Sahasrara Puja

Gorai Creek, Mumbai (India)

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Sahasrara Puja

Gorai Creek Bombay, 5 de Mayo de 1983

En nombre de todos vosotros, doy las gracias a los sahaja yoguis de Bombay que han organizado todo esto y en mi propio nombre les digo muchas gracias a todos ellos. Han elegido un bonito lugar para todos nosotros. Es también un regalo de Dios el que en este momento esté sucediendo aquello de lo que os hablé, sentada bajo estos mismos árboles, acerca del Sahasrara. Hace catorce años (también podríamos decir que han pasado trece años y ahora ha comenzado el decimocuarto) se consumó esta gran tarea de la apertura del Sahasrara en este mundo. Os he hablado acerca de esto muchas veces, cada día del Sahasrara: lo que sucedió, cómo se hizo y cuál fue su importancia.

Pero el decimocuarto aniversario es muy importante porque el hombre vive en catorce niveles y el día en que cruza el nivel decimocuarto se transforma en un sahaja yogui completo. Por tanto, en el día de hoy Sahaja Yoga se ha transformado en Sahaja Yogui.

De la misma manera, Dios ha creado catorce niveles dentro de nosotros mismos. Si los contáis, sabréis que hay siete chacras en nuestro interior. Además de éstos, hay dos chacras más, acerca de los cuales no habláis mucho. Estos son el chacra de la Luna (Lalita) y el chacra del Sol (Shri). Después está también el Hamsa chacra. Por consiguiente hay tres chacras más, en total siete más tres hacen diez. También hay cuatro chacras por encima del Sahasrara. Ya os he hablado acerca de estos chacras – ARDHA-BINDU, BINDU, VALAYA Y PRADAKSHINA. Estos son los cuatro. Después de venir a Sahaja Yoga, y después de que se haya abierto vuestro Sahasrara, tenéis que pasar a través de estos cuatro chacras: ARDHA-BINDU, BINDU, VALAYA y PRADAKSHINA. Solamente después de haber pasado a través de estos cuatro chacras podéis decir que habéis llegado a ser sahaja yoguis.

Y si lo veis desde otro ángulo, diremos que tenemos que cruzar catorce escalones hasta alcanzar el Sahasrara; si los dividimos, hay siete chacras en el canal Ida (Ida Nadi) y siete en el Pingala Nadi.

Cuando el hombre asciende no lo hace en línea recta. Primero va a la izquierda y después a la derecha, luego a la izquierda otra vez y de nuevo a la derecha. Y cuando la Kundalini asciende también lo hace así, dividiéndose Ella misma en dos. La razón de esto puede entenderse si tomamos como ejemplo dos cuerdas. Estas dos cuerdas juntas, una al lado de la otra, en el proceso de subir y bajar se entrecruzan,. (En este momento Shri Mataji explica la subida de la Kundalini por los canales Ida y Pingala y hace cuatro rizos – cada dos en dirección opuesta – en cada chacra1). Cuando la Kundalini asciende veis si el chacra derecho o el chacra izquierdo está bloqueado. Aunque la Kundalini es solo una, en cada chacra veis ambas cosas, sabéis si está bloqueado el chacra derecho o el izquierdo.

Por consiguiente, en nuestro interior, si cada chacra está dividido en dos, derecho e izquierdo, dos veces siete son catorce; de igual forma, en nuestro interior, antes de alcanzar el Sahasrara es necesario cruzar catorce escalones. Si comprendéis que hay siete y siete, de esta forma también se ha creado un camino de catorce. Por tanto, este número catorce es muy importante en la Kundalini Shastra (Ciencia). Muy importante. Deberíamos comprender plenamente que nosotros estamos autorizados a recibir las bendiciones de Sahaja Yoga únicamente cuando hayamos subido por encima de estos catorce escalones. Debemos avanzar incesantemente hasta ser “teñidos”, hasta ser embebidos en Sahaja Yoga.

Rajana, Birajana, son palabras que os he dicho muchas veces, pero especialmente hoy, en el día del Sahasrara, deberíamos comprender lo que es Rajana (reinar, ser el maestro) y lo que es Birajana (asumir).

