Puja de Pascua.

(England)

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Puja de Pascua. Eastbourne, Reino Unido. 22 de abril de 1990.

Hoy estamos aquí para celebrar la Resurrección de Cristo y también para agradecerle que nos diera un modelo ideal de vida de un santo, que debe trabajar por el bien del mundo entero.

Hablamos de Cristo, cantamos a Shri Ganesha, decimos que creemos en Él. Especialmente los sahaja yoguis sienten que Él es su hermano mayor. Y encuentro una tremenda entrega hacia Cristo especialmente entre los sahaja yoguis occidentales, quizá porque nacieron en la religión cristiana, puede ser, o tal vez porque vieron que la vida de Cristo fue muy especial. Pero Él tiene que ser mucho más que eso para Sahaja Yoga y para vosotros los sahaja yoguis, también.

Mucha gente cree en muchas deidades: algunos creen en Shri Krishna, otros en Shri Rama, otros en Buddha, otros en Mahavira y otros en Cristo. En todo el mundo se cree en algún Ser más elevado; pero para empezar, esta creencia no tiene la conexión y se convierte en una especie de falsedad en la que piensan: que Cristo les pertenece, que Rama les pertenece o que Shri Krishna les pertenece. Creen que son los poseedores de todas estas deidades porque les han obligado a creer en ellas.

Y así es cómo han llegado la mayoría de las religiones y, aunque la gente cree ardientemente en Cristo, todas estas religiones han fracasado porque cuando creían en Él pensaban que -a través de Cristo- podían cobrar sus cheques. Era como un banco rezando a Dios: “Tú me pondrás bien”, después: “cura a mi madre, a mi padre, a mi hermana. Otórgame mucho dinero, mucha riqueza o salud o lo que sea”; y pensando que -porque creemos en Cristo- Él está tan en deuda, que tiene que pagar por ello, que tiene que cuidar de nosotros porque nos creemos poseedores legítimos de sus bendiciones.

Después forman iglesias, templos, mezquitas, centros, creyendo que “ahora pertenecemos a Cristo”. Todo este grupo es como “un grupo elegido especial,” o “nosotros pertenecemos a Rama” o a Krishna o a alguien así. Y a quienquiera que puedan pertenecer “este” no sabe nada de ellos. Cristo dijo: “Me llamaréis ¡Cristo! ¡Cristo! y no os reconoceré”. Es una gran advertencia para la gente que dice: “Nosotros creemos en Cristo”.

Así que, sin la conexión, si creéis en alguien no significa nada. Es solo como una especie de idea mítica, romántica, de que la otra persona en la que creéis tiene una relación especial con vosotros. Así que, esa seguridad de que “creo en algo” o asumir que “creo en algo, y porque creo en algo tengo el derecho a tener todas las bendiciones que pida” es un mito, como debéis haberos dados cuenta después de Sahaja Yoga.

Pero cuando os convertís en un sahaja yogui, entonces tenéis vuestra conexión con todos ellos y con Cristo. Sin embargo, esta conexión, de una manera sutil, de nuevo es el mismo estilo. Por ejemplo, lo que intentamos hacer es pedir otra vez que esto o aquello ocurra. “Mi Agnya está bloqueado. ¡Madre, por favor, límpialo!” O “tengo dolor de cabeza, así que, por favor, ¡quítamelo!”

Porque creéis en Sahaja Yoga, esperáis que Sahaja Yoga se sienta en deuda. “Mira, ahora ellos creen en mí”. “Es una obligación tan grande que Sahaja Yoga debe hacer algo por mí”. Pero el que vosotros hagáis o no cualquier cosa por Sahaja Yoga no es importante. Solo porque creéis en Sahaja Yoga, porque Sahaja Yoga os ha dado la Realización parece que Sahaja Yoga tiene toda la obligación de cuidaros. “Estoy en Sahaja Yoga, ¿por qué debería sufrir todavía? Estoy en Sahaja Yoga, ¿por qué no debería estar mi madre perfectamente?” “Estoy en Sahaja Yoga…”, como si fuera una organización a la que habéis pagado dinero o algo así y se supone que debierais recibir todas las recompensas.

Pero ahora veamos: después de Sahaja Yoga, ¿cuál debería ser nuestra actitud para que fuera buena? Lo primero es que: “Ahora soy un sahaja yogui y estoy conectado a Cristo, así que, ¿cuál es mi responsabilidad?” Cristo se sintió responsable del mundo entero. Está descrito en el Devi Purana como el soporte de todo el Universo. En cuanto estáis conectados a Cristo, toda la actitud tiene que cambiar.

