es vuestro enemigo porque no puede afectaros si estáis preparados espiritualmente. Así que, decididamente vosotros sois vuestros propios enemigos.

La única manera de libraros de ese enemigo es la dedicación. Si decís: “Tengo fe en Madre o en Dios”, os estáis agarrando a algo, ¿verdad? Y estáis desechando otras cosas. Pero os debéis agarrar muy fuertemente. Supongamos que os estáis hundiendo, ¿os pondríais a pensar si es correcto o no agarrar la mano de la persona que os está salvando? No, os agarraríais con fuerza, con mucha fuerza, con todas vuestras fuerzas, con toda la fe pidiendo: “De una u otra manera, ¡sálvame!”

Y el sentimiento que deberíais tener es: “Soy una persona que se está hundiendo por culpa de mí mismo. Y, si he de salvarme, tengo que sumergirme por completo en Sahaja Yoga. Tengo que hacerme uno con Sahaja Yoga totalmente; solo entonces puedo ser salvado”.

Para saltar desde este nivel -en el que sois almas realizadas más elevadas- a un nivel superior, como os decía, es necesaria la devoción. En estas circunstancias todo lo demás ha de ser secundario. Pero, si las demás cosas son primordiales para vosotros y vuestra atención todavía está en ellas, entonces no podéis dar este segundo salto. En el primer salto habéis obtenido vuestra Realización. Entre el primer y el segundo salto habéis trabajado duro, habéis llegado hasta el segundo salto. Pero este segundo salto debéis afrontarlo. No deberíais sentiros disgustados o desanimados con vosotros mismos en absoluto. Trataos a vosotros mismos como una entidad separada.

De hecho, la dedicación es volveros hacia vosotros mismos y desear la personalidad divina que hay en vosotros. Cuando en vosotros haya una personalidad divina, no habrá problemas de devoción. Sencillamente llegaréis a ser uno con ella y comenzaréis a disfrutar de ella.

Pero la racionalidad es lo peor, porque os engaña, evita que comprendáis que cualquiera que sea la vida que habéis llevado hasta ahora ha sido muy materialista y superficial. Habéis salido de ella, habéis crecido, habéis ascendido. Ahora, para florecer y haceros fragantes tenéis que abandonar la racionalidad, que es una atadura. Tratad de evitar la racionalidad, tratad de evitar las discusiones, tratad de evitar el dar razones.

Incluso ahora descubro que, a veces, los sahaja yoguis dan explicaciones de psicología: “Madre, puede que ella se sienta insegura”. Esto es típico de haberlo leído en algún libro. “Debido a la inseguridad alguien hace tal cosa”. En realidad, ahora hemos visto en Sahaja Yoga que la mayoría de las personas consideradas inseguras son las más agresivas. Juegan con los demás, estropean sus vidas y se divierten con ello. Son las más sádicas que hayan nacido nunca. Habéis visto a esas personas. Y así es cómo se engañan a sí mismas.

Entonces, una vez que habéis comprendido que no tenéis que engañaros a vosotros mismos, ¿por qué queréis hacerlo? Tenéis que ser vosotros mismos, eso es todo. No deberíamos ser nuestros propios enemigos, ¿no? Así pues, cuando comencéis a haceros frente os gustaréis. No os sentiréis disgustados porque vuestro Ser, del que estoy hablando, es glorioso, es hermoso, sin ninguna “kalanka” (imperfección), está absolutamente desapegado. Pero antes que nada vuestra atención tiene que aceptar que: “Este desapego es mi vida. Soy una personalidad diferente; el desapego es mi alimento”. ¡Desapegaos!

En cierta ocasión, un caballero vino a verme a mi casa. Yo tenía una lámpara muy bonita que a él le gustó. Le dije: “Puedes quedártela”. Él se sintió muy sorprendido. Su mujer me telefoneó: “¿Cómo puede ser? ¿Cómo puedes regalar una lámpara tan bonita?” Yo le dije: “¿Qué importancia tiene? ¿Me la voy a llevar conmigo cuando muera? ¿Se va a venir conmigo?” Vedlo, aunque sea solo racionalmente. Si a él le ha gustado, dejemos que la tenga. Yo tengo tantas lámparas en la casa que si él se lleva una, ¿qué importa? Ella me dijo: “Le pregunté a mi marido: “¿Le darías a Ella una lámpara así si la tuvieras?” Él me dijo que no, que no lo haría”. Fue muy honesto, dijo que no lo haría. Pero aun así no puedo entenderlo. ¿Por qué no? Hasta el último momento os agarráis a cosas muy pequeñas.

Incluso si es un pequeño alfiler el que sujeta el sari, sabéis que puede sujetar el sari entero. Tan solo un pequeño alfiler enganchado, hace que el sari quede retenido. Podéis sostenerlo por completo con un pequeño alfiler. Hay que rechazar todos esos pequeños alfileres que están ahí -“los enganches”-, hay que verlos desaparecer. Observaos a vosotros mismos. “¡Oh!, ¿ese es el señor ego? Bien, veamos, ahora quiero ver cómo retrocedes”. Deberíais ver por vosotros mismos todas estas cosas como un juego. Y después jugad con vuestro ego y superego. En realidad ellos juegan con vosotros, pero cuando sois maestros, sois vosotros los que jugáis con ellos.

Lo he visto muchas veces. He dicho muchas cosas una y otra vez. Después de cierto tiempo la gente comienza a hablar sobre ello. Después de uno o dos meses aparece como prueba científica o algo parecido. Habéis visto que esto ha sucedido en numerosas ocasiones. Ahora bien, cuando yo digo algo estoy segura de ello. Nunca digo nada que no sea la Verdad. Sé que estoy diciendo solo la Verdad. Pero no voy al interior para averiguar si es la verdad o no. No leo libros para averiguarlo. No os pregunto. Tengo fe en mí misma, completa fe en mí misma. Todo lo que digo es la Verdad. Sé positivamente que todo lo que digo acaba siendo la Verdad.

Pero ese no es vuestro caso; no es vuestro caso que cualquier cosa que digáis sea la verdad. Así que, primeramente tenéis que establecer ese estado en el que cualquier cosa que digáis sea la verdad. Pero ¿cómo hacerlo? La lengua debería comportarse de manera que todo lo que dijera fuera la verdad, que al final surgiera como verdad. Y para ello debéis tener dedicación; ¿qué dedicación? “¿Por qué debería decir mentiras?” No hay necesidad de mentir.

Incluso si yo digo mentiras se convertirán en verdad. En mi caso las denominadas mentiras no lo son nunca. Si le digo a alguno de vosotros que determinada persona es mala, vosotros diréis: “Oh Madre, él es una persona excelente. ¿Cómo puedes decir una cosa así de él?” Tuvimos a un tal Sr. Michael de esa clase. “Es una persona muy amorosa, Madre”. Alguien dijo: “Madre, ¿estás celosa de él?” Sabéis que se llega hasta esos extremos. Pero cuando esa persona mostró sus verdaderos dientes, entonces la gente lo entendió.

Por tanto, para desarrollar este tipo de comprensión de la verdad, en primer lugar deberíais anclaros totalmente en la verdad. Y la verdad es que sois el instrumento de Dios, que habéis conseguido la Realización, que tenéis una consciencia especial que la gente no tiene. Manteneos en eso y proclamadlo. No tenéis que tener miedo. Habéis recibido la Realización; sin duda, la habéis sentido. Decid: “Tengo la Realización. Ni hablar de preocuparme, sé que soy un alma realizada”. Manteneos firmes en ello.

En esta expresión de la verdad tenéis que ser como la luz. La luz afirma. No solo afirma sino que también muestra su brillo a los demás. Muestra a los demás que “yo soy la Luz”, que “vosotros camináis bajo mi Luz y que si no intentáis hacerlo, puedo quemaros”. Tenéis que tener “tejasvita” .

Esa es la prueba de vuestra verdad. No tenéis miedo de ningún ministro o primer ministro, de ningún rey, de nadie. Pero el hecho es que sabéis que sois almas realizadas, que sois la verdad. Si decís: “Soy la Verdad”, cualquier cosa que digáis será la verdad, sin duda alguna. Cualquier cosa que hagáis será la verdad. Pero decid: “Yo soy la Verdad”.

Pero para ello se necesita una purificación real, que os enfrentéis a vosotros mismos por completo, con dedicación. Esto significa que estáis agarrados a vuestra Madre, que estáis agarrados a Sahaja Yoga, que os agarráis a la verdad que habéis descubierto. Y aquí hacéis frente a otros. Sin ello no podéis hacerlo. Vuestra fuente es esa; estáis aferrados a la verdad y eso es un tremendo poder, una fuerza tremenda. Si observáis, todas las grandes personalidades han tenido ese poder. Cristo, Mahoma, tuvieron el poder de decir la verdad con pleno coraje, con tanta convicción que la gente la aceptó. E incluso sufrieron por ello, pero no les importó. Porque cualquier cosa que sea la verdad tiene que ser dicha.