Ahora estáis sentados, miráis a estos árboles. Este es el árbol de Shripala. Nariyal es denominado Shripala. La palmera es denominada Shriphala. No sé si lo habéis pensado o no, pero Shriphala es la palmera. Sin embargo, tenéis que pensar en ello. ¿Por qué se llama Shriphala? Crece a orillas del mar y en ningún otro sitio. Los mejores frutos crecen en la costa. La razón es que el mar es el “Dharma”. Solamente donde hay dharma, y solamente allí, florece el Shriphala. Donde no hay dharma no crece el Shriphala.

Pero toda clase de cosas están contenidas en el mar. Todo tipo de limpieza y de suciedad; todo está en su interior. El agua está completamente saturada de sal. Contiene sal. Cristo dijo: “Vosotros sois la sal de la tierra”. Esto significa que vosotros estáis en todas las cosas. Podéis dar sabor a todo. “Sois la sal”. Sin sal el hombre no puede vivir. El “Prana-Shakti” (fuerza vital) que recibimos no puede trabajar si no tenemos sal en nuestro interior. La sal es un catalizador. Esta sal nos organiza perfectamente para la vida, para la vida en este mundo, para la vida en el “prapancha” (mundo ilusorio). Sin sal el hombre no tendría utilidad.

Pero cuando sube hacia Dios, (Paramatma), deja la sal abajo, se deja todo. Y cuando la luz del sol cae sobre estos árboles, cuando cae sobre la savia de sus hojas, absorbe hacia arriba la savia de todo el árbol, y dado que tiene lugar la evaporación, el agua fluye hacia arriba a través del tronco; dejándolo todo, cruza los catorce niveles y, al alcanzar la parte superior, se forma el Shriphala.

Vosotros sois ese mismo Shriphala. Y es esencial ofrecer Shriphala a la Diosa. Sin el ofrecimiento del Shriphala el puja no se considera “Sampanna” (terminado).

El Shriphala está hecho de una manera peculiar. En el mundo no hay “phala” (fruto) igual al del Shriphala. Ninguna parte de este árbol se desperdicia. Se utilizan todas y cada una de sus partes. Desde las hojas a las raíces, todo se utiliza.

Podéis ver que el Shriphala también es parecido al Sahasrara de los seres humanos. De la misma manera que nosotros tenemos pelo, el Shriphala tiene pelo. Este Sahasrara es el Shriphala. Tiene pelo en la parte de fuera para su protección. El pelo nos protege de lo muerto. Como consecuencia se le ha respetado grandemente; el pelo es una cosa grande y poderosa porque os protege. Estáis protegidos por él. Y en el interior, de la misma manera que nosotros tenemos huesos craneales, el Shriphala tiene también una cubierta dura. Más al interior nosotros tenemos la materia gris y la materia blanca. También en el Shriphala podéis ver materia blanca y materia gris, y en el interior se encuentra el agua que se corresponde con el fluido cerebroespinal que hay en nuestro interior. En el interior del Shriphala también hay agua: esa es el área límbica.

Así, en este sakshat Shriphala, el coco es el fruto para el árbol y para nosotros el fruto es el cerebro. Nuestro cerebro es el fruto de toda nuestra evolución. Todo lo que ha sido nuestra evolución hasta este momento, desde la ameba hasta hoy, en que nos hemos convertido en seres humanos, lo hemos conseguido como resultado de este cerebro. Todo lo que hemos obtenido lo hemos conseguido desde y a través de este cerebro. En su interior se encuentran todo tipo de poderes, de todas clases. En su interior está recogida toda la riqueza que hemos recibido.

El Atma reside en el interior del corazón y, después de Sahaja Yoga, su luz se derrama en nuestro interior en siete capas, desde ambos lados. Esto sucede únicamente cuando nuestro Sahasrara está abierto.

