Shri Bhumi Devi Puja, Shri Trigunatmika Puja.

Huis Overvoorde, Rijswijk (Holland)


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Shri Bhumi Devi Puja, Shri Trigunatmika Puja. Den Haag, Holanda. 5 de julio de 1985.

Estamos en Holanda que es la tierra sagrada de Europa. Y la tierra sagrada de Europa tiene mucha agua fluyendo en su interior. La Madre Tierra está a un nivel más bajo y por ello el mar fluye a su través. De modo que aquí hay una buena combinación entre el mar y la tierra. El mar limpia y la Madre Tierra bendice a la gente de Holanda. Pero si ellos han perdido sus amarras y se encaminan en la dirección equivocada, esta misma tierra sagrada puede volverse una tierra infernal. De modo que debemos ser muy cuidadosos y ver que creamos más y más sahaja yoguis en este lugar.

Según mi comprensión del carácter de la gente occidental veo que, por naturaleza, son extremadamente agresivos y en general muy egoístas. No deberíais sentir que al decir esto me refiero a vosotros en particular ya que vosotros sois sahaja yoguis y pertenecéis al Reino de Dios, me refiero a la gente en general. Mientras hablo, mantened vuestros ojos abiertos. No sé por qué la gente cierra los ojos, no puedo entenderlo.

Ahora que estamos en la tierra sagrada vemos que la Madre Tierra ha permitido al mar fluir a su interior, y este es un lugar muy bueno para contaros esto. Aquí el mar se ha refugiado en la Madre Tierra. El guru se ha envuelto a sí mismo con las cualidades maternales. Una persona se siente más segura sobre tierra firme que sobre el mar o el aire. De modo que hoy es una buena oportunidad para deciros que, después del Guru Puja, debemos entender que ser santo significa que debéis permitir que el Guru Tattwa circule en el Principio de la Madre. Que el Guru Tattwa sea controlado, guiado y embellecido por el Principio de la Madre.

Solo la Madre Tierra es bella, porque puede crear mucha variedad, muchas historias y muchas otras cosas. Si veis cualquier otro elemento no tiene nada en su interior, solo ella puede crear. Así pues, debemos adherirnos más a esta cualidad maternal e intentar vincular nuestro principio del guru a este poder creativo, hermoso y materno, que hace que nuestra presencia sea muy agradable, cordial, muy bella, llena de interés y variedad. Todo el tiempo con nuevas flores, con nuevos frutos, con nuevos diseños.

Como la Kundalini está hecha de la Madre Tierra somos muy capaces de hacerlo. Hay muchísimos gurus pero hasta ahora ninguno de ellos ha alcanzado tal maestría de la Kundalini como lo habéis hecho vosotros. Si la hubiesen alcanzado habrían dado la Realización a miles. ¿Por qué ha sucedido esto? Porque vuestra Madre ha penetrado en vuestro principio del guru y ha elevado vuestra Kundalini. Os ha dado poderes para elevar la Kundalini de los demás abriendo claramente vuestro séptimo chakra. Esto nunca sucedió anteriormente con nadie. Ni siquiera las encarnaciones pudieron hacer con las masas lo que vosotros estáis haciendo. La Kundalini está fluyendo de vuestras manos, Ganesha está activo en vosotros. Pero esto nunca debería daros ego o severidad o la pesadez del mar, sino que debería daros la belleza de la Madre Tierra.

La Madre Tierra siempre es mayor que el mar ya que ella ha de contener al mar. El mar nunca puede ser más grande que la Madre Tierra. A veces podría parecerlo pero el mar está contenido en la Madre Tierra. No puede ir más allá. De modo que la Madre Tierra siempre es mayor, más grande, más amplia que el mar. Así que, uno ha de entender que cuando la Kundalini se eleva, debéis volveros los siete chakras y no solo el chakra del guru. Y cuando os habéis vuelto el chakra del guru éste también está rodeado completamente por la Madre Tierra.