Lo primero que tenéis que saber sobre la dedicación es que tenéis que tener una dedicación plena, que no debéis tener miedo de nadie y que no tenéis que preocuparos de lo que podáis perder. Algunas personas perdieron su cabeza. Literalmente, se la cortaron. La gente los torturó. Algunos perdieron todo su dinero y fueron torturados de todas las maneras posibles, pero creían que esa era la verdad, y se mantuvieron firmes. Otros fueron unos locos estúpidos y defendieron algo que no era la verdad. Eso es lo que hicieron.

Pero ahora, vosotros sabéis que estáis en la verdad y por ello deberíais estar dispuestos a sacrificar todo; sacrificar entre comillas, porque no estáis sacrificando la verdad. Lo que estáis sacrificando es la mentira. Para esto se requiere gente de fuerza y coraje y no personas a medio hacer que de la mañana a la noche están pidiendo perdón a Madre. ¿Qué es esto? ¿Por qué pedir perdón si yo os estoy perdonando a cada momento? Pero, ¿qué os estáis haciendo a vosotros mismos? ¿Qué clase de personas sois? Pensad sobre ello; debéis manteneros en la verdad. Para ello tenéis que ser personas fuertes, valientes, con esa intensidad, esa “tejasvita” de la luz de un faro en vuestro interior. Pero al mismo tiempo tenéis que tener una dedicación completa.

Suponed que esta lámpara no tiene aceite; se apagará. Debe tener aceite. De la misma manera, la dedicación es el aceite en vosotros, es la unión, la completa unión a vuestra fuente. Esa es la dedicación. Pero la dedicación no debería daros ninguna otra idea, sino ser como una luz que brilla, que corrige a otros, que guía el camino de otras personas. Si esto no es así, entonces la fuente de la que bebéis no llega del todo a vosotros y vuestra luz no arde adecuadamente.

Así pues, cuando os dediquéis no debéis pensar que se trata de renunciar a nada, no se trata de una renuncia que os convierte en coles. Esa es la idea que la gente tiene, que os convertís en algo semejante a coles. Al contrario, os hacéis dinámicos. Os hacéis realmente poderosos, no para la destrucción sino para la construcción. Lo que quiero decir es que para la destrucción no necesitáis mucha fuerza. Solo para la construcción necesitáis poder. ¿Cuánta fuerza se necesita para destruir? Muy poca. Podéis destruir todo en un instante. Pero para la construcción realmente requerís un gran poder. Y ese poder, poder continuo, poder que fluye, ha de estar ahí. Para ello se necesita dedicación. Agarrándoos a vuestra “Fuente de Poder”, tenéis que manteneros firmes, con valentía, sin ningún miedo. Esa es la Verdad. Esa es la Verdad que tenéis que alcanzar. Esto es muy importante.

Pero esto es solamente un aspecto de la historia y no es suficiente. Ser la verdad solamente es un aspecto. El otro aspecto es que cuando esta fuente llega a vosotros os transformáis en la compasión. La Verdad y la Compasión son una sola cosa. No lo creeréis, pero así es. Al igual que la mecha y el aceite se combinan para formar la luz, y la combustión del aceite os da la luz, así la compasión os da la verdad. No hay ninguna diferencia, solo el estado es diferente, pues no podéis ver la luz que es el aceite y el aceite que está ardiendo. Así pues, la compasión es la fuente y vuestra provisión. De la Fuente de la Compasión extraéis vuestra propia compasión.

He visto algunas personas que desean que les tenga compasión; querrían que yo las amara. Pero démosle la vuelta, ¿aman esas personas a los demás de esa manera? He conocido a personas que, por ejemplo, dicen palabras duras a otras y luego me vienen a decir: “¡Madre, perdóname por ello!”, o que se comportan groseramente solo por capricho y luego dicen: “¡Madre, perdóname!” Pero cuando pedís perdón me gustaría saber si habéis dado compasión a otras personas. Incluso después de haber obtenido mi perdón, la fuente de perdón, la fuente de compasión, ¿habéis dado compasión a otros? ¿Habéis sido compasivos con otros? No debería ir dirigido en una sola dirección. Si os estáis beneficiando de mi compasión, no debería ir en una sola dirección de forma que la uséis para vuestro propio beneficio y os olvidéis de todo. Si hacéis esto nunca creceréis. No creceréis nunca.

Si tenéis que crecer, entonces debéis almacenar la compasión en vuestro interior. Toda la compasión que os he dado, todo el amor que os he dado, debéis guardarlo en vuestro interior y devolvérselo a otros. De lo contrario estaréis acabados, no iréis a ninguna parte. El crecimiento únicamente se mantiene, no solo absorbiendo de un lado, sino también dando a los demás. De lo contrario permaneceréis estancados. Tiene que haber una vía de salida.

Pero esto es algo muy difícil porque la gente se las arregla muy bien para conseguir la Compasión de Madre. O incluso si son compasivos, lo son principalmente con personas que están, por ejemplo, en Vietnam y no en el ashram. Están más preocupados por la gente de Vietnam, ya sabéis: “¡Oh Madre, estamos preocupados por la gente de Vietnam!, estamos recogiendo dinero para ellos, estamos intentando mandárselo a Vietnam”. Y aquí os peleáis entre los que viven en el ashram. Esto no es compasión en absoluto.

Los sahaja yoguis son una raza diferente y deben apoyarse mutuamente todo el tiempo, cuidándose entre ellos. Cuando veo sahaja yoguis criticando a otros sahaja yoguis, me asombro. Realmente me sorprende, porque sois parte esencial de la misma cosa. ¿Cómo podéis criticar? Un ojo criticando al otro, es que no lo entiendo. Yo puedo criticar, de acuerdo, ¿pero por qué lo deberíais hacer vosotros? ¿Por qué os criticáis unos a otros?

Lo único que tenéis que hacer es amaros unos a otros. Cristo lo dijo tres veces. Yo debo haberlo dicho ya ciento ocho veces. Tenéis que amaros unos a otros y esta es la única manera en que expresáis la compasión. Si os he dado amor en cualquier momento, vosotros debéis tener paciencia con los otros, amar a los otros. A veces trato de mimar a la gente y me encuentro con que esa misma gente responde inmediatamente con algún tipo de crítica hacia otros o algo parecido.

Así pues, el hecho básico es que si vuestra compasión fluye, solo entonces obtenéis la compasión de Madre. No hay más posibilidades. Os he dado demasiada compasión y ahora, hasta que vuestra compasión fluya, ¿cómo puedo daros más compasión? Es decir, ahora no hay espacio para más compasión. Así que, mejor que la deis, que os vaciéis un poco y entonces os puedo dar más compasión. Es una cosa muy simple. A este respecto hay que comprender que la fuente no puede fluir hasta que no se expanda la corriente que sale de ella.

Es como el río Támesis. Fuimos a ver el lugar donde nace. Es una corriente muy pequeña que se forma de siete riachuelos. Es una corriente muy, pero que muy pequeña. Se podría decir que gota a gota se ha convertido en el río Támesis. Supongamos que no se ensanchara, que se detuviera en el comienzo; no podría salir, no podría fluir. No sería porque estuviera enfadado o molesto o algo así, sino a causa de la naturaleza de su corriente. Si no puede fluir, ¿qué se puede hacer?

Así funciona. Hay que dar compasión a los demás. No debería ser una compasión formal o interesada sino natural, muy natural, un sentimiento espontáneo del interior. No ha de ser una expresión de vuestro ego, de vuestro superego o de vuestro hipersentimentalismo, sino un tipo de entendimiento de que el otro es un sahaja yogui, de que sois sahaja yoguis y de que sois hermanos; no hermanos de sangre, sino un tipo diferente de hermanos, hermanos espirituales. Vosotros sois personas espirituales.

Así pues, debéis tener compasión y desarrollar estos sentimientos compasivos paternales o maternales para con otros. Por ejemplo, yo soy la Madre de una persona que tiene unos ciento ocho años de edad. Tenéis que ser realmente madres de otros y tener esos sentimientos de compasión y amor hacia ellos. No tenéis que pensar en vuestra propia comodidad, no tenéis que pensar en vuestro propio provecho, sino que tenéis que pensar en la comodidad de otros. Tenéis que pensar en lo que podéis hacer para que otros se sientan a gusto en lugar de buscar vuestra propia comodidad.

Por tanto, cuando la compasión comienza a fluir, la dedicación es completa. Porque: “¡Todo lo que obtenemos de Ti, Madre, se lo damos a otros!” Esa es la dedicación. Por consiguiente, el fluir de la dedicación no tiene una sola dirección. Tiene dos direcciones. Os pegáis a algo, os conectáis para lograr algo de ello y se lo dais a otros. Y finalmente eso llega al Ser Colectivo, es decir, alcanza la Fuente. Debemos entenderlo desde este punto de vista.