Así que, estar conectado con Cristo significa: ¿Cuáles son las cualidades de Cristo que habéis adquirido en vuestro interior? Eso es lo mínimo de lo mínimo. ¿Qué sacasteis de su vida? ¿Que ha curado a gente? De acuerdo, ¿y por eso deberíais curaros? Que Él devolvió la vista a la gente y, ¿por eso se os debe devolver la vista? ¿O que su vida -la cual habéis consagrado- también debería convertiros a vosotros en algo que pudiera ser consagrado, que pudiera ser respetado, que pudiera ser considerado como un reflejo de la vida de Cristo?

Veamos su vida, ¿qué clase de vida llevó? Leemos la Biblia, la llevamos a todas partes e incluso he visto la Biblia en un hotel como si fuera parte de la escena, como lo puede ser un jabón, algo así. Por supuesto yo la leo; no sé cuántos la leen. Pero la cuestión es que no se puede decir que sois un sahaja yogui si, a través de su conexión, no habéis recibido ninguna de sus cualidades.

Por ejemplo, esto (el micrófono) está ahora conectado a la red, por eso recibís la electricidad a través de él. Esto no da electricidad a la red sino que la recibe. Así que, vosotros tenéis que recibir algo de Él y lo que tenéis que recibir son las cualidades que tuvo. Podríais decir: “Madre, es que Él era divino. Era el Hijo de Dios”. Pero también fue Hijo de su Madre y vosotros también sois hijos de vuestra Madre.

Por tanto, la mediocridad en vuestro carácter no habla de que estéis conectados con Cristo, porque no hay energía de Cristo fluyendo en vosotros. Cuando la energía de Cristo fluye a través de vosotros, la expresáis. Como ayer: El señor estaba tocando y creo que el Poder de Saraswati comenzó a fluir en él y tocó a la perfección. Él no podía controlar sus dedos. Dijo: “Simplemente sucede, no sé cómo”.

Así que, si observáis toda su vida, veréis que fue una persona que siempre se preocupó por el bien del mundo. Qué claramente habló a los sacerdotes y les dijo: “Vosotros no me entendéis porque estáis ciegos”. Les dijo que Él conocía a su Padre y que su Padre le conocía a Él, pero “vosotros no me conocéis, ni conocéis a vuestro Padre”. Habló tan abierta y claramente. No tenía miedo de ir a la cárcel. No tenía miedo de que al hablar así el ego de otros se sintiera desafiado, porque no era pretencioso. No hizo nada que no fuera verdadero. Él dijo la Verdad, y la verdad tiene esa capacidad de expresarse a sí misma a través de vuestra personalidad. Pero, ¿realmente creemos en nosotros mismos? ¿Creemos realmente que somos sahaja yoguis?, ¿que podemos hablar a la gente como Cristo pudo hablarles?

A una edad muy temprana, con 12 años, se dirigió y habló a los sacerdotes. ¡Qué coraje! No tenía ninguna necesidad. En realidad, debería haberse casado como hacen los sahaja yoguis y haberse asentado tranquilamente con su esposa y sus hijos. Porque el principal dolor de cabeza de los sahaja yoguis parece ser el matrimonio y sus niños. Él nunca se casó. Era tan valioso que no quiso perder su tiempo con estas cosas y murió muy joven, sabía que tenía que morir.

Así que, en su vida no fue un tipo de personalidad mundana, nada mundana, nada ordinaria. Y cuando hablaba con tanta confianza, con tanto conocimiento de la Verdad, la gente lo creía, lo tenían que creer; no podían evitarlo. Este Poder también lo tenéis vosotros y podéis hacer lo mismo. Pero, ¿por qué no podemos usar nuestro poder de la misma forma en que Él utilizó el suyo? Porque no le ponemos intensidad. Nuestra atención está en algo diferente que es bastante frívolo, que es inútil.

Bien, sois sahaja yoguis. Así que, ¿en qué pensáis? Lo primero que pensaréis será: “Hoy hay puja. ¿Qué debería ponerme?” Después: “Todavía no he planchado la ropa,” o “mi sari no está bien. Tengo que conjuntarlo y cómo me arreglo…”. Primero vienen a vuestro cerebro todas estas cosas frívolas. O por la mañana, cuando os levantáis en vuestros ashrams o en cualquier lugar, ¿qué pensáis? Si fuera Cristo, Él diría: “¿Todavía estoy durmiendo? Tengo que meditar. Tengo que ser uno con el Divino”. Él no diría: “No, no, el Divino se ocupará, está bien. El Divino meditará por mí. Después de todo, el Paramachaitanya tiene que meditar. ¿Por qué deberíamos meditar nosotros? Todos somos sahaja yoguis. Todo es “sahaj” (espontáneo), así que, dejemos que el Divino medite por nosotros. No podemos levantarnos por la mañana, es difícil, no podemos, simplemente no podemos”.