Bajo estas circunstancias nos hacemos muy capaces, damos la Realización a muchas personas y logramos muchas cosas. Si pudiésemos simplemente hacernos humildes, cordiales y bellos, podríamos llegar a dominar el mundo entero. Pero veo en el estilo de los sahaja yoguis, especialmente en Occidente y en los indios occidentalizados, que aún se expresa mucho ego en su forma de hablar y en su comportamiento. A veces pienso que no son capaces de lograr y entender esto y es mejor que lo entiendan. En principio quizá tendréis que “actuar” dulcemente, quizá, pero debéis aprenderlo. Debéis entender que todo vuestro liderazgo, todo vuestro guru tattva, depende completamente de la capacidad amorosa de vuestra Madre y de su paciencia. Yo también me enfado aunque únicamente una vez cada diez o doce años, tan solo eso. Así es mejor, entonces el enfado tiene algún sentido. Pero si todo el tiempo estáis enfadados, tratáis de alardear o tenéis tanto ego que os volvéis muy asertivos con cosas erróneas, entonces no podéis ser efectivos. Otra cosa que he visto es que el ego no tiene discreción, no tienen discreción de ningún tipo. Si sois egoístas lo primero que perdéis es la discreción. ¿De qué sirve entonces tener este estúpido ego que no os da discreción? La gente que tiene el ego más grande siempre es más asertiva y además los demás deben consentírselo. Sois impresionados por la gente que tiene un ego mayor que el vuestro y os gusta la gente que no tiene ego porque podéis oprimirla. Pero en esto la discreción es muy pobre.

Pudisteis verlo el otro día con aquél guru. Vino un caballero al que su guru le había dado un mantra. Pero él no podía escuchar nada en contra de su guru. ¿Por qué? Porque su ego había elegido a aquel guru y, por tanto, ¿cómo puede equivocarse el ego? Pero el ego siempre se equivoca, se equivoca invariablemente. Con la orientación al ego todo está al revés. Gradualmente aprenderéis que en Occidente la gente carece por completo de sentido común, carecen de sentido común con todo. Quiero decir que si tuviesen sentido común habría habido muchos menos problemas, pero carecen de él. Y veo que con los sahaja yoguis ocurre lo mismo. Les falta sentido común. Os deberíais volver tan sabios que el sentido común fuera vuestra naturaleza pero, por el contrarío, carecemos de sentido común.

Como hoy que estaba discutiendo acerca de los problemas con el trabajo que es un problema muy general. Tenéis problemas de trabajo. Por ejemplo, tenéis desempleo. Hoy día aquí todo el sistema está construido en trabajar por horas. Nosotros también tenemos que adoptarlo aunque no hasta este punto, es muy absurdo. Por ejemplo, suponed que os levantáis a las cuatro. Aunque, por supuesto, esto es mucho suponer. Pero supongamos que nos levantamos a las cuatro y nos aseamos. La mañana es un momento muy apacible, podemos meditar, podemos hacer lo que queramos. Después terminamos todos los demás trabajos que tenemos que hacer, nos preparamos, desayunamos o tomamos té o lo que queramos tomar. Después a las ocho estáis preparados para ir al trabajo, suponiendo que tengáis que salir a las ocho para ir al trabajo. De este modo podéis trabajar desde las ocho hasta la una muy fácilmente, sin ningún problema. Después a la una volvéis a casa, coméis y dormís la siesta. Podéis dormir la siesta dos horas aproximadamente hasta las tres o las cuatro, y a las cinco podéis volver al trabajo. Después podéis trabajar desde las cinco hasta las once sin sentiros cansados en absoluto. Quizás después de las once podrías sentiros cansados. De este modo podéis trabajar más, dormir menos y manteneros frescos y jóvenes. Pero para hacer esto se requiere sentido común.