Respecto a la exclusividad, si decís: “Ahora estamos casados, deberíamos tener un lugar separado, deberíamos vivir por separado”, es correcto, debéis tener algo de vida privada como personas casadas. No me estoy refiriendo a eso sino que, en lo que respecta a la compasión, como personas casadas tenéis que ser mucho más compasivas. Pero os preocupáis solo de vuestros hijos, de vuestro propio confort, de vuestro marido, de vuestra mujer. En Sahaja Yoga no hay sitio para este tipo de gente. Todo es colectivo. Cuando traigáis dulces a vuestros hijos, traed también para los otros niños del ashram. Sois una familia y toda la familia tiene que moverse en la misma onda. Os he dicho anteriormente que no podemos tener separada la preparación de las comidas, separado esto y separado aquello. Igualmente no podemos tener diferentes niveles de vida para distintas personas.

Tenemos que disfrutar de lo que todos disfrutan. Así debería ser. Y esto debería conseguirse en el nivel material. A nivel emocional cualquier matrimonio que sea absurdo, que haga infelices a todos, es inútil. Porque los matrimonios se hacen para dar felicidad a todos. Por consiguiente, antes de decidir casaros, pensad si estáis jugando con esto. Hacer esto en Sahaja Yoga es muy, pero que muy peligroso. No vais a jugar con vuestros matrimonios, no vais a tratar de involucrar a otros pensando que Madre os perdonará y todo eso. Yo perdonaré pero vuestro ascenso será difícil. Así pues, no tratéis de jugar con cualquier cosa como lo habíais estado haciendo antes, y cambiad totalmente, transformaos a vosotros mismos completamente.

Cambiad vuestra actitud hacia la vida. Lo podéis hacer porque ya ha sido cambiada. Si tratáis de ser otra persona no podréis. Ahora os habéis transformado en flores y no podéis convertiros en hojas de repente. Ahora sois flores y tenéis que vivir como tales. Y eso es lo que tenéis que recordar: que la compasión es un gran río que fluye, algo muy natural para un sahaja yogui. No es natural para nadie más. Otras personas que hablan de la compasión, de esto o de aquello, en realidad no son compasivos en absoluto. Lo hacen por dinero, por posición, por la satisfacción del ego. Pero vosotros tenéis compasión porque tenéis que tenerla “per se”. La compasión fluye porque tiene que fluir. Y estáis generando compasión por la compasión misma. No hay otro propósito detrás. Solo esto os dará algo que es de naturaleza permanente, de naturaleza “Sthayi”.

Como os decía esta mañana, he visto gente que ha entrado en una organización, ha hecho de ella una buena organización y que, una vez que se va, esa organización está acabada. Porque no se le ha dado nada substancial. Y lo que hay que dar es un gran corazón compasivo. Si no dais esto, cuando os vais, el resto de la gente se queda vacía de nuevo. No hay crecimiento. Es como cuando traéis agua, sembráis plantas y las regáis. Crecen y se transforman en una vegetación muy hermosa y frondosa. Pero tan pronto como se retira la fuente de agua todo se seca otra vez.

Sin embargo, Sahaja Yoga es diferente. En Sahaja Yoga no solo crecéis como una planta, sino también como la fuente de la planta. Si esta planta es arrancada de aquí y plantada en otro sitio cualquiera, allí dará agua a otras plantas. ¿Conocéis esta nueva dimensión que tenéis en vuestro interior, que aunque esta planta sea arrancada de raíz y llevada fuera, no morirá en absoluto? Crecerá y hará crecer a otras. Este es otro tipo de crecimiento que tenemos. Estamos en una posición muy diferente y por esta razón ahora quiero que todos vosotros podáis incluso ser desarraigados y puestos en otro lugar y estéis bien. He visto que cuando le pido a la gente que cambie de país o ciudad se asusta. Si les digo: “Es mejor que vayáis allí y hagáis esto”, se sienten atemorizados.

Sois plantas que no solo pueden ir y prosperar en cualquier lugar, sino que darán el alimento necesario a otras plantas. Eso es lo que sois. Así que, no os apeguéis a ningún lugar. Si os apegáis, debéis pensar que debe haber algo malo en ese lugar. Es muy peligroso que os apeguéis a un lugar como el pegamento. Y estad seguros de que tenéis que salir corriendo de aquellos lugares que os tienen apegados. Eso no quiere decir que no estéis nunca en casa o que tengáis que salir corriendo todo el tiempo. No quiere decir eso. De nuevo he de dejar claro este punto. Porque por otra parte la gente aquí está siempre escapando de sus casas. Esa no es la cuestión. La cuestión es que no debéis estar apegados a nada ni tener miedo de dejar ningún lugar porque ahora sois sahaja yoguis. Os habéis unido al océano y el océano os puede llevar a cualquier parte.

Así pues, preparaos para mudaros a cualquier sitio porque tenéis que llevar esta compasión a todas partes y prosperar en el Reino de Dios. Tenéis que servir a Dios. Y este servicio solo es posible si sabéis que estáis aquí para una tarea universal muy grande. No solo para Inglaterra, para India o para América, sino que estáis aquí para una tarea global que es el epítome de nuestra evolución. Es lo más grande que tenemos que hacer por nuestra creación y por nuestro Creador. Y habéis sido elegidos para ello. Por tanto, no distraigáis vuestra atención hacia nada que no colme vuestra propia manifestación. Descartad todo eso. No malgastéis vuestra energía. Y vuestra manifestación es vuestra compasión, vuestro amor.

Pero todo esto no debería quedar en el plano racional. Todo lo que os he dicho es simplemente para que estéis en condiciones de comenzar tanto a absorber vibraciones como a dar vibraciones. Es una acción, es un acontecimiento que debería tener lugar en vuestro interior. No es racionalidad, no consiste en pensar en ello. Ya solo con decir estas cosas, en realidad, estoy aturdiendo vuestro pensamiento. Debéis permitir que esto suceda en vosotros. Solo con la consciencia vibratoria os deberíais juzgar a vosotros mismos. ¿Soy una persona que está dando vibraciones a otros? ¿Estoy almacenando estas vibraciones o me estoy arruinando? Todo esto os dará un gran significado y un empleo; diría que un empleo de Dios.

Si tenéis alguna pregunta podéis hacerla.

– Cuando nos enfadamos, ¿es nuestra ira simplemente, nuestra tendencia a reaccionar así?

Mira, si estás enojado interiormente y estás seguro de que no estás haciendo nada malo…, un sahaja yogui no necesita decir a nadie que se ha enojado. No hay necesidad. Esa ira misma es un poder. Deberías hacerte un bandhan y todo lo que quieras hacer, pero no deberías mostrar que estás enojado. Deberías mantener silencio absoluto, porque tú puedes hacerlo, tú estás en el eje y no en la periferia. En realidad la ira está para que se vea y se use para ese propósito. Y cuando comiences a hacer esto, ese enojo mismo funcionará. Ese enfado resolverá el problema de la persona. Y te sorprenderá. Pero debes aprender a ver la ira que opera en ti. Todas estas cosas son importantes.

Habéis visto que a veces los “bhuts” se marchan solo con gritarles y muchos locos han sido curados así. Pero vosotros no hagáis eso, dejádmelo a mí. Tenéis que ser siempre honestos, con decoro y todo eso. Pero si la ira es a causa de vuestra naturaleza o de una tendencia descontrolada, entonces es una mala cosa. Si no está controlada, es algo malo. Si os enojáis porque estáis fuera de control, es una cosa mala. Yo puedo enojarme mucho, pero tengo el control completamente, sé por qué estoy enojada, dónde está el “bhut”, cómo se escapa. Puedo ver eso. Pero vosotros no podéis ver el “bhut”, no podéis ver nada. Por tanto, no hay necesidad de que os enojéis ni de que mostréis vuestro genio.

Pero si estáis enojados y eso, por ejemplo, os hace perder el control, hay un mantra para ello: “Shanti”. “Ya Devi Sarva bhuteshu, Shanti rupena samsthita”. Debéis pedir esa dicha, esa paz. Este es un mantra para vosotros. Para controlar vuestro mal humor, debéis deciros a vosotros mismos: “Ya Devi Sarva bhuteshu, Shanti rupena samsthita”. Así pues, Shanti es el punto, el eje central desde donde sois testigos de todo. Estáis en Shanti, estáis en completa paz. No estáis alterados aunque estéis enfadados. No estáis revueltos. Lo que está enfadado es el poder, y el poder se hace cargo. Pero hasta que eso se consiga, lo que tenéis que hacer es estableceros en una posición en la que estéis en paz. Por eso creo que un mantra muy bueno es decir: “Ya Devi Sarva bhuteshu, Shanti rupena samsthita”. ¿Podéis decirlo? (La audiencia recita el mantra) Por tanto, la paz (Shanti) es vuestro fuerte.

Pero ser pacífico no significa ser cobarde. No digáis nunca que la cobardía es paz. Una persona pacífica nunca es cobarde porque nada puede dañarle, nada puede dominarle. Es imposible que la cobardía y la paz coexistan. Pero vuestro poder es interior, no exterior. Así que, no mostréis el poder de vuestra ira exteriormente. Sin embargo, podréis ver que simplemente un poco de ira funciona con algunos. Pero antes estableced esa posición en vuestro interior en la que seáis el eje y no permitáis que la ira se asiente en vuestra cabeza. Ese es el crecimiento, el crecimiento por el que estáis en paz.