Pero entonces no podéis ser un sahaja yogui. Se supone que estáis conectados con todas las deidades, no solo con Cristo, y aquí ni siquiera podéis levantaros de la cama para meditar, mientras que todas las deidades ya están ahí listas esperando que os levantéis, eso es todo. No pueden entenderlo: “¿Qué les está pasando a estos sahaja yoguis? ¿Cómo pueden ser tan mundanos? Después de todo, Madre debe haberles dado la Realización pensando que son algo grande. ¿Cómo obtuvieron la Realización? Son tan ordinarios, tan mundanos, tan inútiles”. Las deidades empiezan a preguntarse: “¿Por qué les dio Madre la Realización?”

Porque una persona que no disfruta de su meditación no puede ser un sahaja yogui. Esa es la primera señal de un sahaja yogui, que espera con ilusión el momento de poder meditar. Ese es el momento en el que realmente estáis en conexión con el Divino y disfrutáis más. Yo siempre que tengo oportunidad entro en ese estado y me cuesta mucho salir de él. Por ejemplo, hoy me ha pasado. Estaba pensando: “Tendré que trabajar para este puja, tendré que hacerlo funcionar. No sé cómo saldré de este estado meditativo”. Pero esto sorprende a muchas personas.

¿Cómo medita la gente? Esto me lo han dicho especialmente muchos indios. Es algo muy sorprendente; se supone que tienen que estar meditando e inmediatamente se levantan (y dicen): “¿Qué pasteles? ¿Qué cosas? ¿Qué has cocinado?”, etc. No hay deseo de meditar en ellos; sencillamente empiezan a pensar en la comida. ¿Cómo puede ser eso? De la misma forma que no podéis salir de vuestro sueño, un sahaja yogui no puede salir de su estado meditativo. Es tan gozoso que queréis estar ahí.

Así que, una de las señales de que todavía no estáis ni siquiera cerca de Sahaja Yoga es que no podéis disfrutar de vuestra meditación. Por ejemplo, imaginad: si disfrutáis de un programa de televisión o algo parecido, tenéis que verlo, ¿verdad? No podéis decir: “Ahora estoy durmiendo y estoy disfrutando de la televisión”.

Por tanto tenéis que estar despiertos para ello. Pero ese despertar ocurre en vuestro interior y ahí veis vuestra propia conexión. Es un gozo que no puedo describir realmente. Solo hay una palabra para eso: es Nirananda, que significa simplemente “Nira” es decir, “solo el gozo, el gozo absoluto”. ¿Y quién querría dejar el gozo? ¿Para qué? ¿Por un pastel o por un té, o por esto o aquello? Es decir, simplemente pensad en ello. El gozo es tan profundo, tan intenso, tan hermoso. No sé qué más decir. No habéis probado la ambrosía. Se dice que es “como si la ambrosía cayera gota a gota en vuestra lengua”. Así es su sabor.

Pero lo que veo es que no habéis tocado la profundidad que hay en vuestro interior. Todos vosotros tenéis esa profundidad, no es que no la tengáis. No os he dado la Realización simplemente porque estáis ahí o aquí, sino porque tenéis esa profundidad dentro de vosotros. Sois personas especiales con esa profundidad, pero no la habéis tocado. Se ve que no la habéis tocado. Suponed que es como un pozo lleno de agua; todavía estáis colgados por ahí en medio. Aún no habéis tocado esa profundidad, porque una vez que entráis en ella os empapáis completamente y os perdéis en ella. Pero si esa no es la situación, demuestra que todavía estáis por ahí colgados en medio y siempre que podéis subís y os secáis.

Así que, tenéis que juzgaros a vosotros mismos. Este es el momento en que os tenéis que juzgar, estáis en conexión con Cristo. Él logró su Resurrección, por la cual nosotros tenemos que lograr la nuestra. Pero, ¿qué hemos hecho para lograr esa resurrección que Él logró? Él vivió intensamente una vida de completo sacrificio y completa concentración hacia un objetivo, que era lograr la resurrección. Nada más fue importante para Él. Toda su atención estaba en una cosa: “Tengo que lograr esta resurrección. Tengo que ser crucificado y tengo que ser resucitado, porque todo el mundo ha de ser resucitado”. Pero entre los sahaja yoguis, no sé cuántos piensan de esa manera ni cuántos creen que se necesita esa dedicación.

