Shri Krishna Puja.

Campus, Cabella Ligure (Italy)

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Shri Krishna Puja. Cabella Ligure, Italia. 1 de septiembre de 1991.

Hoy hemos decidido adorar al Yogeshwara. Creo que ese es el nombre más grande de Shri Krishna para nosotros. Significa que Él es el Ishwara del yoga. “Yoga” significa “la unión”, como sabéis, con el Divino. Pero también yoga tiene otro significado que es “yukti”. En inglés no se puede traducir correctamente, no es posible, podemos decir que significa “el truco”, el truco. Pero la palabra truco se usa siempre como algo divertido o malo. Pero este “yukti” significa “la técnica”. La técnica es la mecánica, no encuentro ninguna otra palabra apropiada. Se puede decit que es el “saber la técnica” o bien “el truco de la técnica”. Este es otro significado de yoga, el “yukti”.

Así pues, aunque estéis conectados, si no conocéis el truco de esa unión entonces no tiene sentido, es inútil. Lo que uno ha de aprender después de obtener la Realización no es solo la técnica, sino también el truco de la técnica. Se alcanza al nivel de Krishna, que es una encarnación de Shri Rama. Shri Rama vino como Maryada Purushottama, que se refiere a una persona que es el ideal de las maryadas y el rey benevolente.

Pero en el caso de Shri Krishna era una fase diferente porque la gente se había vuelto extremadamente seria, muy disciplinada y llevaban una vida, que podríamos llamar, excesivamente dhármica. Y esto fijó o estancó a la gente en un nivel; y pensaban: “Si hacemos todo eso cada día está bien, hemos alcanzado la cima”. Así que, Shri Krishna tuvo que venir. El mismo Shri Vishnu vino como Shri Krishna para hablarnos del ascenso y de que todo es un juego. Pero solo una persona que domina el juego puede jugar a ese juego.

Para dominar el juego imaginaos que tenéis unas comunicaciones eléctricas. No sabéis cómo jugar con ellas, no cómo aprender sobre ellas o conectarlas sino cómo jugar. Suponed que solo conocéis la técnica, entonces se convierte en un dolor de cabeza porque pensáis que lo estáis haciendo vosotros. Hay que hacer esto y lo otro, esta conexión no funciona y hay que conectarla bien… Acabáis cansados y aburridos. Pero si es un juego para vosotros, solo un juego -para cualquier maestro es solamente un juego- entonces no os cansáis, es divertido. Y esto es lo que es el Lila. Por eso a Él lo llaman Liladhara, porque es un maestro. Vino como maestro, no como gurú sino como maestro de todas las artes del yoga, el “yukti”. Así que, es tan diestro, tan capaz, que para Él todo es un juego. Todo esto es un juego para Él. Y esto es lo que uno ha de saber: que en el yoga todo lo que hagáis debería ser un juego. Por ejemplo, levantarse a las cinco de la mañana debería ser un juego.

Por la mañana os levantáis. El Sol todavía no ha salido para sugeriros lo que debéis hacer y la Luna se ha ido; y si os levantáis entonces, ese crepúsculo con un poco de penumbra es muy bonito. Ese es el momento en el que tenéis que hacer vuestro “dhyan”. Pero no es algo serio o aburrido es un juego. Para eso tenéis que ser maestros. Si sois maestros del yoga entonces es un juego. Por eso, primero debe establecerse el estado de Shri Rama en el cual os convertís realmente en un Vishwa Nirmala Dharmi, para que así se convierta en vuestro juego.

Ahora bien, la comunicación con el Divino tiene que llegar al mundo entero. Todo el mundo tiene que obtener esta comunicación que vosotros habéis recibido. Para esto Shri Krishna organizó algo durante su vida de una forma muy simple, cuando era niño. Es propio de niños. Como cuando las gopis se estaban bañando y Él escondió sus ropas. Las mujeres indias nunca se desnudan completamente, nunca, y el chiquillo escondió sus saris y pudo ver sus espaldas. ¿Qué es eso para un niño pequeño? Estaba sentado en un árbol e intentaba subir sus Kundalinis mientras ellas salen del río Jamuna, que está siendo vibrado por Radha. Y al subir sus Kundalinis hay vibraciones.

Luego ellas llevan agua y Él, desde atrás, rompe los cántaros que también llevan agua vibrada. Así que, el agua vibrada cae sobre las espaldas de estas mujeres y Él intenta despertar sus Kundalinis. Ved el juego de un niño, cómo jugaba cuando era pequeño, como un niño. Más tarde demostrará su pericia inocente en la política con la gente, comunicándose, etc. Y su poder era Radha: Ra y dha. Ra quiere decir “energía”, y dha, “aquel que sostiene”: Ra-dha. Ellos dicen: “Dha Re Di Dha Sa Ma”. Así que Ra-dha es aquella que sostiene la energía.

La primera cualidad que recibió de Ella es que Ella es Alahda Dayini. No he podido encontrar una palabra en inglés para alahd. Alahd es cuando veis algo bello y de repente empezáis a sentir gozo. Sencillamente os sentís muy felices. Es decir, como sabéis, hay pocas palabras en inglés para la alegría o al menos la felicidad. Pero alahd es una especie de alegría que sentís al respirar aire fresco, así os sentís. Eso es alahd. Así que, Ella es Alahda Dayini. Es la dadora de alahd.