¿Otra pregunta? ¿Bien? ¿Satisfecho ahora? Debéis distinguir estos dos tipos de enfado: la ira que es desapegada, es perfectamente correcta. La que os involucra a vosotros, debéis resolverla. Así pues, juzgad vosotros mismos qué tipo de ira tenéis. Buena pregunta. Hacedme más preguntas. Hay grandes intelectuales sentados aquí. Preguntadme.

– ¿Cuáles son sus planes?

¿Cuáles son mis planes? Yo no hago planes. No planifico porque no sé hasta qué punto mis instrumentos están preparados. Ahora mi único plan, si es que tengo alguno, es preparar bien mis armas. Cuando lo haya conseguido, entonces nos organizaremos. Entended que hasta que no sepáis a qué distancia puede caer vuestra bomba, ¿cómo podéis hacer planes con ella? Así pues, en primer lugar debo medir la fuerza de mis hijos, lo poderosos que son. Eso es lo que estoy tratando de hacer ahora, que se hagan conscientes de sus poderes para que los utilicen.

Es como lo que le ocurrió a Hanumana, que cuando nació y creció se olvidó de sus poderes y se le tuvo que hacer recordar: “Eres una persona muy poderosa, no sabes cuáles son tus poderes. Te comiste a Surya (Sol) entero. Lo hiciste en tu infancia. Has nacido con este poder pero ahora, al crecer, de alguna manera te has olvidado de ello. También tenías miedo de utilizar este poder y parece que ahora está latente, inactivo. Pero está ahí. Si simplemente intentas recordarlo, volverá”.

Esta gente tiene un tremendo poder, unos poderes enormes. Pero tienen que asumirlos y aferrarse a ellos. Si no lo hacen… podéis ver que si les digo: “Id ahora a esa casa”, responden: “Oh Madre, allí puede haber algún “bhut”. Si una persona poseída entra en el ashram, todos cierran sus puertas: “¡Oh Dios, ha entrado un “bhut!”, o algo parecido”. Entonces, ¿de qué sirve?

– Algunos sahaja yoguis utilizan su devoción hacia Usted para oprimir a otros.

Otra vez la misma cosa. Es lo mismo. Tenéis que hacerlo. Me estoy dirigiendo justamente a todos los que se comportan de esta manera. Si estáis utilizando, por así decir, vuestra devoción hacia mí para oprimir a otros, tenéis que ver que no hay nadie que pueda ser oprimido porque vuestro Espíritu no puede ser oprimido. Digamos que hay dos personas X e Y, y que Y está tratando de oprimir a X, ¿de acuerdo? ¿Qué es lo que oprimirá? No puede oprimir su Espíritu, ¿verdad? Primer punto claro.

Ahora bien, si esta persona está apegada a mí nadie puede pararla. Todos vosotros tenéis relación directa conmigo, no a través de nadie. Si queréis aceptar a alguien como intermediario, entonces no puedo ayudaros. Pero por otra parte todos tenéis acceso directo a mí. Todos podéis hacer crecer vuestro Espíritu, nadie puede dominaros. Todo el mundo tiene completa libertad para conocer su Espíritu. Y el Espíritu es algo que no puede ser dominado por nadie. Ahora supongamos que alguien trata de oprimiros. ¿Qué os oprimirá? ¿De qué manera? Dirán: “De acuerdo, no tendremos esta alfombra, tendremos esta otra”. Bueno, pues que la tengan. Alguno dirá: “¡Me voy a tirar al mar!” Pues tírate ahora mismo. ¿En qué os van a oprimir? Solamente tenéis que ver que no os pueden oprimir en vuestro crecimiento espiritual, ¿no es así?

Y es así cómo empieza el problema, con las cosas materiales. Por ejemplo, en el ashram alguien dice: “Nos gustaría poner la fotografía de Madre allí”; otro dirá: “No, vamos a ponerla aquí”. Es indiferente que la pongáis en un sitio u otro. Mi fotografía va a funcionar igual. Incluso en asuntos relacionados con los pujas, he visto personas que dicen: “Madre se sienta allí, no pongáis los pies hacia Madre”. Es algo muy común que todos saben que no hay que hacer. Pero no obstante responderán: “No, queremos ponerlos”. De acuerdo, dejad que los pongan. La próxima vez no lo harán porque sabrán que está mal. Lo descubrirán.

Así pues, como veis, nadie puede oprimir a otros. Yo estoy aquí para corregir. Cuando comprendáis que no sois perfectos, que el otro no es perfecto, que todos nos estamos perfeccionando, que estamos ascendiendo y que Madre está ahí para cuidarnos, entonces nunca más pensaremos así. También he visto el caso de dos sahaja yoguis hablando a otros sahaja yoguis. Uno de ellos es muy opresor y el otro se enfada al notarlo. Sin embargo, si en esta ocasión os mantenéis tranquilos, en silencio, siempre lo dominaréis. La gente os escuchará a vosotros y no a él. Pero si por el contrario comenzáis a decir: “No debes hablarles así, o esto, lo otro…”, los demás pensarán que están asistiendo a una pelea de gallos. Por consiguiente, en esa situación, vuestra conducta más sabia le dará a él la oportunidad de comprender.

Pero lo que sucede es que cuando una persona es dominante, la otra trata de dominarle a través de cosas exteriores y entonces se acaba el espectáculo. No hay ninguna necesidad de dominar a otra persona mediante cosas externas. Se calmará por sí misma si mostráis la dignidad de vuestro silencio y de vuestra comprensión de Sahaja Yoga. No hay necesidad de decirles justamente en ese momento: ¡Callaos, sentaos, no hagáis eso!” Eso es absolutamente erróneo. Lo hacen. Yo lo he visto, incluso en mi presencia. Porque todavía vivís con un pie aquí y otro allá. Tenéis una manera peculiar de resolver los problemas.

Supongamos que tenéis un asunto entre manos, que hay dos personas haciendo alguna cosa. Una persona dirá algo y la otra responderá: “¿Por qué dices eso? ¡No deberías decirlo!” Entonces la primera persona responde: “¡No deberías corregirme!” De esta manera empieza la pelea. Pero eso no ayuda de ninguna manera. En Sahaja Yoga nunca servirá de ayuda.

La persona solo puede triunfar por su dignidad, por sus maneras serenas, acercándose a la otra persona adecuadamente. Así es cómo emergerán los líderes. No se erigirán destruyendo a los demás. En absoluto. Eso no es posible. No es un buen liderazgo. El buen liderazgo se juzga por la manera en que se maneja la situación y no por cómo se reprime a otra persona. En muchas ocasiones habéis visto que yo simplemente me quedo en silencio. Y funciona. No es necesario que gritéis en un determinado momento. No hace falta. Además crea una muy mala impresión y es signo de un liderazgo pésimo.

En primer lugar vosotros no podéis ser dominados. Esto es un hecho, es una verdad. Podéis crecer en vuestra espiritualidad cualesquiera que sean las personas que intenten dominaros en las cosas mundanas. Gracias a Dios que no tenemos ninguna organización; gracias a Dios que no tenemos secretarios, asistentes de secretarios, subsecretarios, vicesecretarios, secretarios superiores, secretarios inferiores…, no tenemos ninguna tontería de esas. De lo contrario incluso eso hubiera sido opresivo para la gente. Entonces habrían luchado contra eso. Por lo tanto no tenemos ese problema. No tenemos ningún problema de dinero porque no tenemos esas ideas estúpidas. He resuelto esos problemas no teniendo ni instituciones ni posiciones. Todo el mundo ocupa un lugar.

Pero la posición más grande que establecéis en vosotros es la de vuestro Espíritu. La atención no está en el Espíritu; está más orientada al ego. Todo está orientado al ego. No podéis luchar contra el ego desde el ego. No podéis. Solo podéis luchar contra el ego o el superego con el Espíritu. ¿Cuánto os domino yo? Además absorbo todas vuestras agresiones y no obstante, ¿cuánto os domino? Si tengo que corregiros, lo hago y os digo que os estoy corrigiendo, os guste o no. Y veis que los resultados son buenos. Si vosotros tenéis esa capacidad, hacedlo. Y si no la tenéis, si no podéis hacerlo de esa manera, estad preparados al menos para no estropear la manifestación de Sahaja Yoga.

Si una persona habla demasiado, los demás dirán que no vale para nada, pero de la persona que calla dirán que es sensata. Pero si ambas luchan entre sí, entonces no sé, pero parece que eso no muestra ninguna sabiduría ni crecimiento, ¿verdad? Los que piensan que por dominar en cosas pequeñas van a conseguir algo están equivocados. De hecho, he visto que mis nietos, que son almas realizadas, no están preocupados por estas cosas. No hacen eso. No tienen ese tipo de peleas acerca de dónde guardar algo, qué hacer, etc. Esto no lo tienen en absoluto. Como mucho se pueden pelear por una chocolatina o algo así. Pero por cuestiones espirituales nunca se pelean. Este es un asunto por el que no se debería luchar ni se debería discutir. No hay que discutir por ese aspecto porque la verdad es una. ¿Qué se puede discutir?