Y lo mejor de ello es que es muy gozoso. Cada paso que dais hacia adelante es tan gozoso. El sumergirse en ese pozo es tan gozoso. No es doloroso, no tenéis que crucificaros, no tenéis que llevar la cruz; Él lo ha hecho por vosotros. Así que, lo que sacrificáis es vuestra pereza.

Cuando se refiere a la satisfacción del ego, la gente es hiperactiva. Entonces son como balas. Y en lo que se refiere a la satisfacción de su comodidad física, se convierten en no sé qué. Hubo un rakshasa llamado Kumbakarna que solía dormir durante seis meses y solía estar despierto seis meses. Pero aquí veo a gente que duerme durante doce meses. ¿Cómo les llamáis? Entonces dicen: “Madre, no podemos mantenernos despiertos”. ¿Por qué? Porque no estáis meditando, no sois uno con Cristo. Él controla este Agnya. Con ese Agnya no podéis dormir; si sus bendiciones están ahí en el Agnya, no podéis dormir. No os creeríais que con la más ligera luz, luz artificial especialmente, no puedo dormir, porque Cristo está todavía despierto y tengo que estar despierta.

Por tanto, tenéis que estar despiertos al hecho de que somos sahaja yoguis. Tenemos una responsabilidad especial ya que nuestra conexión con Cristo es nuestra principal responsabilidad; constantemente debemos pensar, con intensidad, qué podemos hacer para la mejora de los seres humanos y qué estamos haciendo al respecto. Al principio solía decir que contaseis vuestras bendiciones, porque esa era la mejor manera de hacer que la gente entendiese que hay bendiciones en Sahaja Yoga. Ahora diría que contaseis vuestras acciones. ¿Qué habéis hecho por Sahaja Yoga? Sahaja Yoga ha hecho mucho por vosotros.

Decir que el Paramchaitanya se encargará es absolutamente absurdo. Si el Paramchaitanya pudiera hacerlo todo, ¿por qué debería crear a los seres humanos? Un Adán y una Eva serían suficientes. Vosotros tenéis que hacerlo. Hasta que no os hagáis profundos no puede ponerse en marcha, es inútil. Solo a través de vosotros funcionará. Pero si no hay un instrumento la electricidad no puede pasar, ¿verdad? Sin embargo, diríais: “La electricidad misma debe venir antes que yo y debe hacerlo todo”. Tenéis que tener el instrumento y vosotros sois el instrumento y si no queréis hacerlo, ¿cómo puede hacerlo el Paramchaitanya? Como os dije, sería algo así como decir: “Dejemos que la electricidad haga el trabajo, nosotros no tendremos ningún instrumento”. ¿Puedo hacer que funcione? ¿Podéis hacerlo funcionar?

El Paramachaitanya tiene su propio estilo. Solo puede funcionar si queréis que funcione. Es una energía y vosotros sois el instrumento. Pero el instrumento está más ocupado con el trabajo, con la familia, no sé, con toda clase de cosas absurdas. Suponed que este instrumento -que funciona para mi discurso- olvida lo que es y actúa como un cucharón de cocina porque es aficionado a la comida, por ejemplo; entonces, ¿para qué fabricar este instrumento inútil? No hace lo que tiene que hacer, no sabe para qué ha sido creado, no tiene ningún propósito en absoluto; es un elemento inútil.

Siento que hay una especie de letargo muy sutil que está funcionando así: “Nosotros hemos hecho nuestro trabajo. Dejemos que ahora lo haga la gente joven”. Habéis madurado y los maduros han de hacer el trabajo. “Lo hemos hecho lo mejor que sabemos”. ¿Qué habéis hecho hasta ahora? Todavía hay mucho que hacer y no sé, de una manera u otra tenemos que tocar esa área en la que la gente se quede, como el músico de ayer. Él no está haciendo el trabajo de Dios. Es un artista y está trabajando muy duro para lograr la perfección. Conseguirá lo mismo tanto si es perfecto como si no, pero practica en casa, escucha (el instrumento), intenta desarrollarlo, lo trabaja constantemente para que su interpretación sea excelente. Está buscando la excelencia.

La mediocridad no tiene espacio en Sahaja Yoga. Solo disfrutaréis a través de la excelencia. Solo a través de la excelencia realmente os convertiréis en sahaja yoguis. De lo contrario, podríais ser un dolor de cabeza para mí y para vosotros mismos. Seríais un dolor de cabeza para los sahaja yoguis. Yo diría que una persona que no está alerta es el elemento más destructivo e incapaz de progresar. Tenéis que ser conscientes, conscientes de vuestras responsabilidades.