Con los poderes de Ella, Él pudo desarrollar este Alahd en todas las personas con las que se relacionaba. Así que, todos los gopas y las gopis que estaban con Él tuvieron que hacer Rasa. Ra es “energía”, y Sa significa “con”: bailar con la energía, que es Radhaji. Él tocaba la flauta y Ella bailaba; la energía pasaba a través de sus manos a todas las personas y su Kundalini despertaba. Este era otro juego que Él tenía. Con solo jugar subía la Kundalini. Pero hoy en día es muy difícil, no es fácil subir la Kundalini de esta manera hoy en día. Tampoco nadie lo entendería.

Así que, actualmente, cuando Sahaja Yoga no solo consiste en subir la Kundalini sino en dar el completo conocimiento sobre Sahaja Yoga y en darle a la persona el poder de dar la Realización a otros, resulta una tarea tremenda. Por eso tuvimos que descubrir estos métodos para poder darle la Realización a la gente. En aquellos tiempos la Kundalini se despertaba pero el Sahasrara no se abría, así que la Kundalini debía de estar colgando del Agnya o quizá del Corazón o en alguna otra parte. Y aquellas personas se convirtieron en buscadores; así es cómo hoy encontramos aquí personas que son sahaja yoguis, cuyos Sahasraras están abiertos y que conocen el yukti de Sahaja Yoga.

Pero existen yuktis de Sahaja Yoga aún más sutiles que tenéis que dominar. El primero es que el carácter de Shri Krishna era madhurya, que quiere decir dulzura. Solemos decir: “Es dulce como la miel”. Cuando Él hablaba o se comunicaba con alguien era todo dulzura. Si no habéis desarrollado esta comunicación es que ni siquiera os acercáis al Yoga. Es hablarle a alguien dulcemente de forma automática. En Él todo es madhurya: su habla, sus acciones, su rostro. Todo es madhurya.

Por lo que, cuando hablamos de comunicación lo principal es la comunicación entre los seres humanos. Y cuando pensamos en esto mucha gente cree que siendo agresivos nos comunicamos mejor, lo cual no es cierto. Quiero decir que si alguien quiere conseguir algo de otra persona y le dice: “¡Quiero esto! ¿Cómo puedes hacer esto o lo otro?”, etc., así no está bien. Pero si sois dulces y le habláis con dulzura, el 99% del asunto se disuelve. Así que, uno ha de aprender el truco de disolver a la gente con dulzura. Esta es una de sus cualidades especiales: cuando le habláis a una persona de una manera tan genuina y dulce el problema -entre vosotros y esta persona- se disolverá por completo.

Ahora bien, hay muchos trucos y el cómo hablarle a alguien es una de las cosas más importantes que debe aprenderse. Antes de nada, tenéis que mostrarle a la otra persona que sois menos inteligentes que ella. Por ejemplo, si estoy hablando con un científico le diré: “Lo siento, no sé nada de ciencia, no soy nada buena en eso”. Así ellos sienten: “¡Aaaah, qué bien!” Si tenéis que hablar con un músico debéis decir: “No sé nada de música. Solo aprendí un poquito, pero no es gran cosa”. Los músicos se sentirán muy felices. Podéis decir que esto sería mimar su ego, podéis llamarlo así. Pero no hay nada malo en decir: “¡Yo no soy nada en comparación contigo!”

Por lo que, el primer truco es una completa humildad cuando habláis con otra persona. Es un signo de grandiosidad, de satisfacción. Como los árboles que -cuando están cargados de fruta- se inclinan. Así que, antes de nada, decís: “¡No soy nadie!, no entiendo de eso pero me gustaría oírlo”, esto es lo primero. La primera cualidad de la comunicación es ser extremadamente humildes en relación a vosotros mismos. La otra persona no debería saber quiénes sois. Y esto es muy divertido.

Por ejemplo, ahora mismo puedo decir -sobre mí misma- que mi marido tenía un puesto muy elevado en India. Pero una vez me encontré con una amiga en Delhi, que había ido conmigo al colegio y a la Universidad, y me preguntó: “¿Dónde vives?” Yo le contesté: “En Menabagh”, que era un lugar muy pequeño e insignificante donde vivían oficiales muy corrientes, vivíamos allí temporalmente porque en aquel momento aún no nos habían asignado una casa. Ella dijo: “¿Qué?, ¿a qué se dedica tu marido?” Yo dije: “Es un empleado del gobierno”. No le dije el cargo que ocupaba. Entonces llegó él y me sonrió. Ella me preguntó: “¿Lo conoces?” “¡Es mi marido!”, dije. Ella estaba asombrada: “¿Es tu marido? ¡Oh Dios mío! ¿Por qué no me lo has dicho?” Inmediatamente todo cambió y ella sintió vergüenza de sí misma. Porque había empezado a mirarme con superioridad: “¡Bah!, ¡casada con algún oficinista o algo así!”

Por eso, lo mejor es quitarle importancia a todo. Conozco a ciertos sahaja yoguis que dicen: “¡Madre me ha dado tantos poderes; puedo hacer esto y lo otro!” Esta jactancia no tiene sentido. “¡No tengo ningún poder! Solo soy un sahaja yogui y nada más, pero si quieres puedo intentarlo”. Así que, quitadle tanta importancia como podáis. Practicadlo en casa, primero practicadlo y luego hacedlo. Esta es una de las cualidades más grandes de la comunicación con los demás.