Habéis oído a todos esos santos que han hablado sobre mí. ¿Qué dicen? Todos dicen lo mismo acerca de mí. No puede haber ninguna discrepancia entre ellos, ¿no es así? Si la verdad es una, ¿cómo puede haber diferencias? Sin embargo, debido a que uno es imperfecto y el otro es dominante, ambos deben llegar a ese estado. Pero lo mejor es comportarse más dignamente, de una manera más evolucionada, más madura. Definitivamente la gente se inclinará por vosotros porque os transformaréis en líderes. Las discusiones no os van a llevar a ninguna parte, os lo puedo asegurar. No sirve de nada que discutáis entre vosotros. Si tenéis que discutir, hacedlo con otros, no entre vosotros. ¿Qué más? ¿Alguna otra pregunta?

– ¿Cómo combatimos el ego?

¿Cómo luchar contra el ego? Nunca deberíais luchar contra el ego. Si tratáis de combatirlo, se asentará más en vuestra cabeza. Esa no es la manera de combatirlo. Si hay ego y lucháis contra él: “¡Oh, voy a boxear contra ti!”, entonces crecerá más. Cuanto más puñetazos le deis más crecerá. Nunca os enfrentéis a vuestro ego. El único camino es verlo. Vuestra atención es muy importante. Vuestra atención está ahora iluminada. Todo lo que veis adquiere su verdadero tamaño. Lo veis tal como es. Si vuestro ego está inflado, simplemente observadlo. Lo mejor es que os miréis en un espejo y digáis: “¡Oh, señor ego!, ¿cómo estás?” Entonces se desinflará. Pero no lo combatáis, simplemente miradlo.

Podéis tener todo tipo de egos. Si sois muy educados sois egoístas, si no tenéis educación sois egoístas porque tenéis que demostrar que sois alguien. Hay toda clase de egos. Así que, lo mejor es que los veáis por vosotros mismos. Por eso os digo: “¡Enfrentaos a vuestro Ser!” Con la palabra Ser me estoy refiriendo a vuestro Espíritu.

– Madre, ¿es lo mismo para el superego?

Sí, igual. En el caso del superego tampoco hay que asustarse. Simplemente deberíais decir: “¡Fuera!, puedo verte muy claramente, estás ahí. ¡Vete de aquí! ¿Cómo te atreves a asustarme? Yo soy el Espíritu. ¿Cómo te atreves a hacer esto?” Esta es la manera.

El ego os vuelve tontos, os hace idiotas totalmente. Y el superego hace de vosotros unos cobardes. Os hace cobardes. Para combatir el ego decid: “¡No voy a ser un idiota!” Si decís esto, el ego se irá. Pero si queréis ser tontos, entonces estará ahí para ayudaros. Si queréis ser idiotas, de acuerdo, llamad al señor ego e inmediatamente os transformará en idiotas. Es la manera más fácil. El método más sencillo para volveros idiotas es llamar al ego: “¡Ven, señor ego y acomódate en mí!” Y lo hará inmediatamente. Es algo muy sencillo.

Y para el superego, si sois un cobarde, se asentará en vuestra cabeza. Decid: “¡Yo no voy a serlo!” “Ham, Ksham”, como os dije, el mantra del Agnya. También tenéis que decir: “¡Yo soy!” “¡Yo perdono!”

– (Un hombre le dice a Shri Mataji que está preocupado por la comida y teme ponerse gordo).

Bien, haz una cosa ahora mismo. Pon la mano izquierda hacia mí y la derecha hacia atrás. Tiene obstruido el Hamsa, aquí. ¿Ves? Es el Hamsa.

(Shri Mataji da la bienvenida a unas personas que acaban de llegar y les dice que pasen).

Esa relación con vosotros mismos debería ser tiránica. Deberíais ser muy estrictos con vosotros mismos. Deberíais dejaros absolutamente claro a vosotros mismos que tenéis que perfeccionaros. “Si tengo que dar mi Ser a Dios, tiene que estar perfecto”.

En segundo lugar, si tenéis que tener relaciones con otros, tienen que ser relaciones ideales. La relación de un sahaja yogui con otro sahaja yogui es algo grande. Es la relación más importante. La relación con vuestro hermano y con vuestra hermana debería ser ideal. Y en colectividad tenemos que ser pragmáticos. En colectividad podemos cambiar nuestro curso, podemos tomar el camino que nos guste, cambiar la manera de hacerlo, de dirigirlo. Pero no al contrario.

Tomad el ejemplo del avión. Es el mismo caso. El avión, cuando está en el aire, puede ir a donde se quiera. Pero los tornillos fijados al avión lo están de una forma perfecta, no pueden moverse. Igual que el asiento del piloto no se va hacia atrás ni lo de atrás pasa hacia delante. Como veis, se mantiene la relación. ¿De acuerdo? Y los tornillos que han sido colocados o cualquier cosa que ha sido fijada son perfectos. Pero el avión no es algo fijo. El avión puede ir hacia el sur, hacia el norte, a cualquier sitio que se quiera. Solamente las piezas que contiene están correlacionadas entre sí en tales proporciones que no pueden moverse de sus posiciones ideales.

Os estoy dando este ejemplo porque estáis aquí. Lo entenderéis mejor ahora. Y todas estas cosas que habéis producido son en sí mismas perfectas. Si son imperfectas, habrá problemas. Es así. Si comprendéis este sencillo aspecto acerca de las relaciones y actitudes no tendréis nunca problemas. Vuestras relaciones con los sahaja yoguis han de ser relaciones absolutamente ideales. De lo contrario algún tornillo se aflojará. Tratad que sean ideales.

Si por ejemplo descubrís que una persona es demasiado egoísta o algo parecido, primero tratad de ver qué es lo que está mal en vosotros mismos. “¿Soy yo perfecto? ¿Estoy bien o soy igualmente dominante? ¿Soy igual de egoísta? De acuerdo, si lo soy, es mejor corregirme a mí mismo, pero si no lo soy, si soy una buena persona en el sentido de que no soy dominante, entonces debería intentar bajar su ego comportándome cariñosamente con ella, relacionándome amablemente con ella”. Tratad de ser amable para que su ego se desinfle. Arregláoslas de una manera u otra para establecer relaciones ideales. Es muy simple. No sé qué deciros acerca de estas cosas. Vosotros sabéis que han de ser relaciones apropiadas.

La relación entre esta llama y yo tiene que ser correcta para que no me queme, ¿no es así? En nuestra vida diaria es exactamente igual, tenemos que hacer lo mismo. Las relaciones de unos con otros han de ser ideales para conseguir los mejores resultados. Es muy práctico. No sé qué más decir de este tema. Tenéis que ser perfectos porque sois la unidad. Y la totalidad debe ser pragmática, solo entonces puede existir.

Pero aquí ocurre justamente al revés. Los tornillos son pragmáticos, la relación es imperfecta y la colectividad está absolutamente parada. No se mueve. Y decís: “Después de todo somos colectivos, estamos unidos unos con otros, pero Madre, ¿cómo podemos movernos? Ahora estamos parados. Estamos unidos, pero mira, no nos podemos mover”. Como el Peñón de Gibraltar. Si sois ingenieros aeronáuticos, deberíais entender este ejemplo mejor que nadie. ¿Qué más preguntáis? ¿Qué tal estáis? ¿Bien? ¿Más preguntas?

– Shri Mataji, ¿podrías decirnos algo acerca de cómo mantener nuestra atención donde debería estar?

Ruston ha planteado una pregunta muy práctica: cómo mantener la atención donde debería estar. Mirad, para todo tenéis que hacer algún ejercicio, “abhyasa”; no antes de la Realización sino después. Lo mejor es que aprendáis a observaros a vosotros mismos. Ahora mismo, sentados ahí, colocaos en una posición desde donde os observéis a vosotros mismos. “¿Qué estoy haciendo ahora?” Esto es “abhyasa”, esto es el estudio. Aparte de los mantras, independientemente de cualquier otra cosa, “abhyasa” es la práctica, la práctica de llegar a ser un testigo. Y el testigo es el estado del Espíritu. La atención no se irá de allí. Es decir, que veréis todo porque está ahí, pero vuestra atención estará dentro. Tratad de practicar esto: “¿Soy testigo?”

Por ejemplo, algunas personas dicen: “¡Oh, Dios, he tenido un día horrible! ¡Madre, me sucedió esto y aquello!” ¿Veis? No sois testigos. ¿Cómo podéis tener un día horrible si sois el Espíritu? Solo tenéis un día horrible cuando no sois el Espíritu. Si podéis ver todo como un drama que se está representando, entonces no estáis teniendo un día horrible, sino que esa parte exterior de vosotros es la que está teniendo el día horrible y vosotros la estáis observando. Así es, cómo la atención puede fijarse muy bien, si practicáis “abhyasa”, si practicáis ser testigos todo el tiempo. Por ejemplo, si salís y veis algo, tratad únicamente de verlo, no penséis en ello. Sed testigos de todo. La alegría será completa y además os quedaréis completamente en paz. Vuestra atención se iluminará totalmente y la inspiración que conseguiréis será tremenda. Mirad, está funcionando, funciona. Tratad de observar.