Hasta ahora he estado diciendo que los preparativos todavía están en marcha, se tienen que corregir a sí mismos, se tienen que limpiar, aún tienen que hacerlo funcionar, limpiar sus condicionamientos, el ego. Pero ahora han pasado veinte años, y tened cuidado. Sed conscientes de que en el año veintiuno va a haber un gran salto. Os estoy advirtiendo una y otra vez, constantemente. Y tenéis que trabajar muy duro para desarrollaros verticalmente, en equilibrio con vuestro crecimiento horizontal.

Mi discurso no es para entreteneros ni nada parecido, sino que debería ir a vuestro corazón, a vuestro cerebro, a vuestro Ser, ya que es muy importante y no vais a desperdiciarlo. Todo el tiempo tenéis que pensar que sois un sahaja yogui; tenéis que saber qué tenéis que hacer en Sahaja Yoga y cómo lograrlo. No deberíais estar satisfechos hasta que no hayáis logrado esa excelencia. Ese es el punto más importante y crucial que hoy quería deciros porque hoy es el día de Pascua, que fue un punto crucial para el desarrollo y el crecimiento del Espíritu; porque no habríamos alcanzado nunca el Sahasrara si el Agnya hubiera estado bloqueado. Cristo podía haber dicho: “De acuerdo, que el Paramachaitanya lo haga. Dejemos que el Paramachaitanya se cuelgue a sí mismo. ¿Por qué debería hacerlo Yo?” Pero Él tenía que hacerlo, era el instrumento y lo ha hecho.

Así que Sahaja Yoga no es solo para explotadores. Si intentáis explotar Sahaja Yoga, seréis explotados también. Pero sí es para la explotación del gozo. Sin embargo, eso solo es posible si crecéis, si tocáis vuestra profundidad. Si no sois suficientemente profundos quedaréis colgados en el aire, como dije, y por eso tenéis que hacer que funcione. Debéis descubrir cómo podéis hacerlo mejor, en qué medida podéis llegar a la gente, a cuántas personas podéis darles la Realización, a cuánta gente vais a ayudar para que mejore su salud y sus condiciones mentales, y después cuánto vais a hablar de Sahaja Yoga. Así que, eso es lo que va a hacer que funcione, lo que yo llamo el ascenso colectivo de los seres humanos.

Que Dios os bendiga.

Estar en conexión con Cristo consiste en disfrutar de vuestra meditación.

Bien, el Puja es otra cosa que sé que os ayuda mucho. Os da un empujón definitivo, diría yo, pero no lo retenéis. No lo mantenéis. Entonces, ¿de qué sirve? Por tanto también tenéis que retenerlo, deberíais tener el poder para mantenerlo. Eso sólo es posible si habéis tocado la profundidad que hay en vosotros.

Estoy tan contenta de volver con todos vosotros. Os he echado mucho de menos. Estoy viajando y trabajando muy duro. No sé si trabajo duro, nunca pienso en ello; porque una vez que sabéis que esto es lo que tenéis que ser, entonces no trabajáis, simplemente funciona. En ese momento no pensáis que estáis trabajando. Este es un punto sutil que tenéis que entender, que todo funciona, y trabajáis de tal manera que funciona pero vosotros no trabajáis.

Como el Sol que brilla. Si le preguntáis al Sol: “Pobre, tienes que trabajar tan duro”. Él diría: “¿Cuándo? ¿Cuándo fue eso?” Así que, vosotros decís: “Tienes que amanecer por la mañana, después tienes que…” “No, no, no, yo solo estaba conmigo mismo, nada más. Estaba conmigo mismo, disfrutaba de mí mismo. ¿Cuándo trabajé?”

Mientras estéis con vosotros mismos no hay posibilidad de que os aburráis, de que os canséis, nada. Estáis con vosotros mismos y listo. Pero hasta que eso ocurra en vuestro interior, surgirán problemas, así que, por favor, de nuevo os diría que valoréis vuestra Realización del Ser. Valorad vuestra Realización, valorad vuestra vida. Todos vosotros sois personas muy valiosas y sois los elegidos.

Espero que todos vosotros vengáis al día del Sahasrara después de un tiempo de meditación muy intenso. De lo contrario, me encontraré de repente con gente que estará haciendo el Sahasrara Puja con su Sahasrara bloqueado.

Que Dios os bendiga.