La segunda es una cosa muy importante que podéis encontrar en el Gita. Él dijo: “krodho’bhijaayate sammohah” [la cita textual del Gita es: “kaamaat krodho’bhijaayate, Krodhaad bhavati sammohah”: “Del deseo viene la ira, de la ira viene el engaño”. (Gita 2:61)]. Es una de las peores cosas que tenemos; según Él tenemos seis enemigos. Pero en el Gita empieza por krodha, que significa “ira”.

Si hay ira en vosotros es que no sois maestros en absoluto. Un maestro no necesita enfadarse porque puede convertirlo en juego. Puede haceros bailar sin más. ¿Qué necesidad hay de perder los nervios? Pero si no tenéis esa maestría de tratar a las personas a los cinco o seis minutos vuestro tono de voz empieza a subir, y algo comienza a ladrar porque esa furia está dentro de vosotros ardiendo. Pero un maestro no debería ponerse furioso no hay necesidad de eso. De manera que empieza por krodha; con el krodha empiezan todos los problemas: primero uno, luego otro y otro, etc.

Así que, tenemos que ver si nos enfadamos. El enfado viene del Vishuddhi. Comienza en el hígado (Vishnu) pero se expresa a través del Vishuddhi. La cara se pone roja, los ojos enrojecen. Por la boca empezáis a decir cosas horribles y toda vuestra expresión cambia cuando estáis enfadados. Por lo que, este enfado ha de observarse: “¿En qué parte de nosotros está?, ¿dónde está este enfado? ¿En el hígado? De acuerdo, voy a curarlo”.

Para dominarlo tenéis que afrontaros a vosotros mismos, claramente. He visto que mucha gente me dice: “Madre, esta señora tiene mucho carácter, es muy dominante, hace esto y aquello”. Pero si se lo dices a ella dirá: “¡No, no!, ¡yo no hago eso! ¡Yo soy muy buena!” “¿Pero cómo es que los demás dicen eso?” “¡No lo sé, pero yo soy muy buena!”, y se acabó.

Si alguien os dice que os observéis a vosotros mismos, ¿os enfadáis o no? ¿Perdéis los nervios? Es muy fácil notarlo y luego afrontadlo. De manera que, el truco del asunto es afrontaros a vosotros mismos y ver de cuántas cosas carecéis. Lo primero es la humildad, que debería ser sincera, y lo segundo es la ecuanimidad: ¡Nada de genio! No hay necesidad de tener genio. Lo máximo que podéis decir es: “¿Qué estás haciendo? ¿Por qué te comportas así? Si haces eso, ya sabes, quizá acabe diciendo algo que no me gusta, así que, no lo quiero decir…” Eso sería lo máximo. Hasta ese punto está bien, podéis decir: “¡No me gusta!”, pero no ir más allá.

Si os paráis en un punto, el hábito de enfadaros desaparecerá. Esta arrogancia -que tiene que desaparecer- desaparecerá. La arrogancia debe desaparecer, el enfado también. Y entonces os sorprenderéis de lo aliviados que os vais a sentir. Porque esta ira, una vez que llega, bloquea vuestro Vishuddhi izquierdo y os sentís culpables, os sentís muy mal: “¿Por qué dije eso?, no debería haber dicho eso”. El Vishuddhi está acabado. Es decir, el Vishuddhi izquierdo es un dolor de cabeza. Como un almacén va acumulando ahí toda vuestra ira, vuestro mal genio, todo lo que tengáis. Y entonces se bloquea, ya conocéis los problemas del Vishuddhi izquierdo.

Por consiguiente, si os enfadáis con alguien, no os sintáis culpables sino que poneos frente a un espejo y daos un buen par de bofetadas. Entonces os enfadáis con vosotros mismos: “¡Deja que me enfade!” ¡Poneos delante del espejo y haced esto [Madre hace como que se da una bofetada y todos ríen], así! Intentad actuar de la misma manera que lo hacéis cuando os enfadáis y nunca os sentiréis culpables. Igual os enfadáis aún más, lo cual es aún mejor porque vaciáis vuestro Vishuddhi izquierdo. La próxima vez no lo haréis. Pero el que os sintáis culpables significa que vais a repetir una y otra vez lo mismo.

Los hombres y las mujeres expresan este enfado de formas diferentes. Y las mujeres a veces me preocupan mucho porque estas recurren a la “energía hidráulica” (se echan a llorar) y entonces estoy perdida. Las que más ego tienen son las que más lloran. Esta es la señal, lo he visto. Si les decís algo, inmediatamente se echan a llorar porque el Vishuddhi izquierdo ya está ahí, lleno como un globo lleno de agua, que explota cuando lo tocas.

Pero el carácter de los hombres es de un estilo diferente, como bien sabéis: cuando se enfadan pueden pelearse entre sí, se dan de puñetazos y luego hacen las paces y se van a tomar algo juntos. “¡Vamos a sacárnoslo de encima!”, dicen. Pero las mujeres no; ellas se lo guardan, luego eso se convierte en lágrimas y sale hacia fuera. Si son sencillamente lágrimas de gozo, de alegría o de un sentimiento hacia los demás eso es diferente, pero no, solo son lágrimas para impresionar a la otra persona porque se está muy triste o algo parecido.