Y tiene una memoria tremenda, si sabéis mirar. Es decir, cuando yo veo algo queda grabado en mi mente como una película. Si he visto esta habitación, sé cómo es el diseño, conozco todo, cómo estáis sentados, qué postura habéis adoptado, cómo estáis, cómo está todo, igual que si fuera un dibujo. Viene a mí como si fuera una película. No solo de esta vida sino de otras vidas. Porque ese es el sistema de grabación que registra mejor. Si hay pensamientos, es como si algo se interpusiera en la grabación. Mirad, ahora me están intentando grabar en esa cinta, pero si hubiese algo moviéndose en medio, no saldría nada. Pero si no hay nada interfiriendo y estáis simplemente mirando, estáis registrando todo lo que es importante.

Además, os sorprenderá comprobar que no grabáis cosas sin importancia como hace la gente ahora. Si van a un pueblo o a algún lugar recordarán: “¡Oh Dios, estaba muy sucio! Estuvimos allí y solo había cemento donde dormir, por ejemplo. Entramos y no había sillas adecuadas para sentarse. La silla era tan dura que la espalda comenzó a dolerme”. Recordarán todas esas cosas. “¿Y qué sucedió después?” “¡Oh, Dios!, no pude conseguir la Realización”. Registrarán todo lo que fue mal; igual que los periódicos, solo malas noticias. Pero una persona que es realmente un alma realizada no ve, quiero decir, no percibe nada sucio. Siempre percibís lo bueno. No oléis lo malo, no pensáis en nada sucio. Cualquier sitio al que vais es hermoso. Incluso si solo veis arena, os fijáis en la forma. Incluso si veis una colina árida.

Vi a algunas personas que habían ido a contemplar la belleza de las colinas de Maharastra y me dijeron: “¡Madre!, ¿dónde está la belleza? No están cubiertas de árboles”. Yo les dije que esa era su belleza, que tenían que ver sus formas. Ellos no podían ver las formas que yo veía. Pero si me preguntáis cuál es esa colina, también lo sé. Porque conozco las formas de todas las colinas, cómo se han transformado, cómo se han diseñado y cosas así.

Debido a que no ven esto, no pueden ver la belleza, porque están buscando los defectos o porque lo evalúan en términos relativos: “los árboles ingleses son mejores que, por ejemplo, los árboles X, Y o Z, y por tanto este árbol no es mejor”. La relatividad comienza. Pero vosotros estáis en el punto absoluto, estáis consiguiendo lo absoluto de todo. Todo es vuestro. ¿Qué tenéis que juzgar?

– ¡Madre, quizá puedes ver la belleza porque Tú eres la artista!

Yo soy el artista y soy el arte. Pero, ¿qué pasa con vosotros? ¿Quiénes sois? Sois los que habéis sido creados y podéis crear y podéis llegar a ser el artista. Eso es lo que os estoy diciendo, que no solo sois la luz sino la luz que dará luz a otros. Y también mantendréis la luz que habéis dado. Esa es la diferencia que hay ahora entre vosotros y otras personas. No solo seréis el artista sino que además disfrutaréis del arte del artista. Esto es lo que habéis conseguido y no lo sabéis, no sois conscientes de vuestros poderes. Lo que os ha sucedido es algo dinámico a lo que os debéis aferrar.

Pero vuestra atención está puesta en de dónde viene la suciedad, de dónde viene la basura, dónde está la fealdad. Si vuestra atención está en la fealdad, me diréis: “Aquello era feo”. Yo os diré: “No lo vi, solo he visto la manera en que el elefante se mantenía erguido, cómo levantaba su pata y cómo levantaba su trompa. No he visto nada sucio en él. ¿Dónde estaba?” “En su parte de atrás”, y yo les diré: “Nunca me fijo en la parte de atrás”.

Si vuestra atención está en eso… incluso se ve en la descripción de una persona. Si os pregunto cómo es tal persona, os vienen a la cabeza sus pequeñas rarezas. He visto que incluso los fotógrafos solo sacan fotografías cuando tenéis una pose rara, como cuando vuestra cara está un poco desfigurada. Lo que quiero decir es que eso es una búsqueda de la fealdad, una búsqueda de los errores, una búsqueda de algo que está mal.

Si hacéis esto todo el tiempo, no podéis ser personas felices. Si siempre estáis tratando de encontrar los defectos, las faltas, los errores, la suciedad y la fealdad, os meteréis en problemas. Los estáis pidiendo. Este fue el caso de una persona que estaba diciendo que había tres o cuatro zanjas en aquel lugar. Yo le dije: “¿Te metiste en alguna de ellas? Mejor que saltes a alguna para que de una vez por todas no veas ninguna zanja más”. No veis las tierras llanas, solo veis las zanjas, ¿para qué? La misma cosa puede parecerle fea a una persona que tenga la actitud de querer verlo todo feo.

Cambiad vuestra actitud, intentad ver lo bueno en los otros. Tratad de verlo. No se lo estoy diciendo a otras personas; estoy diciendo que, al menos los sahaja yoguis, lo pueden hacer. Tratad de ver lo bueno en los demás. ¿Qué es lo bueno que han hecho por Sahaja Yoga? ¿Qué les debemos? ¿Cómo podemos acercarnos a ellos? ¿Por qué no ver lo bueno que hay en ellos? Animándoles, siendo buenos con ellos estáis ayudando a Sahaja Yoga. Pero vosotros queréis ayudar a vuestro ego porque sois muy listos. Pero solo apreciando a las otras personas conseguís mejores relaciones. Este es un hecho muy simple.

Podéis ver en algunas películas que cuando dos personas están hablando parece como si se estuvieran ladrando entre sí. ¿Qué cuesta ser amable, gentil, decir cosas agradables? Tan pronto como ven a otra persona dicen: “¡Oh, Dios, qué feísimo estás!”. Este es el mejor cumplido. Esta es la naturaleza humana: ver las faltas de los otros, ver las cosas malas de los demás. Lo descubrirán en cualquier cosa. Si una persona es limpia, concluirán que es mala. Si la persona no es muy limpia, deducirán también que es mala. En cualquier cosa. Pero, ¿por qué no hacéis algo con vosotros mismos ya que, en vuestro interior, hay algo que no está limpio? Y es vuestro interior lo que es muy inquietante.

Para mí no tiene importancia, ya lo habéis visto, no hay ninguna diferencia. Si lo decís, aquí dormiré. Si así lo queréis, dormiré en el césped, allí. A mí me da igual. Iré a cualquier baño. Ni siquiera recuerdo nada de esas cosas. ¿Qué hay que recordar de un baño y de esto y aquello? Todo eso es absurdo. No tengo memoria para ninguna de esas cosas. Incluso si queréis que las sepa, no las recordaré. Si me preguntáis cómo fui a ese cuarto de baño, os diré: “¿A cuál?” “A ese”. “De acuerdo, he estado allí”. Después viene la comida. Qué sabor tenía, qué clase de comida era y todo ese tipo de cosas en que piensa la gente. ¿De qué sirve? Todos los alimentos van a ser digeridos en el mismo estómago. ¿Qué hay en la comida para estar tan preocupados por ella? Estáis malgastando vuestra energía.

Yo no malgasto mi energía. No tengo energía para malgastar. Entonces, ¿por qué malgastáis vuestra energía? ¿Por qué no ver el mejor lado del ser humano? Si vais a curarlo mirando su lado malo, está bien. Pero si no podéis curarlo así, vosotros mismos os hacéis daño. Si podéis curarlo, no hay nada mejor, pero no podéis. También la gente siempre dice: “No, yo no haría eso”. Pero vosotros haríais alguna otra cosa que la otra persona no haría.

Cuando juzguéis a otros, tenéis que saber que deberíais juzgaros primero a vosotros mismos porque, ¿con qué estáis juzgando? Con vuestro ego o superego. He visto que este es un fallo muy común que deberíais desterrar completamente. Ahora sois almas realizadas, sois santos. Y aunque los antiguos santos hayan hecho lo que fuere, olvidadlos. Pero vosotros no debéis ver los defectos de unos y otros, sino las cosas buenas de todos.

He visto cosas muy elementales. Alguien dice una palabra en inglés o en sánscrito incorrectamente e inmediatamente os agarráis a ello. Pero esa misma persona da una gran conferencia y la verdad es que nadie escucha. Vuestra mente está trabajando: “¿Qué es lo que va a decir mal?” La atención debería estar en lo que dijo que estuvo bien. Y entonces desarrollaríais una actitud como la mía, nunca veríais los defectos de los demás. Nunca. Nunca los conoceríais. No tendríais ojos para verlos.