Hasta ahora hemos estado haciendo el mismo trabajo con nuestro cerebro; antes de la realización cualquier trabajo se ha hecho a través del ego y del súper ego, nada se ha hecho sin ellos. Con ayuda del ego y del súper ego o, también podemos decir, con ayuda de “manas” y del ego, hemos hecho todo nuestro trabajo. Pero después de la realización trabajamos con la ayuda de nuestro Atma. El Atma, antes de la realización, residía en el interior del corazón, absolutamente separado, como un “Kshetragya” (testigo del campo). Su trabajo era estar siempre observando. Pero su luz no estaba en nuestra Chitta (atención), estaba separada de nosotros. No estaba en nuestra Chitta.

Después de la realización, en primer lugar el Atma llega a nuestra chitta. Primeramente penetra en nuestra chitta. Y como sabéis chitta está en el Vacío. Después, su luz penetra en la verdad, porque con la entrada de la luz en nuestro cerebro (el cerebro se ilumina) nosotros conocemos la verdad. Conocemos, no quiere decir que nosotros conocemos a través del intelecto, sino que conocemos realmente (Sakshat) que esta es la verdad. Después su luz se ve en el corazón. El corazón se vuelve profundo, el corazón comienza a expansionarse, comienza a hacerse inmenso, empieza a aumentar su poder de amor. Esto es “Satchidananda” – Sat, Chitta, Anand – (Verdad, atención y dicha). La verdad dentro de nuestro cerebro, la atención dentro de nuestro dharma y el gozo dentro de nuestro Atma comienzan a ser iluminados. Al principio, como sabéis, su luz se extiende de manera gradual. Su luz crece lenta, muy lentamente. Es algo muy sutil, muy sutil al principio, porque vivimos en un nivel grosero donde es difícil captar lo sutil. Sin embargo, la capacidad de aprehensión de lo sutil se desarrolla gradualmente. Después comenzáis a crecer, comenzáis a progresar. Con la apertura de una sola cortina del Sahasrara la Kundalini llega arriba. Pero todavía su luz no comienza a extenderse por todas partes. La Kundalini ha subido y habéis saludado el trono de Sadashiva. La luz del Atma ha comenzado a fluir débilmente en vuestro interior. Pero todavía no ha florecido plenamente en este cerebro.

Lo sorprendente es que si queréis extender la luz en vuestro cerebro, no podéis. Debe existir un equilibrio perfecto entre nuestro cerebro y nuestro corazón. Sabéis perfectamente que cuando trabajáis mucho con vuestro intelecto tenéis fallos cardíacos. Y cuando trabajáis mucho con vuestro corazón, el cerebro falla. Realmente existe una relación entre ellos. Es una relación muy profunda. Y a causa de esta relación profunda, cuando obtenéis la realización su relación debe hacerse más profunda. La relación entre el corazón y el cerebro debería ser muy profunda. En el momento en que existe una completa integración, vuestra atención (chitta) se hace completamente Parameshwar-Swarup (una con el supremo Dios).

Esto mismo se dice en Hatha Yoga: que ambos Manas (súper ego) y Ahamkara (ego) se transforman en “Laya” (se disuelven, desaparecen. Pero diciendo estas cosas nadie va a comprender cómo se puede llevar a cabo la disolución del ego y del súper ego. Así que la gente va tras el súper ego o tras el ego. Si bajáis el ego, el súper ego sube, y si bajáis el súper ego, el ego se infla. Ellos no pueden entender qué clase de locura es esta. ¿Cómo se irán? ¿Cómo ganar la partida al ego y al súper ego?

Para esto sólo hay una puerta que es el Agnya chacra. Trabajando en el Agnya chacra, los dos, el ego y el súper ego, se disuelven completamente. Tan pronto como se disuelven, el corazón y el cerebro establecen por primera vez una completa concordia. Pero no se consigue la unidad. Y es esta unidad la que nosotros tenemos que conseguir.

En este estado, vuestro corazón mismo se transforma en el Sahasrara y vuestro Sahasrara mismo se transforma en el corazón. Todo lo que pensáis está en vuestro corazón, y aquello que está en vuestro corazón es lo que pensáis. Cuando conseguís este estado, desaparecen todo tipo de dudas, todo tipo de incredulidades y cualquier clase de miedo.