Ahora, ¿cómo podemos solucionar el desempleo? Alguna gente podría trabajar por la mañana y otra gente por la tarde. Si trabajáis por la mañana, las mujeres podrían estar en casa y los hombres trabajar fuera. Los hombres que trabajan por la tarde podrían hacer las tareas del hogar por la mañana. Si las mujeres están en casa ellas pueden hacer las tareas del hogar y los hombres podrían hacer un trabajo creativo como: hacer estatuas, trabajos manuales o cosas hechas a mano. De este modo todo el mundo tendría empleo; se volverían gente más creativa, más feliz y resolverían el problema fácilmente. Pero hay desempleo y a causa del desempleo hay muchos otros problemas. Es muy fácil resolver el problema del desempleo, no es necesario dar ningún sueldo por estar parado ni nada parecido. Dadles su paga y dejad que trabajen menos tiempo.

Si les hacéis crear cosas para después venderlas tendrán más dinero o tendrán cosas bellas a su alrededor. De otro modo podríais tener cosas horribles. De este modo podéis tener muchas cosas hechas a mano aparte de las cosas hechas industrialmente, todo lo que queráis tener. Debería haber equilibrio. Con el sentido común deberíamos saber hasta dónde llegar y cómo tener equilibrio. No como una máquina que va como loca. No podemos controlar a las máquinas porque pensamos que con ellas obtenemos dinero, aunque en realidad no es así. Después de algún tiempo las máquinas tienen que parar. De modo que debéis ascender hasta ese punto. Yo estoy intentando poner el Guru Tattwa en la Madre Tierra, lo cual es algo muy práctico.

Así pues, debemos aplicar sentido común y esto solo puede suceder cuando no hay ego. Si hay ego no puede haber sentido común, “porque a mí me gusta esto, yo hago aquello”. Pero este “yo” es el ego que está ciego, que es indiscreto, que es estúpido. De este modo finalmente acabamos haciendo cosas estúpidas. Debería haber sentido común y esto lo aprenderéis abandonando este ego.

Ahora la gente dice: “Madre, ¿cómo abandonar este ego?” En Sahaja Yoga es muy simple, debéis mover el lado izquierdo hacia la derecha ciento ocho veces. En Sahaja Yoga debéis perdonar a la gente. Y debéis observaros a vosotros mismos. Antes de nada ved: ¿Observáis a los demás u os observáis a vosotros mismos? Esto es lo primero. Como una mujer que viajaba conmigo, una mujer muy mayor que decía: “Este hombre es muy apuesto, aquel hombre no lo es, esta mujer es guapa, aquella es preciosa”, de este modo. Yo simplemente la miraba y dije: “Esta mujer chiflada cuando vayamos a bajar se habrá vuelto totalmente loca”. Miraba a todas las personas, juzgaba a todo el mundo para ver quién era guapo y quién no. Y a todas las personas que consideraba guapas yo las encontraba muy feas. De modo que lo dejé. Le dije: “Es mejor que decidas abandonar todas esas ideas”. Después decía: “Aquel hombre no es bueno tiene muy mal humor, aquél es de tal modo, aquel otro de tal otro, aquel habla de esta manera, aquel otro anda de este modo, aquel no debería hacer eso”. Todo el tiempo así, preocupándose por los demás. Si les dices algo, empezarán a mover su cabeza de este modo y dirán: “¡Oh!, ¿cómo pudiste hacer tal cosa? Pero vosotros hacéis lo mismo. Si tenéis que decir sí lo decís diez veces: sí, sí, sí, sí. Si tenéis que decir no, hacéis lo mismo. No hay sentido común. Qué necesidad hay de mover tanto el cuello. No es necesario reaccionar continuamente cuando alguien os dice algo.

Así pues, esta reacción interna es otro punto. Primero es externa mirando y juzgando a todo el mundo: “¡Oh, no me gusta esta estación hay mucho polvo, este baño no está bien, esta habitación no está bien, aquello no está bien!” Como si vosotros fueseis la reina de Inglaterra. Es incluso peor porque a ella no se le permite elegir ni siquiera sus vestidos, el parlamento ha de decidirlo. La pobre no puede tener ningún ego en absoluto. Ella elige qué vestido llevará para cualquier ocasión en particular y si el parlamento lo aprueba, solo entonces puede llevarlo. Si ella dijese: ¡no, no!, sería un gran problema para ellos. Pero nosotros, que somos gente libre, debemos tener sentido común para entender lo que hacemos, hacia dónde dirigirnos, qué tenemos que hablar, cómo hablar. Pero cuando tenéis ego no podéis tener sentido común.