Es decir, la mía es así; mi condición es así y así será. Es muy difícil. Si alguien me dice: “Ven a jugar a las cartas, que habrá premio”, nunca las recuerdo, siempre pierdo y le digo: “¿De qué sirve jugar? No las recuerdo”. Todos me dicen: “¿Tienes tantos cerebros y no puedes recordar estas tres cartas?” No, no puedo. Mi cerebro se desconecta. Las olvido por completo. No sé. Parezco una tonta cuando juego a las cartas. Entonces, ¿por qué debería jugar? Para ese tipo de cosas no valgo absolutamente nada. Así pues, es algo que la gente sabe: “Es inútil para eso, dejadla”.

Esto debería sucederos automáticamente a vosotros también. Es muy gozoso ver lo bellos que somos, lo hermoso que es todo a nuestro alrededor, ver que existe una belleza así. Y sin embargo no la veis. ¡Qué tremendo gozo! Toda la dicha está ahí, fluyendo dentro de vosotros. Y no lo sabéis, no lo notáis. ¡Tanta felicidad, tanta belleza! “Oh Dios, nunca supe que había una fuente de gozo así justo a mi lado. Y simplemente me giré y vi esa fuerza”. Daos la vuelta.

Dad la espalda a todos vuestros condicionamientos, a todas las ideas que tenéis. No juzguéis nada, eso es lo primero. A los grandes críticos de arte y gente similar, por favor, les pido que no hagan continuamente observaciones de todo. Es el ego que está usando sus trucos. Simplemente observadlo y ved cómo os está haciendo sentir que sois algo muy grande. Tened cuidado.

(Después de una pausa) Iban a venir unas personas de América, ¿han llegado? No han venido. Entonces, cuando lleguen, decidiremos qué es lo que hay que hacer.

(Shri Mataji da consejos a una yoguini sobre la relación de esta con su madre).

(Nota: Como la yoguini a la que Shri Mataji se dirige está lejos del micrófono, no es posible descifrar sus palabras. Por tanto, solo se han transcrito las palabras de Shri Mataji).

Linda, por tu problema, ¿qué es lo que hay que hacer? ¿Saldrás de tus problemas personales o no? Ahora le estoy hablando a Linda. Te sugeriría que te quedaras con tu madre. Ella te necesita. Es una mujer mayor y te necesita. Debes servirla; no hay nada malo en ello, no, no. Tú eres insuficiente, no ella. Dale amor y afecto. Está sola y se comporta así por eso. Eres incapaz. Yo no le diría nada a ella. Nunca tuvo amor y tú eres la única hija que tiene. Deberías amarla. Dale más amor, más cariño y también deberías hacer lo que dice de Peter. Dale consuelo. Se está volviendo loca por eso.

Déjala que diga lo que sea, no importa. Tú ves que eso no es nada, simplemente un escape. Ella piensa así porque tú estás loca. Pero deberías establecerte con más paciencia, con más amor y afecto. Ella decía un montón de veces: “Practica Sahaja Yoga”. Mira cómo ha cambiado su actitud porque cuando ibas allí te volvías loca. Y he visto que en algunas ocasiones eres bastante loca.

En primer lugar, debes ser una persona ordenada, limpia y debes cuidar de ella. Debes tomar la responsabilidad de cuidarla. Es una mujer mayor que no ha recibido amor en su vida. Lo que quiere es amor y como hija debes dárselo. Sea como sea, no puedes dejarla sola. Si le das amor, estoy segura de que puedes curarla. Tómatelo como un reto y hazle un bandhan. Todos pueden hacerle un bandhan y hacer que mejore. No puedes ser tan inútil como para escapar de tus obligaciones hacia tu madre; nunca lo permitiré. Puedes ir a Chelsham, abrir un centro allí y atenderlo. Hazlo, debes hacerlo.

– ¿Debería vivir con ella, Madre?

Sí, por supuesto, ¿por qué no? Ella es tu madre. No es una mujer tan cruel, no lo creo. La he visto. Pero tú te vuelves loca sola, lo sé. Así es cómo te pondrás a prueba. Deberías vivir con ella; después de todo, ahora está muy mayor. ¿Cuántos años tiene? ¿Ves? Tiene sesenta y tres años y se la ha dejado sola en esa casa. ¿Qué hará? Dile que he decidido hacer lo que me has dicho sobre Peter.

Ella estará bien. Trata de decirle estas cosas, que estará bien, que “ahora yo voy a cuidar de ti; estás muy enferma, no te encuentras bien; cuídate”. ¿Le has hablado alguna vez con amabilidad? No, no lo has hecho. Esa es la cuestión. Como sahaja yoguini tienes que ser extremadamente amable y compasiva hacia ella. Es una mujer mayor que no recibió nada de cariño de su marido. Ella siempre ha intentado hacer algo por ti. Así que, como hija, tienes una obligación.

(Linda le dice que está preocupada por su hija).

Si te desapegaras de ti misma, ella no acabaría de esa manera cuando creas un problema entre tu madre y tú. En primer lugar, no debería haber ninguna distancia. Si no la hay, entonces no habrá problemas. El problema viene porque tú eres un problema, ella también lo es y entonces tu hija sufre. Pero si en ti no hay nada y tu hija dice algo sobre tu madre, le deberías decir: “No hables así de ella. Es mi madre”. Mañana volverá y te lo dirá, te lo aseguro.

En esto ella es mucho más sensata que tú. No deberías hablarle mal sobre tu madre. Deberías decirle: “Ha sido muy buena y amable conmigo”. Si le comunicas esto a tu hija, a través de ella las cosas irán bien. ¿Cuánto tiempo va a llevar este tipo de vida que ahora tiene? ¿Dónde vas a intentar hacer Sahaja Yoga si no puedes intentar nada con tu propia madre? No, esa no es la manera. No es hacia fuera, sino hacia el interior. No has de hacerlo hacia fuera, sino hacia dentro, con ella. Sé buena, amable, servicial. Como mucho, alguna vez te gritará, no importa. ¡Perdónala!

(Linda le dice que su madre no puede dormir por las noches, que deambula hablando sola).

No pasa nada. Si no duerme, puedes decir algunos mantras desde el corazón. Ya conoces el mantra de Nidra. Súbele el lado izquierdo y bájale el derecho, así se dormirá. Haz todo eso y se dormirá. Deberías recitar el mantra tres veces; te dormirás profundamente. Así, si habla mientras duermes, no te despertará de nuevo. Te quedas medio dormida allí y ella te dirá: “De acuerdo, vete a dormir ahora de verdad”. Es muy fácil luchar contra estas cosas. Es decir, ella te necesita mucho. No puede dormir. Imagínatelo: una madre que no puede dormir. ¿Cómo puedes huir de ella? Mira en qué condiciones está. Es tu madre.

¿Cómo puedes dejarla? No puedes hacerlo; no puedes abandonarla. No, no puedes abandonar a tu madre. Kathy quería venir conmigo. ¿Te acuerdas, Kathy? Le dije: “No puedes dejar a tu madre en el hospital y venir conmigo a India. No, no puedes”. Se lo perdió todo por completo. Yo le dije: “Quédate con tu madre”. Ella está aquí, le puedes preguntar. Le dije eso. Estaba en Sahaja Yoga, pero su madre tenía cáncer y solía cuidar de ella. Se mantuvo apartada. No, no se puede dejar a los padres así.

Los padres son algo muy importante. Después de una cierta edad, tenéis que cuidar de ellos. Sean como sean, debéis ocuparos de vuestros padres. Es algo muy importante en Sahaja Yoga. Tu corazón derecho y Shri Rama no pueden estar bien si no cuidas de tu madre. No es una mujer tan mala. La he visto. Si fuera muy cruel y horrible, entonces te habría dicho: “¡Olvídala!”, pero ella no es así ni mucho menos.

Ahora bebe porque no tiene compañía y no sabe qué hacer consigo misma. Está intentado huir de sí misma. Es muy fácil de entender. Sé buena y amable. Hazle sentir que significa algo para ti; así estará bien. He visto que no es tan mala mujer. En ti también hay muchas cosas buenas de ella.

(Linda le cuenta a Shri Mataji algo respecto al hermano de su madre).

Eso ya lo he oído. Conozco esa historia. No importa lo que haya hecho o lo que sea. ¿Acaso la vas a ayudar abandonándola? Deberías ocupar el lugar de ese hermano. Deberías decir: “No importa si tu hermano ha muerto. Yo estoy aquí para cuidar de ti, mamá”. ¿Por qué añora al hermano? ¿Piensa que si su hermano hubiera vivido habría cuidado de una mujer anciana? Pero Dios sabe que si él hubiera tenido que cuidarla, también habría huido de eso. ¿Por qué no puedes ocupar el lugar del hermano? Puedes hacerlo, ¿por qué no? Toma esa responsabilidad tú misma. Puedes hacerlo, lo sé. ¿De acuerdo? Mírala como me miras a mí. ¿Por qué no? Simplemente inténtalo. Vale la pena. Sé buena y amable. Dile cosas dulces y agradables. Muestra interés por su vida.