Por ejemplo, ¿qué le ocurre a una persona que tiene miedo? El cerebro le dice: “mira aquí no hay nada que temer, tienes miedo de algo sin sentido, enciende una luz y míralo”. Sin embargo, aunque la persona lo entiende a través de su cerebro, sigue teniendo miedo.

Pero cuando el corazón y el cerebro se hacen uno, tratad de comprender este punto, que es el cerebro, con el cual pensáis, el que hace comprender a vuestro Manas, que lo cuida. Si el cerebro mismo se transforma en vuestro Mana, significa que…., imaginad que existe un instrumento que tiene un acelerador y un freno automáticos, y ambos son uno. Cuando quiere actúa como freno y cuando quiere actúa como acelerador, y además conoce todo. Cuando alcanzáis este estado os hacéis Maestros completos (Gurus). Ciertamente todos nosotros deberíamos alcanzar este estado.

Hasta ahora habéis progresado mucho; habéis alcanzado un nivel muy alto. Ciertamente se podría decir de vosotros que habéis llegado a ser Shriphala. Pero siempre hablo de lo que hay más adelante, porque si hay que escalar un árbol, ¿habéis visto cómo la gente trepa por un árbol? Si miráis a un hombre trepando por un árbol veréis que se ata una soga a su alrededor, y engancha la soga más arriba, después con la ayuda de la soga asciende él mismo. De la misma manera, cuando nosotros ascendemos, nuestra propia soga debe mantenerse enganchada a mayor altura. Y solamente cuando aprendáis esto, vuestro ascenso podrá ser muy rápido.

Sin embargo, la mayoría de las veces tenemos la soga enganchada en un nivel inferior. Incluso después de venir a Sahaja Yoga enganchamos la soga en un nivel inferior y decimos: “Madre, no hemos progresado nada”. Sin embargo, ¿cómo podría haber algún progreso? ¿Cómo podríais progresar cuando fijáis la soga en la dirección opuesta y estáis haciendo los preparativos para descender? Para bajar no necesitáis ni siquiera fijar la soga. Es suficiente que la aflojéis un poco y “zum”…¡estaréis abajo! Esos preparativos se hacen para bajar. Sin embargo, es para subir para lo que es necesario hacer preparativos. Por consiguiente, para conseguir algo, hay que trabajar duro. Y para perder lo que se ha conseguido no se requiere trabajo; llegáis rápidamente abajo, al suelo. No hay duda acerca de esto.

Por tanto, si habéis entendido, os daréis cuenta de que siempre debéis dirigir vuestra mirada hacia arriba. Si una persona está en un escalón de la escalera pero su mirada se dirige hacia arriba, se encuentra en una posición más alta que la persona que, estando en un escalón superior, dirige su mirada hacia abajo. Esta es la razón por la que caen (repentinamente) incluso sahaja yoguis muy antiguos. La gente me dice: “Madre, era un sahaja yogui muy antiguo; estuvo contigo muchos años; hizo esto y aquello”. ¡Pero su mirada se dirigía siempre hacia abajo! En estas condiciones, ¿qué puedo hacer Yo? Si dirigen su mirada hacia abajo, bajarán. La vista siempre debería dirigirse hacia arriba.

Incluso para ver este fruto (Shriphala) tenéis que levantar la vista. Incluso ellos tienen que levantar la vista, porque saben que no pueden alcanzar a Surya ni completar este trabajo, ni pueden transformarse en Shriphala si no dirigen la mirada hacia arriba.

Hay que observar cuidadosamente y comprender bien a los árboles. Podéis aprender muy bien Sahaja Yoga de los árboles. Son grandes Gurus para vosotros. Así, cuando miramos un árbol, deberíamos observar en primer lugar cómo establece sus raíces. Primeramente cuida y fija sus raíces. Y, ¿qué es lo que hace para cuidar y fijar sus raíces? Va penetrando y profundizando en ellas. Nosotros debemos profundizar continuamente en nuestro dharma, en nuestra chitta, en nuestra vida interior. Y absorber con esta atención la fuerza que todo lo penetra. Es mejor decir que este es un árbol invertido. Una vez que las raíces han absorbido esa fuerza omnipenetrante ¿qué hace el árbol? Pues dirige la mirada hacia arriba y así se origina un Shriphala.