Así pues, el segundo truco es aprender a dominar vuestro enfado y el tercero es aprender a dominar el enfado de los demás; esto es mejor todavía. No sé si os he contado el truco de Gagangan Maharaj, cuando fui a verlo. Él es un avadhuta de muy mal carácter, que se sienta en un tigre. Perdió sus piernas porque sentía mucho calor y solía estar todo el tiempo sentado en el agua, así que sus pies se han vuelto inútiles y dicen que se sienta en un tigre. Yo nunca he visto el tigre, por supuesto. Pero él me conoce y le habló de mí a todo el mundo, así que, fui a verlo. Se supone que puede controlar la lluvia. Fue una subida bastante empinada de una hora y media más o menos. Y en cuanto comencé a subir empezó a llover a cántaros y él no podía pararlo, y se sintió desafiado. Cuando llegué arriba, estaba sentado en su piedra fuera de la cueva y haciendo así (moviendo la cabeza), todo enfadado. No sabía qué hacer. Le miré, entré en la cueva y me senté; entonces entró él. Se postró a mis pies, hizo todo eso y luego me preguntó: “Dime, ¿por qué no me has dejado parar la lluvia? Estás completamente empapada. Estoy muy enfadado con esta lluvia, lo sé. Pero, ¿por qué has hecho esto? ¿Para controlar mi ego?” Le dije: “¡No, nada de eso, nunca supe que tuvieras ego!” “Entonces, ¿por qué?” “Porque soy un Maestro, como sabes, le dije: “Y tú eres un sanyasi, me has traído un sari -uno de color naranja-y yo no aceptaría un sari naranja de ti ni ningún otro sari, porque eres un sanyasi. Así que, he tenido que mojarme para aceptar el sari, ¿no es eso?” Se derritió inmediatamente.

Pero yo tenía que ser el Maestro, primero para saber derretirlo y luego para controlar su mente. Esta es la parte sutil. Podéis ser maestros de otra persona. Podéis saber que ha hecho algo para vosotros, lo que os ha preparado, lo que os está esperando. No digo que podáis saber todo el futuro pero, si simplemente intentáis conocer a una persona podéis saberlo todo sobre ella, es muy sencillo. Así que, primero intentad comprender a la otra persona.

Mi padre sabía muchos trucos y tenía un gran sentido del humor. Y un día mi hermano Babamama me dijo que tenía un amigo que cantaba muy bien. Yo le pregunté a mi padre: “¿Cómo canta ese hombre?” “¡Oh, es muy valiente!”, me dijo. “¿Por qué?”, le respondí. “¡Canta sin importarle si sabe cantar o no, esa es la cosa!”. ¡Qué descripción tan exacta me dio sobre ese señor! “Es muy valiente, ¿sabes? No sabe cantar, pero canta sin preocuparse, por lo es muy valiente”. No dijo nada contra él, solo dijo que era valiente, pero me hizo un retrato completo de ese señor: “Deberías tener cuidado, porque podría ponerse a cantar de una forma muy rara, así que, no deberías reírte”. Todo eso estaba en la palabra valiente.

De la misma manera si estudiáis a alguien, lo describiréis de una forma interesante y no sentiréis que esa persona tiene malas costumbres o que esto y lo otro está mal en ella, solo la describiréis, porque eso forma parte de esa persona. Es una forma de conocer a una persona en su totalidad, con todos sus defectos, con todas sus cualidades, con todo; aceptando a la persona tal y como es.

Eso si tenéis esa maestría. Ahora bien, ¿cómo la conseguís? Si vuestra atención no está en sus cualidades solo veréis las cosas malas. Pero si conocéis sus cualidades las malas también estarán ahí, hasta cierto punto, pero solo para añadir un poco de masala a su carácter. Sentiréis: “¡Ah, eso es, él es un poco así!” Un poco de swara (nota musical) se añade a su carácter. Y no os molestará demasiado; disfrutaréis de verdad de esa persona.

Como mi yerno, al que le gustan mucho los perros, pero su mujer dice: “¡Nada de perros en casa!”, es un piso. Así que, entre los dos, hay una lucha por lo del perro. Entonces, Prabhat me dijo: “¡Nunca vienes a verme!” Yo le dije: “Esto no es lo correcto, pero he decidido que la próxima vez seré un perro”. Él lo captó de inmediato.

En la forma en que habláis a una persona podéis sugerirle lo que tiene de especial o los defectos que tiene. Pero no hay necesidad de decírselo directamente. Hacedlo indirectamente, con humor, de forma que lo entienda. En la comunicación con los demás tenéis que ser personas con sentido del humor. Pero lo que veo es que la mayoría de la gente se ríe cuando alguien no puede andar derecho. Se reirán si alguien tiene un problema físico, si no se ha peinado bien, por cosas muy superficiales. Esto no tiene gracia. Hay una especie de crítica en esta risa. Otra gente tiene un sentido del humor para decir cosas sarcásticas; eso tampoco está bien. Le decís algo sarcásticamente a una persona y os creéis brillantes, pero estáis perdidos para siempre para esa persona. Esta recordará: “¡Me dijo tal y tal cosa!”