Y creo que esta es la razón por la cual la gente occidental se ha vuelto tan estúpida, en muchos aspectos. Todo lo que veo está patas arriba. Nosotros los indios podemos ser gente pobre de pueblo, gente sin tanta educación. Vosotros sois gente muy bien educada, pero todo ha surgido del ego y por ello carecéis de sentido común. Aquellos que tienen contacto con la Madre Tierra, como los campesinos, tienen un gran sentido común. Yo pensaba que en Holanda la gente tendría mucho sentido común porque son campesinos.

Cuando vine en el año sesenta y cinco estaban mejor, mucho mejor, no eran tan tontos. Iban bien vestidos, eran buenos, sensatos, gente sólida. Por supuesto también me encontré con gente bastante mayor, pero me sorprendió que en el mercado no se podía encontrar un transistor fabricado en Holanda, no se podía encontrar nada fabricado en Holanda. Por eso pregunté: “¿Cómo es que vosotros no fabricáis ninguna máquina?” Y me dijeron: “¿Por qué deberíamos hacerlo? Por veinticinco bulbos de tulipanes -en aquellos tiempos- podemos obtener un transistor fabricado en Japón. Entonces, ¿por qué deberíamos fabricar transistores? Tenían sentido común. “Nosotros simplemente enviamos veinticinco bulbos”. Y tenían campos y campos por todas partes con todo tipo de tulipanes. Quiero decir, cuando vine aquí. Así que, me dijeron: “Por veinticinco bulbos conseguimos un transistor, entonces, ¿por qué tenemos que hacerlos nosotros? Nosotros exportamos nuestros bulbos y conseguimos sus transistores. ¿Por qué deberíamos fabricar transistores?” Después dijeron: “Nosotros exportamos nuestro queso a un país en particular, nuestros huevos a Italia, nuestro pollos a otro país y, de este modo, conseguimos todo lo que necesitamos”. Me sorprendió que estuviesen tan orgullosos de su agricultura y funcionasen tan bien de este modo, lo cual era algo muy sensato. Y como trabajaban con la tierra, pensé que encontraría en Holanda a la mejor gente; pero después me llegaron noticias de que la gente estaba perdiendo por completo la cabeza. Ahora se han vuelto como bueyes. Trabajando la tierra se han vuelto como los bueyes que aran la tierra. Yo estaba sorprendida: “¿Cómo se han vuelto como toros? Eran gente muy sensata, muy sensata. Agricultores muy sensatos en su forma de tratar con las cosas y que hacían funcionar las cosas de un modo muy bello. Gente muy inocente, simple e ingenua hasta tal punto que eran dulces, muy dulces.

Cuando vinimos aquí, querían agradarnos y para ello querían poner una bandera de nuestro país, y pusieron una bandera de Pakistán enfrente de nosotros. Yo estaba muy feliz de ver esto. Ellos hablaban del vegetarianismo y, cuando llegamos, mi hija se había vuelto vegetariana de repente porque había sufrido nauseas en el barco. De modo que no comía nada de carne. Así pues, ella dijo: “¡Yo soy vegetariana!” Ellos contestaron: “Muy bien, ¿comerá pollo entonces?” Eran así de simples, muy simples. Y ahora hablan del vegetarianismo. Me sorprendió. Desde el año sesenta y cinco al ochenta y cinco, en tan solo veinte años, han cambiado mucho. Antes eran muy agradables y no se ocupaban de hacer tanto ejercicio, de reducir o aumentar el peso o de hacer jogging en la carretera. Pero ayer, mientras caminaba, todo el mundo estaba haciendo jogging como locos. Era muy extraño. Quizá han perdido el sentido común porque ya no tienen tanto contacto con la Madre Tierra y están usando las máquinas en exceso. Quizá esta es una de las razones, y también deben ser aires que vienen de otros países que piensan que ellos son rústicos y, por esta causa, ellos deben aceptar todo lo que es moderno y sofisticado.