Vuestro Sahasrara es también como el Shriphala y extremadamente querido por vuestra Madre; y este verdadero Sahasrara debería rendirse a Madre. Mucha gente me decía ayer: “Madre, sentimos la brisa fresca (de las vibraciones) en las manos y en los pies pero no aquí (en el Sahasrara)”. ¿Quién preside este punto? Solamente conociendo esto, la brisa fresca saldrá de aquí.

Aquel que tiene su asiento allí es el fruto de todas las cosas. Las raíces de este árbol, fijadas en el suelo que tiene debajo, han nacido también de él. Su tronco, su duro trabajo, su evolución y todo esto, al final se transforman en fruto. Todo está contenido en este fruto. Ponen el fruto en el suelo y otra vez el proceso entero se pondrá en marcha. Él es el significado de todo, es la culminación de todo.

En el mundo entero, sea cual fuere la obra que Dios realizara, hasta el día de hoy, cualquiera que sea la obra que haya sido realizada por Él, la forma total y completa, la forma de su fruto es ¡nuestro Mahayoga actual! Y vosotros sabéis quién es su Swamini (la Deidad que preside).

Así que habéis venido (a esta tierra) en este tiempo tan auspicioso y recibido este regalo. Por tanto, os deberíais sentir bendecidos y, volviéndoos como este “Shriphala”, deberíais entregaros en ofrenda. El fruto es recolectado del árbol solamente cuando madura, ya que en caso contrario no vale para nada. Antes de que madure no puede ser ofrecido a Madre. En consecuencia, desarrollad la madurez, dejad la puerilidad. Mientras exista la puerilidad os mantendréis pegados al árbol. Pero para la ofrenda, ¿qué utilidad tiene el fruto que se mantiene pegado al árbol? Únicamente si se coge del árbol y se ofrece puede considerarse que el Puja se ha cumplido. Así que, para comprender Sahaja Yoga, tenéis delante de vosotros mismos al verdadero (Sakshat) Shriphala, que es una forma simbólica muy grande.

Verdaderamente es una gran bendición que aquí, hoy, nos hayamos reunido todos nosotros para esta gran celebración y que todos estos árboles nos hayan acompañado. Ellos están también “nadita” (resonando) con todas las cosas, están “Spandita”, pulsando, y están también escuchando y bailando al mismo ritmo. Ellos también comprenden el significado especial de todo esto.

De la misma manera vosotros también tenéis Shripala. Maduradlo plenamente. Solamente hay un camino para madurarlo: que tengáis concordia con vuestro corazón. Es verdaderamente importante llegar a ser uno con el corazón. No hay diferencia entre el corazón y el cerebro. Con el corazón deseamos y con el cerebro realizamos. Cuando ambas cosas se hacen una, solamente entonces, salís plenamente beneficiados.

Para la gente corriente, Sahaja Yoga es algo muy secreto. No van a comprender, simplemente porque su vida diaria está sólo a ese nivel. Se mueven en ese nivel. Pero vuestro nivel es diferente. Debéis vivir en vuestro propio nivel. Cuando miráis a otros lo hacéis casi siempre con compasión, porque ¿qué son esas pobres gentes? ¿Qué va a ser de ellas? ¿Dónde irán? Ellas no comprenden cuál es su estado, a qué camino van a ir a parar. Entendiendo esto, si al explicarles lo que es Sahaja Yoga ellos lo entienden, entonces es muy bueno que tratéis de hacerles comprender. Pero si ellos no se preocupan, entonces no es útil que os rompáis la cabeza con ellos. No vale la pena que os rompáis vuestro Shripala. Mantenedlo bien protegido.

Su trabajo es mucho más elevado. Habéis recibido vuestro Shriphala para un propósito mucho más elevado, para que lo mantengáis a ese alto nivel, y únicamente alcanzando ese estado único, maravilloso y completo, os podéis considerar bendecidos.