Por lo tanto el sarcasmo va totalmente en contra de vosotros, en contra de Sahaja Yoga. Si tenéis que decir algo hacedlo de manera que no le hagáis daño a esa persona para que esa persona disfrute de ese humor sutil y también que se dé cuenta de que: “¡Este es un problema que tengo!” ¡Con humor! Si os tengo que decir algo no tengo por qué hacerlo directamente: “¡Sois así y asá!”, sino que diré: “Había un cuervo que vino a mi casa…” y, de esta manera, puedo transferir todas vuestras cualidades a ese cuervo y describiros a vosotros diciendo: “Este cuervo hacía esto y lo otro”. Inmediatamente pensaréis: “¿Era sobre mí lo que Madre decía o sobre el cuervo?”

Por tanto, transferírselo a otro es la mejor manera. Por ejemplo, queréis decir que todos los nombres de los asistentes al Puja deben llegar aquí a tiempo. Esta vez lo organizan los americanos. Por lo que podéis decir: “Los americanos mandaron decir que…” (Aunque no lo hayan hecho), “… mandaron decir que todos los nombres deberían estar ahí”. ¡No pasa nada por decir “mentiras” de este tipo, no pasa nada! Así la gente no la tomará con vosotros, no se enfadará con vosotros. Como mucho, se enfadarán con los americanos, no importa por el momento. ¡Transferidlo! A esta transferencia la llaman “astantar”. Shri Krishna fue un experto en pasarlo de una mano a otra.

Hay una historia sobre Él. Se le llama Ranchordas, lo que significa que salió corriendo del campo de batalla. A Él no le importa: “¡Salí corriendo!, ¿y qué?” La razón fue la siguiente: Había un rakshasa muy malo que tenía toda clase de bendiciones de Brahmadeva, y Shri Krishna no sabía qué hacer con eso; nadie lo sabía, y el otro estaba matando a mucha gente. Así que, pensó en un truco: ¡Transferírselo a otra persona! Conocía a otro gran yogui, alguien especial, que en meditación obtuvo la siguiente bendición de Brahmadeva: “Si estoy durmiendo y alguien viene a molestarme en mi sueño, si yo abro los ojos y le miro esta persona se convertirá en cenizas (bhasma)”.

Por lo que, Shri Krishna pensó en él para cargarle su propio trabajo. Él salió corriendo del campo de batalla y el rakshasa lo siguió. Entonces Shri Krishna entró sigilosamente en la cueva de aquel avadhuta, lo cubrió con su propio chal y se escondió en la cueva. El rakshasa entró y pensó que era Shri Krishna el que dormía. “¡Ah, ahora estás cansado, estás durmiendo! ¡A ver cómo te las arreglas ahora para salvarte!” Y trató de despertarlo. El avadhuta se levantó y le miró, y [el rakshasa] se convirtió en cenizas.

Así que, cargadle vuestro trabajo a una persona más capaz (Shri Mataji se ríe) que podría hacerlo mejor, en vez de cargar vosotros con él directamente, diciendo: “¡Vale, ven aquí, pelearé contigo!”, porque no podéis ganar. Es una guerra de guerrillas, como lo llamáis vosotros. ¡Transferidlo! Podéis transferírselo a alguien, haceros su amigo, mimar su ego, haced lo que queráis. La clave es que debéis libraros de esos males, de lo malo, de los rakshasas. Podéis transferírselo a cualquiera.

Él hizo muchos trucos. En el Mahabharata, Bhishma tenía una bendición que era: que a menos que él quisiera morir nadie podría matarlo. Por eso Shri Krishna decidió usar un truco. Se lo dijo a Arjuna, no lo hizo Él mismo, ya que solo estaba haciendo el trabajo de conducir el carro, Sarathi. Le dijo que tenía que hacerle dormir en las flechas, exponer su cuerpo a las flechas y entonces decidir que moriría.

Dronacharya también era un gran guru, y también era guru de Arjuna. Estaba del lado de los Kauravas. Matar a Dronacharya era un gran problema porque él conocía todos los trucos del tiro con arco. Así que, ¿cómo hacer para salvarlos? Porque él dominaba el tiro con arco, mientras que Arjuna era su discípulo.

Por lo tanto, ¿cómo podían hacer para que no contraatacase por las flechas de Arjuna? ¿Cómo hacerlo para que no respondiera? Porque era maestro en aquello. Entonces Shri Krishna lo organizó de una forma muy especial. Trajo un shikhandi, un eunuco. ¿Cuál era la ventaja de tener a un eunuco? Por supuesto, es una historia muy larga cómo se convierten en shikhandis. Pero lo colocó delante de Arjuna. En India a un eunuco se le considera mujer, así que Dronacharya dijo: “¡No puedo matar a una mujer!”, y así es cómo mató a Dronacharya.

Conque, Él hacía estos trucos porque librarse del mal es lo más importante. Si no sois capaces de libraros del mal vosotros mismos es mejor que le digáis a otra persona que lo haga. Porque es muy importante librarse del mal y si podéis pasarle [el trabajo] a otra persona que sea más capaz, en vuestra humildad, haréis mucho mejor que si atacáis directamente a alguien. ¡Eso es una tontería, no tiene sentido!