Hay una historia acerca de un campesino que estaba viajando en tren y tres chicos traviesos, que venían de la ciudad, que querían burlarse de él. Uno de los chicos le pregunto: “Si están vendiendo huevos en la estación por veinte céntimos y pollos en la siguiente estación por una libra, ¿cuál será mi edad?” Simplemente para burlarse de él. El campesino inmediatamente dijo: “Tú debes de tener veintidos años”. El chico contestó: “¿Cómo sabes que tengo exactamente veintidos años? El dijo: “Porque mi hermano, que está completamente loco, tiene cuarenta y cuatro”. Ya veis, son muy prácticos. Como dicen los americanos, van al grano, saben cómo hacerlo. El miró al chico y dijo “veintidos”. “¿Cómo? ¿Por qué?” “Porque mi hermano que está completamente loco tienen cuarenta y cuatro”. Estos chicos no sabían a dónde mirar, ya que pretendían burlarse de él. Los campesinos son muy sensatos. Como un ministro que teníamos que había desarrollado un problema en el cuello, en el Vishuddhi. Era el jefe de ministros. Solía ir de este modo, con su cabeza de este modo. Y algunos campesinos vinieron a verle y le miraron. Dijeron: “Él ya está diciendo que no, ¿de qué sirve decirle nada?” Tenemos muchas historias de campesinos en India que muestran la gran comprensión que tienen de la vida.

Yo tuve un jardinero muy bueno, que era de pueblo. Y había otra persona, una persona mayor, que también era jardinero. Dijo: “No tiene sentido hablar con ese hombre mayor”. Yo le dije: “¿Por qué?” Y contestó: “Si es hindú, entonces, será un caso perdido”. Yo le dije: “¿Por qué?” “Porque cuando son jóvenes viven como ascetas y cuando son mayores se vuelven como bhuts. Pero si son musulmanes cuando son jóvenes no viven como ascetas sino que gozan de la vida y cuando son mayores son almas satisfechas. De modo que es mejor hablar con un hombre mayor musulmán que con un hindú”. Quiero decir que su observación de las cosas es muy correcta. Todo lo que decía era muy práctico y sensato. Me sorprendió ver cómo podía decir las cosas con tanta dulzura y bondad, y cómo podía entender tantas cosas tan bien. Y era una persona muy joven, yo diría que de unos treinta o treinta y dos años de edad.

Vino a Bombay a vernos. No sabía nuestra dirección completa tan solo sabía que era en el barrio de la Marina. De modo que le dijo al taxista: “¡Llévame al barrio de la Marina!” El contesto: “El barrio de la Marina es muy grande”. El dijo: “¡Llévame a cualquier lugar en el barrio de la Marina!”, de modo que le llevó allí. Una vez allí preguntó: “¿Vive por aquí un caballero muy alto?” Como sabéis, mi marido es un hombre muy alto entre los indios. Fue a los sirvientes y les preguntó: “¿Habéis visto a algún sahib muy alto por aquí?” Simplemente preguntó si por allí había algún hombre alto. De este modo llegó a nuestra casa. Y mostró sus zapatos: “Estos zapatos me los ha dado mi sahib”, ya que él también es muy alto. Dijo: “Él me ha dado estos zapatos y lleva el mismo estilo de zapatos”. Los sirvientes se dieron cuenta de todo esto porque son gente muy práctica. Otro jardinero que se encontró con él dijo: “¡Sí!, hay un hombre muy alto y que lleva el mismo tipo de zapatos”. Así es cómo llegó a nuestra casa.