Por consiguiente, no hay necesidad de que os rompáis la cabeza con cosas insignificantes. No es necesario que discutáis con nadie. Mantened vuestro estado y no caigáis. Hasta que suceda esto no habréis alcanzado Sahaja Yoga, tendréis todavía que conseguir la entrega en vuestro interior. Si tenéis que absorber alguna cosa significa que no la habéis alcanzado. Si tenéis que crecer, todavía no habéis llegado. Si tenéis que conseguir el dominio sobre algo y lograr un crecimiento completo, no lo habéis alcanzado y quedáis atrapados en una falsa concepción. Por tanto, sin basaros en ninguna falsa premisa, deberíais pensar que habéis llegado a ser grandes sahaja yoguis o algo parecido. Cuando llegáis a ser algo muy grande, os inclináis, os mantenéis inclinados automáticamente.

Mirad estos árboles. La brisa fluye en sentido opuesto. Realmente los árboles deberían inclinarse en la dirección en que fluye la brisa. Pero, ¿en qué sentido se inclinan estos árboles? ¿Habéis notado que todos los árboles apuntan hacia esa dirección (el mar)? ¿Por qué? La brisa viene del mar y los empuja, y entonces, ¿por qué los árboles continúan inclinándose hacia el mar? ¡Y si la brisa no fluyese se sabría cuánto pueden inclinarse estos árboles!

Los árboles se inclinan porque saben que Él (el Mar) es el Donador de todo. Al ser reverentes y extremadamente humildes se inclinan ante Él. Y aquél que es el Donador, ése es el Dharma. Cuando el dharma que hay en vuestro interior despierta plenamente, cuando comienza a manifestarse con claridad, vuestro Shripala interior se vuelve dulce, hermoso y nutritivo. Entonces el mundo conocerá, a través de vuestra vida, y de nada más, lo que vosotros sois.

Habéis celebrado catorce veces el nacimiento de este Sahasrara y lo celebraréis muchos años más. Hasta este día del Sahasrara, siempre que celebrabais el cumpleaños, vuestro Sahasrara se estaba abriendo y creciendo.

No es propio de un sahaja yogui aceptar cualquier tipo de compromiso o abandonarse en cualquier materia. Una persona que es sahaja yogui debería recorrer valientemente su camino y andar hacia adelante. Cualquier obstáculo, los parientes, la familia, esto y lo otro, y todas las desviaciones ridículas similares no tienen ningún sentido. Las habéis tenido con vosotros miles de veces. En esta vida tenéis que lograrlo, y si lo lográis y los otros también lo consiguen, todos seréis bendecidos, seréis afortunados. Si ellos no lo logran, ¿los subiréis con vuestras propias manos?

Es como si entrarais al mar con grandes y pesadas piedras atadas al pie, y le dijerais al mar: “Señor, llévame flotando hasta la otra orilla”. El mar replicaría: “Primeramente desata las piedras de tus pies, pues en caso contrario ¿Cómo podría yo llevarte a la otra orilla?” Tenéis atadas pesadas piedras a vuestros pies. Es mejor que os liberéis de ellas y si no podéis, cortad las cuerdas que las mantienen unidas a vosotros; al menos, manteneos lo más alejado posible de ellas. Tenéis que romper con todas esas cosas que habéis atado a vuestros pies y subir más alto. Decidles: “¡Marchaos! Haced lo que queráis, pero no tenéis nada que hacer con nosotros”. Porque son una gran cantidad de badhas, y asirse a ellos no tiene ningún sentido.