Este es el truco al que Shri Krishna recurría continuamente, si habéis leído el Mahabharata. Shri Krishna le dijo a Arjuna: “¡Puedes tener todo mi ejército o puedes tenerme a mí!” Lo mismo les dijo a los Kauravas. Los Kauravas dijeron: “¡Tomaremos tu ejército!”, pero Arjuna dijo: “¡Tú serás mío, Krishna!” Dijo: “¡Lucharás a nuestro lado!” Pero [Krishna] le dijo: “¡No! ¡Yo solo conduciré el carro! ¡No llevaré ningún arma!” Pero Él es el maestro de todos los trucos, no necesita llevar ningún arma. Puede hacer lo que sea sin llevar armas. Así que, Arjuna dijo: “¡Muy bien, serás el conductor de mi carro!”, y allí estuvo.

Porque Shri Krishna lo sabía todo sobre todas las cosas. Sobre todo solía sonreír. Si alguien me dice algo, veréis que yo también sonrío a veces pero intento controlarme porque no quiero que lo vean. Pero sé lo que hacen, lo que están tramando, cuál es su truco. Porque llegáis a tener tal dominio de los trucos que acabáis conociéndolos todos y sabiendo a qué juegan con vosotros. Así que, simplemente sonreís por ello, sonreís de una forma muy dulce: “¡Ah, es eso! ¡Por supuesto, lo que dices es cierto, no hay duda!” Os sorprenderéis de ver que con esto vuestra comunicación con los demás mejorará.

Pero muy frecuentemente he visto a algunas personas en Sahaja Yoga que me dicen: “Madre, me dijo el líder que estoy lleno de bhuts. ¿Qué significa eso?” Otro dice: “Pero a mí me dijo que yo era un bhut”, muy bien. Y luego alguien dice: “Madre, no, me dijo que tengo un bhut dentro de mí. Dinos, ¿qué son esas tres categorías?” ¿Para qué decirles que tienen bhuts o algo así? No es necesario. Si sabéis cómo corregirlo, simplemente decidles: “¡Swadishthan izquierdo!”, y corregidlo. ¡Sacádselo! Preguntadle si tuvo algún guru o algo. Si la persona tiene buen carácter y es buena aún es más importante. Deberíais decirle: “¡No es nada, solo es un badha que viene de fuera, tenemos que sacarlo!” Pero a una persona que tenga obstrucciones en el Agnya y todas esas cosas, más el Swadisthán izquierdo, deberíais decirle: “¡Baba, no podemos ayudarte!”, porque sabéis que es astuto. ¿Qué sentido tiene jugar con eso?

Pero en Sahaja Yoga nos olvidamos. A cualquiera que venga, le decimos: “¡Muy bien, ven con nosotros, ven con nosotros!” No todo el mundo es capaz de hacer Sahaja Yoga, debéis saberlo. ¡No todo el mundo! Sahaja Yoga solo puede darse a la gente que lo merece, que son buscadores y personas valientes, “viras”. No es para gente corriente. Abrimos nuestra puerta a todo el mundo y toda esa gente entra; luego trabajamos muy duro con ellos, hacemos toda clase de cosas y descubrimos que nos causan problemas. Así que, antes de nada, tratad solo con gente que es simple, igual que Shri Krishna trató con los gopas y las gopis. Entonces podemos ver, de un modo colectivo, si podemos enfrentarnos a alguien que es complicado. Pero es inútil transformar a gente como Hitler o Rajnesh, no es posible.

Por tanto, uno no debería tratar de hacer tareas imposibles en Sahaja Yoga, lo que Shri Krishna demostró con su propio carácter, al evitar hacer cosas que no quiso hacer. Él lo hizo porque fue un gran maestro. Por supuesto, no necesitaba enfrentarse a Sí mismo para dominarse, porque se conocía. Él es el Ishwara del Yoga, lo sabía todo. Cuando lo sabes todo no necesitas dominar nada, ¿qué vas a dominar? Al contrario, a veces te asustas de ti mismo por lo mucho que sabes.

Por eso, lo mejor es que cuando hacemos Sahaja Yoga -como seres humanos que somos- tenemos que conocernos a nosotros mismos muy bien: “¡Oh, esta es mi especialidad!” Debéis ver: “¿Cómo me enfrento a mí mismo constantemente? ¿Por qué digo una cosa así? ¿Qué es lo que merodea por mi mente?” La negatividad es algo que debe verse muy claramente dentro de vosotros mismos.

Como debí de haberos contado muchas veces, la negatividad de los occidentales es tal que sus mentes no paran de elaborar “estrategias de ahorro”: No les gusta trabajar de ninguna manera. Por ejemplo, si les decís: “¡Ve a llamar a tal persona!”, inmediatamente te darán diez excusas: puede que no esté en casa, su mujer va a gritarme, puede haberse ido a trabajar, son las diez en punto, etc. Si le llamáis estará pero ellos no llamarán, darán cien excusas. Ahora han surgido excusas nuevas: “el ordenador no funcionaba, el fax no funcionaba”. ¡Todo funciona, excepto vuestro cerebro! Pero de la otra manera resulta que vuestro cerebro no funciona y todo lo demás tampoco: “Las luces no funcionaban”. Quiero decir: lo que sea. Pero debéis preguntaros: “¿Por qué no puedo encontrar la solución? ¡Debo hacer algo!”