En realidad todo esto ha venido de estos psicólogos que son horribles. Siempre dicen: “La madre hizo algo”. Todos los que he visto dicen: “Mi madre es así o asá”. Yo les decía: “¿Cómo es que todas las madres son tan crueles?” Puede que algunas madres sean así, pero no todas. Y también achacan el que se hayan desviado del camino correcto a que nunca recibieron amor, a que nunca encontraron su lugar en la vida. Los maridos deben haberlas maltratado, deben haber torturado sus vidas y haberlas perseguido o quizá han sufrido otros problemas por sus padres.

Es como si todas las madres hubieran torturado. Creo que es la psicología. Siempre se puede ver a una madre de esa manera. Si la miráis desde el ángulo equivocado, parecerá vuestro enemigo. En Occidente el retrato de la madre es horrible. También han pasado por guerras y penalidades en distintas generaciones. La gente ha sido despojada de sus valores. Debéis entender qué clase de vida puede dar esta horrible sociedad occidental a las mujeres que son buenas. En esta sociedad las buenas mujeres son verdaderamente torturadas.

Solo pueden existir las mujeres inteligentes, las muy arrogantes y las que saben poner en su sitio a hombres y mujeres. Así es. Aquí es una lucha permanente. En esta sociedad toda mujer buena es torturada. Lo que quiero decir es que resulta sorprendente que existan y vivan de verdad. Preguntadlo, María os lo dirá. Preguntadle cómo las humillan, cómo las insultan. Todo el mundo ha visto que esto sucede aquí. Pero no echéis la culpa a la madre constantemente. En esta fase debéis cuidar de ella.

¿Cuál es la siguiente pregunta?

– ¿Podrías casarnos a mi novia y a mí?

– ¿Quién es tu novia? ¿No es sahaja yoguini?

– Sí que lo es.

– Entonces queréis casaros en el Krishna Astami. ¿Va a haber matrimonios? ¿Cuándo es el Krishna Astami?

– (Un yogui dice: “El próximo domingo”).

– El yogui que le pidió a Madre que lo casara dice: “Quizá más adelante…”

El mejor lugar para casarse es India. Es muy fácil y allí se tiene un verdadero sentimiento pues el novio llega a caballo y todo eso. Pero incluso si queréis casaros el día del Krishna Astami, no sé si podréis conseguir a alguien que lo celebre. Aunque si lo consiguiéramos, deberíamos hacerlo. Hay personas que quieren casarse, pero el problema es que el matrimonio en Sahaja Yoga se da por hecho.

He visto que hay gente que no tiene el suficiente entendimiento al respecto, y es muy peligroso jugar con eso, muy peligroso. Por tanto, pienso que si verdaderamente os habéis dado un tiempo, definitivamente os casaré. Creo que lo mejor es dejar que la gente se tome su tiempo y decida, porque después resulta muy raro, ya que nadie se hace responsable del matrimonio. Saldrán con cualquier excusa: “Oh, no lo entendí y no era el momento de hacerlo; todavía estaba poseído por un “bhut” y me casé con otro “bhut”.

(El yogui le dice a Shri Mataji que le presentará a su novia).

En este caso os habéis dado el tiempo suficiente. En Occidente vive gente muy simple, pero si les hablas de matrimonio, ¡oh Dios!, se vuelven locos. Si se habla de matrimonio, “¡ah!”. Preguntadle a David Prall, él os contará. Eso es porque aquí la vida es horrorosamente rara: “Matrimonio, ¡oh Dios!, significa cosas horribles. Te tienes que separar. Si te tienes que divorciar, lo primero es que tendrás que dar mucho dinero. La mujer se llevará la mitad del dinero. Me matará”. Ya veis, se ve a maridos que asesinan a sus mujeres, a mujeres que matan a sus maridos. Constantemente sabéis de casos así, que ocurren en este país. Es una locura lo del matrimonio.

Creo que es una buena idea celebrar matrimonios. Me gustaría hacerlo si lo pudierais organizar, porque el Krishna Astami es un buen momento para casar a la gente. De los dieciséis matrimonios, ¿cuál ha fallado? La última vez tuvimos dieciséis bodas aquí en Londres. ¿Quiénes eran esos dieciséis? Veamos, ¿todos de primera clase? Sí, todos. Bien.

A ver, para el siguiente grupo de matrimonios. Algunos se quedarán atrás, como Nick. Me gustaría que se casara. Ahora no estás tan asustado, ¿verdad, Nick? Podemos celebrar las bodas el día de Dashera. Ese día también es adecuado para casar. Tenemos el Krishna Astami, el día de Dashera. Por supuesto, después del Diwali, después del matrimonio de Tulasi, solo entonces la gente empieza a casarse. Pero el día de Dashera es muy, muy bueno, muy auspicioso. Entonces celebraremos matrimonios ese día. Hasta entonces, preparad a la gente para las bodas, ¿de acuerdo? El día de Dashera será a finales de octubre. Bien, veamos dónde estaré. Eso es todo.

– Un hombre que ha estado en Sahaja Yoga durante algún tiempo, pero que todavía no puede sentir la brisa fresca ni las obstrucciones, le pregunta a Madre qué puede hacer él y otros como él para sentir las vibraciones.

Para empezar, esto tiene algo que ver con tu sistema nervioso. Si el sistema nervioso está alterado puede que no sientas nada en absoluto. Para el sistema nervioso lo mejor es dar masajes. Alguien debería masajear su espalda y sus manos. Además, os he dicho muchas veces que deberíais frotar vuestras manos con bastante aceite de oliva vibrado, de forma que se adquiera sensibilidad. Esto podría servir para la insensibilidad. Pero si pueden sentir las obstrucciones en el cuerpo, eso significa que están bien; lo único que su Vishuddhi no está bien. Frotad el Vishuddhi con aceite de oliva. Trabajad sobre el Vishuddhi, limpiadlo. Podéis usar mantequilla para frotar el Vishuddhi chakra y masajear los músculos. Así haréis funcionar todo por vosotros mismos.

Pero suponed que no sale brisa fresca de la cabeza. Posiblemente la Realización todavía no se ha establecido. Otras personas os dirán si sale brisa fresca porque la persona que no está realizada no puede sentirla. En el caso de que él no sienta la brisa pero vosotros sí, está realizado y el único problema es que sus chakras tienen que ser limpiados. Es una categoría diferente de personas.

También hay gente cuya Kundalini no ha ascendido. Todavía hay sahaja yoguis así. Quizá, no sé si hay alguno. Las personas que han permanecido solteras durante mucho tiempo son muy difíciles porque nunca sienten la brisa fresca en las manos, y hay muchas en estas condiciones. Sin embargo, son almas realizadas. En cualquier caso, puede que no la sientan, pero son almas realizadas. Y esto sucede porque no tienen esa clase de suavidad, ese equilibrio que se desarrolla después del matrimonio. Y por eso algunas personas no pueden sentir la brisa.

Hay varias razones más. Algunas personas que están más orientadas hacia el ego deberían pasar su lado izquierdo al derecho muchas veces. Lo deberían averiguar por las manos. Una mano es más grande y la otra más pequeña. Si la mano izquierda es más pequeña significa que hay que levantar el lado izquierdo hacia el derecho. Esto lo podéis ver por el tamaño de las manos. También podéis poner una mano hacia la fotografía y la otra hacia atrás. Funciona de muchas maneras.

Porque habéis acumulado permutaciones y combinaciones de ciertos errores. Pero eso no significa que desarrolléis Vishuddhi izquierdo en absoluto, porque eso es lo peor que podría ocurrir. Si desarrolláis Vishuddhi izquierdo os metéis en una situación muy difícil. Creo que sobre este tema algún día os daré una charla completa, para que veáis qué permutaciones y combinaciones pueden crearse entre los diferentes chakras, ¿de acuerdo?

Pero los síntomas están en el exterior. Los síntomas están principalmente fuera. De la personalidad de un individuo podéis deducir cuál es su obstrucción. Es un gran problema que la gente no sienta las vibraciones. Algunas personas sencillamente no sienten. ¿Cuántos hay de esos que nunca sienten o han sentido las vibraciones? Levantad la mano. Conozco a Kevin. ¿Las has sentido en alguna ocasión? ¡Bien!

(Apenas se escucha la voz de un hombre que le dice a Shri Mataji que cuando trabajaba en el ashram, sus manos estaban calientes).

¿Cuál de ellas? ¿Ambas manos? ¿Qué trabajo haces en el ashram? Bien, lo que tienes es una obstrucción en el lado izquierdo. Puedes ver claramente que tu mano derecha está muy brillante. En la izquierda hay un problema, ¿ves? Estos dedos no están tan brillantes como deberían. Tuviste un problema de lado izquierdo, si lo recuerdas. Y esa es la lucha. En el ashram las vibraciones están luchando, por eso sientes calor. No hay nada malo en ello. Se corregirá; sentirás la brisa fresca. Pon siempre tu mano derecha hacia arriba y la izquierda hacia mí. Se corregirá.