Mirad cómo estos árboles sostienen tan alto esos frutos tan pesados. ¡Qué pesados que son esos frutos! Contienen agua en su interior. Los mantienen en alto. De la misma manera, vosotros tenéis que mantener alta la cabeza y mientras la mantenéis alta, recordad que debería inclinarse respetuosamente hacia el mar, hacia el mar que es el signo del dharma. Debéis inclinaros reverente y humildemente hacia el dharma. Muchos sahaja yoguis no entienden que hasta que no nos hayamos asentado en el dharma no podremos ser sahaja yoguis. Continúan cometiendo todo tipo de equivocaciones. Por ejemplo, muchos fuman, beben licores y hacen cosas de este tipo y luego dicen: “no hemos progresado en Sahaja Yoga”. ¿Cómo podría ser? Vosotros sois responsables de vuestra propia vida. Se os ha dado poder para practicar algunas pequeñas reglas en Sahaja Yoga que son muy simples y sencillas. Aplicadlas plenamente en vuestra vida diaria, en vuestra conducta.

Debéis inclinaros humilde, ferviente y reverentemente ante lo más grande, ante lo que se inclinan los árboles, y conseguir que el amor brille desde vuestro interior. Todo lo habéis recibido de Dios Todopoderoso, y mientras entregáis ese amor al Todopoderoso deberíais recordar que nosotros sentimos amor hacia todos.

Finalmente, hay que decir que Yo no resido en el cerebro o en el Sahasrara en el que no hay amor. La mente, solamente debería ocuparse con la idea del amor y de lo que habría que hacer para manifestar y radiar ese amor. Si reflexionáis profundamente sabréis que estoy diciendo la misma cosa: de qué manera podemos llenar nuestro corazón con amor. Deberíais preguntaros únicamente si todo lo que estáis haciendo lo estáis haciendo con amor. ¿Se está haciendo con amor? ¿Todo lo que estoy haciendo es con amor? Todo lo que hago, mis conversaciones y las otras actividades ¿las estoy haciendo con amor? Podéis golpear a alguien con amor, no hay daño en ello. Si hay algo falso, podemos golpear a la persona, no es malo, pero ¿se está haciendo con amor?

La Devi mató muchos Rakshasas. Pero los mató con amor. Incluso ellos fueron amados. Y lo hizo así para que no empeoraran su condición y pasaran de Rakshas a Maharakshas, y también por amor a sus Bhaktas, para salvarlos. Pues este Anant Shakti (poder ilimitado) es solamente la expresión del amor. Lo que verdaderamente les hace buenos (hita) es el amor.

Así pues, ¿estáis vosotros expresando ese tipo de amor que les hace realmente buenos? Tenéis que considerar esto. Y si realmente lo estáis haciendo, habréis llevado a cabo y adquirido eso de lo que estoy hablando, es decir esa armonía que debería conseguirse. Y así esta armonía se ha establecido en vuestro interior. Hay sólo una Shakti y nosotros la denominamos “Amor”, y es solamente el Amor lo que hace que todas las cosas se vuelvan hermosas, armoniosas y plenamente organizadas. El “pensamiento seco” no tiene sentido. Y sabéis que los “pensamientos secos” vienen sólo del ego. Lo que viene del súper ego puede parecer hermoso por fuera pero está totalmente hueco en el interior. Por consiguiente, una cosa es sucia y seca y la otra parece hermosa pero es incapaz de dar ningún gozo (neeras); está completamente hueca. Una no tiene gozo y la otra está totalmente hueca. La armonía entre las dos no se puede conseguir de ninguna manera porque son opuestas entre sí.

Pero después de la realización, y después de haber venido a Sahaja Yoga, la contradicción desaparece y las dos cosas que se oponen una a otra, parece que llegan a ser dos partes de una sola cosa. Y esto debería pasar en vuestro interior. Solamente el día en que este acontecimiento tenga lugar en vuestro interior podremos aceptar que hemos celebrado plenamente el decimocuarto aniversario de nuestro Sahasrara.

Que Dios os bendiga.

Y en esta ocasión auspiciosa, en mi propio nombre, en el nombre de todos los Devatas y en el nombre de Paramatma, eternas bendiciones (Anant Ashirvad) para todos vosotros.

Boceto dibujado por Shri Mataji para ilustrar la subida de la Kundalini a lo largo de los canales Ida y Pingala, dando cuatro vueltas, dos en una dirección y otras dos en la dirección opuesta (en el sentido de las agujas del reloj y en sentido contrario) en cada chacra.