Son muy listos y tienen unos ojos muy penetrantes, saben todo de cualquier cosa. Es muy notable y de este modo debemos ser nosotros. Debemos ser gurus influenciados por la madre. Todo el tiempo la madre debe controlarnos, guiarnos, limitarnos y marcar nuestras maryadas. De modo que la maternidad es vuestra bendición. Hoy estáis elevando vuestra Kundalini porque vuestro guru es una Madre; de otro modo nunca podríais haberlo hecho. Por esta razón la maternidad es tan importante. Quizá una de las razones por las que los sahaja yoguis se alejan de los líderes, y algunas veces de la gente que quiere establecer una relación, es que no sabemos que ellos simplemente tratan de presentarse y de abrirse a nosotros. De modo que tratad de ser agradables. Como si estuvieseis incubando a pequeños pollitos, de otro modo morirán muy pronto. Debéis manejarlos con un extremo cuidado. Estoy diciendo esto después de muchos años en los que no lo he mencionado y os pido a todos vosotros que intentéis desarrollarlo. Sentaos frente al espejo y tratad de actuar como una madre. Es mejor que practiquéis ser amables, agradables, gentiles y pacientes. Si queréis extender Sahaja Yoga en Occidente, debemos hacer esto. Pero no en Maharashtra, en Maharashtra las madres son muy estrictas y muy directas y los niños están acostumbrados a ello. Habréis visto que yo siempre he dicho: “Mi madre era una mujer muy estricta, pero me gustaba mucho porque me enseñó muchas cosas. Todas mis hermanas son cocineras expertas, tenemos una buena vida, estamos muy bien en la vida y no molestamos a nadie”. Todo esto proviene de nuestra madre. Ella era una mujer muy estricta y no toleraba ninguna tontería. Ella nunca mentiría. Si le dijeseis: “Si viene ese caballero dile que no estoy en casa”, ella diría: “No me pidas que diga mentiras le diré que me has pedido que le mienta”. Así era ella y así nos trataba. Vivimos de este modo pero no nos importaba porque lo que hizo era por nuestro bien. Nosotros sabíamos que lo hacía por nuestro bien. Pero en este país la gente no entiende esto. Tienen ego y no entienden que esto es por su bien. Siempre pensarán que es agresividad porque ellos mismos son agredidos o son agresivos. Si son agredidos son incluso peor.

De modo que tratad de entender cuál es la situación de este país. Yo misma me he adaptado y vosotros también deberíais adaptaros a este estilo. De este modo, no debería volver a oír ninguna queja. Ahora, de nuevo el Guru Tattwa ha de ir dentro del Principio de la Madre. De este modo, la próxima vez no oiré ninguna queja sino que, por el contrario, deberíais decir: “¡Oh, Madre, qué hombre tan agradable, él es tan amable, muy tierno y muy dulce!” No cuesta nada ser de este modo. Ahora, en esta atmósfera tan buena en la que la naturaleza es tan abundante y el Sol esconde su brusquedad, donde todo es tan bello, debemos decidir que nos comportaremos de un modo que complazca a nuestra Madre, y no lucharemos ni discutiremos ni nos quejaremos.

Como por ejemplo una persona que va en el tren y va a discutir con el revisor: “¡Este es mi asiento, es mío!” Un sahaja yogui no hace esto. Debe ser sahaja: “¡Muy bien, si así lo quiere usted me sentaré aquí! Muy bien, todo lo que es legal lo haré, todo aquello que es apropiado lo haré. ¿Quiere esto?, muy bien, no importa. ¿No está permitido aquello?, ¡muy bien!” La persona se derretirá inmediatamente. Pero si insistís: “¡No, este es mi asiento! ¡Yo lo he reservado, esto, aquello!” Entonces vuestra Madre jugará algún truco con vosotros. Finalmente descubriréis que ese no era vuestro asiento y os frustraréis por cómo se ha insultado a un sahaja yogui.

Todo funcionará de un modo muy bello si entendemos la belleza de la dulzura y la belleza de la Madre Tierra. Ella crea todo muy bellamente e incluso es muy dulce, como ya os he contado, cuando estáis durmiendo debajo de un cocotero. ¿Podéis imaginarlo?