Os conté cómo la punta de una raíz logra ir de aquí para allá hasta encontrar la fuente del agua. De la misma manera, ¿estamos haciendo algo al respecto? Si esto no es posible haced aquello; si aquello tampoco es posible haced esto otro. Podéis sacar tantas cosas de la nada. Pero si queréis estar descubriendo continuamente que eso no se puede hacer y aquello otro tampoco, ¡ese no fue el caso de Shri Krishna! Después de todo, Él fue la encarnación del Virata, el Maestro de los Maestros, como diríamos.

Como cuando Draupadi tuvo un problema (Draupadi fue Vishnumaya, su hermana) pensó en Shri Krishna. Ella sujetaba su sari mientras Duryodhana se lo iba arrancando. Y lo sujetaba con los dientes. Dijo: “Kri”, queriendo decir “Krishna”, pero pensó que si decía “shna” el sari caería. Así que, siguió sujetándolo. Pero en cuanto dijo “shna” el sari se cayó de su boca. Así dice la descripción de Shri Krishna: “Dwarika me shora bhayo, shor bhayo bhare. Shankha chakra gada padma, Garuda laysidhare”. Lo cual quiere decir: El sonido llegó a Dwarika. Pero entre Dwarika y Hastinapur hay una distancia de al menos dos mil millas. Pero el sonido pasó a través del Chaitanya y resonó con fuerza. Y entonces, “Shankha Chakra Gada Padma”. Estas son las armas de Vishnu, como sabéis. Él las tomó todas y llegó en su Garuda para salvar la castidad de su hermana, inmediatamente, espontáneamente, en aquel mismo instante. Podía haber dicho: “¡Bueno, que le quiten el sari, ya iré más tarde!”

Estoy segura de que debe haberme robado mis saris, los que me regaláis en los pujas, que son muchísimos. Esto es lo que siento, si no, ¿de dónde habría sacado tantos saris para darle a Ella? Debe de ser de mi propio armario, estoy segura, y por eso me regaláis tantos saris, para que Él pueda salvar la castidad de muchas mujeres. Todo esto está tan relacionado, tan conectado, tan unido. Hay un gran espectáculo en acción pero no podéis verlo.

Pero si creéis en vosotros mismos y si de verdad creéis que sois sahaja yoguis, esto es, cuáles son vuestras cualidades, lo que sois, lo que valéis, entonces estoy segura de que podéis llegar a ser maestros. Pero lo primero es que no valoramos nuestra Realización. No sabemos de lo que somos capaces, lo que podemos hacer. Seguís pensando: “¡Oh, yo era una persona tan corriente! ¡Madre me dio la Realización, nunca fui a la Universidad!” Ninguno de ellos ha estado en la universidad. Me refiero a que Rama nunca fue a ninguna universidad, Krishna tampoco ni Cristo, que fue un hombre corriente, hijo de un carpintero.

Sin embargo, vosotros sois almas realizadas, pero no os dais cuenta de vuestro valor. Una vez que os deis cuenta, sencillamente sonreiréis ante todo. Porque no sabéis que estáis sentados en la cima del mundo. Solo una vez que lo sepáis, vuestra maestría funcionará. De lo contrario, imaginaos a un maestro sentado a los pies del discípulo, ¿qué parecería eso? No significa que dominéis, sino que estáis a cargo de todo. Lo sabéis todo, sabéis cómo manejarlo, cómo conseguirlo. Esta es la maestría que tenéis que conseguir. Esto es algo completamente posible de conseguir por todos vosotros. Pero lo primero de todo que hay que saber es que tenéis que dominaros a vosotros mismos.

Pero entonces, inmediatamente, la gente dice: “¡Madre, lo más difícil es dominarse a uno mismo!” ¡No puedo entenderlo! ¿Por qué? Intentáis dominar a todo el mundo, ¿por qué no podéis dominaros a vosotros mismos? Vuestro Ser está en vosotros, estáis con vosotros mismos, es vuestro, es vuestra propiedad. Podéis corregir la propiedad de los demás, ¿por qué no podéis corregir la vuestra? Debería ser la cosa más fácil de hacer sin embargo no estáis seguros de que sea vuestro, no sabéis que sois capaces de hacerlo; pero lo sois y ahora tenéis el conocimiento del Ser, así que, ¿por qué no ibais a hacerlo? ¿Por qué no ibais a intentar observaros y ver por vosotros mismos? Entonces sabréis que conocéis todos los trucos, el “yukti”. No tendré que deciros: “¡Haced esto y lo otro!”, ¡nada! Lo sabréis vosotros mismos.

Sabemos tantas cosas, cosas muy pequeñas, cosas materiales corrientes: ¿Que algo se cae? ¡Muy bien, pongámosle un soporte! ¿Algo está pasando? ¡Arreglémoslo! Pero en la vida espiritual es lo más fácil, porque estáis en el océano del conocimiento. Pero si no sabéis que estáis en el océano del conocimiento, no sabréis los trucos para tratar a los demás. Porque el principal propósito de nuestra comunicación es emancipar al mundo entero, emanciparlos a ellos, sacarlos de su ignorancia.

Y para eso tenemos que desarrollar esta maestría y no perdernos en cosas sin sentido. Esta maestría tiene que desarrollarse. Para ello, lo primero que se requiere es la meditación por la mañana temprano. Y luego el afrontaros a vosotros mismos todo el tiempo: “¿Por qué he dicho una cosa así? ¡Ah, debe de ser esto! ¡Se lo oí decir a tal persona!” Así que, cuando empecéis a afrontaros a vosotros mismos os sorprenderéis de ver que estáis intentando evitar la realidad y solo usáis vuestra mente. Ya veis que, como os digo, la mente os engaña y os dice: “¡Vale, olvídalo!”

Y por último, pero no por ello menos importante, es que Shri Krishna es aquel que es experto en teatro. Crea la obra y actúa en ella, y también es el espectador. En estas tres formas deberíais veros a vosotros mismos. Vosotros creáis vuestra propia obra: “¡A ver, a ver, cómo actúo yo aquí!” Luego también os convertís en espectador. Sed los espectadores de vuestras propias obras y os daréis cuenta de lo que estáis haciendo, de cómo estáis resolviéndolo todo. Entonces la decepción que constantemente sentimos con nosotros mismos saldrá corriendo. Porque si un artista, el que está actuando, sabe que también es el espectador nunca puede engañarse a sí mismo, porque sabe que es una actuación. Así que el auto engaño es algo que uno debería intentar evitar. “¡Deja que me enfrente a ello!”

Pero la gente también encuentra otra salida, hay formas y formas. Si le decís a alguien: “¿Por qué no escribiste una carta?”, dirá: “¡Ya lo sé!” ¿Qué significa “ya lo sé”? “Pero, ¿no crees que deberías escribirle una carta a esa persona que ha hecho tanto por ti?” “¡Ya lo sé!” “Pero, ¿no crees que es muy malo y cruel por tu parte no haberle escrito una carta?” “¡Ya lo sé!” “¡Ya lo sé!”, ¿qué quiere decir? “Sé que soy malo, sé que he sido un estúpido, sé que no debería haberlo hecho, pero eso también lo sé”. ¿Y luego qué? Porque creen que con confesar que lo saben ya está.

Esta es una nueva salida que no estaba ahí en los tiempos de Shri Krishna; es una salida moderna, donde la gente dice: “¡Lo sé, de acuerdo!, ¿y qué?” “¡Oh, vale, soy un pecador!, ¿y qué?” Este es el otro lado de todo esto. Lo primero es: “¡Ya sé que soy un pecador!”, y lo segundo es un estado más elevado: “¿Y qué, qué hay de malo?”

Así es cómo empieza el “descarrilamiento” y la gente va de una cosa a otra. Si sé algo, ¿por qué no corregirme a mí mismo? Así es cómo debería ser. “¡Sé que soy así, lo sé!” Si lo sabéis, entonces también deberíais conocer el truco para libraros de eso. Como estáis desapegados de esta personalidad sobre la cual sabéis, por eso podéis corregiros a vosotros mismos. Esto es lo que es el yoga, donde toda vuestra atención es una con el Divino y estáis tan desapegados que podéis verlo. El apego a todo se va y ahora la fuerza que os viene actúa a través de vosotros y también sobre esos apegos.

La situación cambia por completo en Sahaja Yoga de una manera muy diferente, y si llega un sahaja yogui muy malo, entonces o es expulsado o tiene que llegar a estar bien. Es al revés. Cualquiera que sea un mal sahaja yogui, si viene a Sahaja Yoga tiene que corregirse; si no, es expulsado.

Creo que este es un estado más desarrollado que el que había en los tiempos de Shri Krishna, porque Él solamente le habló a una persona, a Arjuna. Ahora hablo a miles de personas sobre este conocimiento. En aquella época Él solo habló de esto en tiempos de guerra. Yo os estoy hablando en tiempos de paz. Y es mucho más evolucionado, porque Shri Krishna no le dio la Realización. Pero vosotros tenéis la Realización, tenéis el conocimiento, lo sabéis todo. Tenéis todas estas ideas sutiles.

Así pues, esta es la situación de hoy: Ya os habéis convertido en parte integrante del Virata. No habéis visto el Virata como sí lo hizo Arjuna, pero sois parte esencial de Él. No lo veis pero estáis dentro de Él. Así que, nada de no observaros a vosotros mismos, porque lo único que ocurrirá es que seréis expulsados de Sahaja Yoga. Es mejor que os observéis y que os corrijáis, que seáis uno con el cuerpo del Virata.

Esto es señal de un yogeshwara y así es cómo tenéis que estar, con una actitud muy sonriente, sabiéndolo todo pero sin ser sarcásticos, sino con una sonrisa muy paternal, muy amorosa, afectuosa, que deberíais tener para todo el mundo; inmediatamente lo reconocerán. He visto que los niños pequeños son así. A veces son extremadamente protectores, ¿sabéis? Observan a sus padres y luego van y les dicen: “¡No os preocupéis, todo va a salir bien!, después de todo, Dios está ahí para cuidaros”. Y pueden ser extremadamente amorosos y amables, y por la forma en la que hablan lo neutralizarán todo.

Así que tenemos que aprender mucho de nuestros hijos, de todos los niños pequeños que tenemos, y nosotros mismos deberíamos tener el Principio de Ganesha en nuestro interior. Con inocencia deberíamos hacerlo funcionar. La inocencia es lo más inteligente y lo más efectivo que hay. Así que, os pediría a todos vosotros que os hicieseis frente y que no os odiaseis a vosotros mismos, sino que os corrijáis, que os respetéis y que intentéis desarrollar vuestra propia gloria.

Que Dios os bendiga.