El cocotero es muy grande y si algún coco cae sobre la cabeza de alguien, se acabó. O si cae sobre el estómago también sería terrible. Podría romper vuestros huesos. Pero nunca caerá sobre ningún ser humano ni sobre ningún animal. ¿Podéis creerlo? Es un hecho. Este es el Ritambhara Pragya. Esta es la cualidad de la Madre Tierra. Nunca caerá sobre ningún ser humano ni sobre ningún animal. ¿Cómo lo hace? Y habéis visto cuando se forman las flores que no os dais cuenta de que están creciendo, lo hace igual que una madre. De otro modo, si de repente apareciese una flor os sobresaltaría. Pero ella lo hace muy lentamente hasta que aparecen y entonces: “¡Oh!, ella organiza las hojas tan bellamente que todas pueden recibir la luz del sol. ¿Cómo lo logra? También crea bella sombra para vosotros, la escala de colores, todo tan bellamente. Después nutre todo porque todas las hojas se caen y de nuevo dan nitrógeno a la Madre Tierra y entonces de nuevo esta las nutre. Las hojas tienen que caerse para que el Sol alcance a la Madre Tierra. Todo esto lo hace ella. Y lo hace tan bellamente que nosotros no nos damos cuenta de lo que hace por nosotros. No lo sabemos. Si os dieseis cuenta de ello, de la belleza que crea la Madre Tierra y de cómo lo hace tan dulcemente, podríamos decir que si tuviésemos una billonésima parte de esto, podríamos estar ya en cualquier parte gobernando el Reino de los Cielos.

Como vosotros habéis obtenido vuestra Kundalini, debéis desarrollar esta dulzura en vosotros de tal modo que la gente os vea y piense que sois grandes madres. Pero, como sabéis, en Occidente las madres son horribles. Las mujeres son tan dominantes que la gente no tiene una imagen apropiada de la madre. Las mujeres son extremadamente dominantes. Las mujeres deben aprender a dominar, es muy fácil. Un toro puede dominar a cualquiera pero, ¿acaso puede ser como la Madre Tierra que puede soportar todo tipo de problemas? ¿Acaso puede hacer esto? Especialmente por esto les pido a las mujeres de este país que desarrollen estas bellas cualidades y no la dominación. La dominación no es propia de una mujer, no les sienta bien. Es como si una mujer llevase a un toro alrededor de su cuello como si se tratase de una joya de diamantes. Esto no la embellece. De modo que debemos abandonar la idea de dominación o de intentar oprimir al marido. Si él dice algo nosotras diremos “¡no!”, a los niños les diremos “¡no!”. Tratamos de dominar a todo el mundo. Este no es nuestro carácter.

Creo que incluso Roosvelt dijo esto en cierta ocasión, aunque por supuesto debe haber conocido a alguna verdadera mujer india. La mujer india es como una magnolia en un bosque indio. Por supuesto, aquí las magnolias son inútiles pero en un bosque indio, incluso aunque haya una sola flor escondida no podréis verla pero podréis olerla. Todo el bosque se vuelve fragante. No podéis verla por ningún sitio pero sabréis que es una flor de magnolia. Y esta es la cualidad más grande porque el amor es lo más atractivo de este mundo. ¿Por qué queréis vosotros estar conmigo? ¿Por mis vibraciones, las cuales también están en mi fotografía? ¡No! ¡Es porque sentís que sois amados, que os amo! Esta es una gran cualidad, pero yo la tengo innatamente en mi interior. Yo no tengo que conseguirla de otra parte y vosotros también la tenéis. Simplemente, ¡exponedla y manifestadla!

Que Dios os bendiga.

Así que hoy en realidad deberíamos hacer el puja de Bhoomi, sería mejor idea. Haremos el puja a Ganesha y después Me adoráis como la Madre Tierra, como ritambhara pragnya, lo cual no hemos hecho todavía en esta tierra sagrada, ¿de acuerdo? Y tenemos que dar las gracias a todos estos sahaja yoguis que son tan pocos aquí y han organizado todo esto y han hecho tan buen trabajo.