Puja de Pascua

Istanbul (Turkey)

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Puja de semana Santa

Estambul – Turkia, 25 Abril de 1999

Hoy nos hemos reunido aquí, en Estambul, para celebrar la resurrección de Cristo y la vuestra. La resurrección de Cristo fue un gran mensaje para nosotros. Él le ganó la batalla a la muerte, surgió de ella con un cuerpo “viviente”. Esto no es sólo algo simbólico, ocurrió de verdad. De hecho, Él era divino, una persona divina y todo esto pasó realmente.

¿Qué era la muerte para Él? Para los seres eternos, no existe la muerte. Para una persona eterna, la muerte no tiene sentido. Quizás, en un momento dado, puede que parezca muerta, pero no puede morir nunca. Cristo era así. Era una encarnación muy especial, que vino a esta tierra con el propósito de resucitar de la muerte.

Podríamos decir también que, nosotros, los seres humanos, antes de recibir la realización, estamos muertos, en el sentido de que nuestra consciencia está como dormida o muerta. Podemos ver las flores, rostros diferentes, edificios, ciudades, muchas cosas, y esto nos hace sentir que somos muy “conscientes”, pero no es así.

La verdadera consciencia se manifiesta en nosotros cuando vamos más allá de nuestra mente, lo cual es posible gracias a la resurrección de Cristo. Él resucitó porque era divino y nosotros también hemos resucitado porque hemos sido bendecidos por la divinidad. Nuestra mente, que se encuentra en medio, es controlada por Jesucristo. El controla, a través del Agnya, tanto los condicionamientos, como el ego, y os equilibra. Ahora bien, cuando el Agnya chacra se acelera, aceptando muchos condicionamientos o reaccionando constantemente, deja de ser libre, y se convierte en un centro dominado por vuestro ego o superego. Esto es lo que quiero decir cuando os digo que vuestra consciencia está muerta. Por eso no podemos entender nada que esté más allá de nosotros. No podemos entender que hay un nivel de existencia más allá de este que vemos. No creemos que podamos existir más allá.

Hemos visto lo mal que nos sentíamos, llenos de ansiedad, agresividad, muy mal realmente. Un buen día nos dimos cuenta de que algo no estaba funcionando bien en nuestra vida diaria, de que algo nos estaba esclavizando y entonces comenzamos a buscar la Verdad de muchas maneras diferentes. Sé que muchos buscadores, como consecuencia de esto, se desequilibraron mucho y quedaron en un estado deplorable. Sin embargo, muchos de vosotros os salvasteis gracias al gran trabajo que hizo Jesucristo.

Él tuvo que hacer todo lo que hizo, y sin Él, nuestro Agnya no habría alcanzado nunca la flexibilidad que ahora tiene.

Antiguamente, los seres humanos tenían muchísimos condicionamientos. Ahora que se han hecho “más modernos”, han desarrollado un gran ego. No han permanecido en el centro, y esta es nuestra situación actual. Ahora mismo, somos como personas muertas. No tenemos sensibilidad para nada. Podéis ver, por todo lo que nos rodea hoy día, que la gente está ansiosa por matar. Los seres humanos quieren matarse entre sí. ¿Habéis visto alguna vez algo tan absurdo como que las personas deseen matarse entre sí?. También hay niños que matan, padres que matan. Ya no se respeta ninguna relación y todo esto es una señal muy clara de que la consciencia de las personas está muerta.

Como mínimo, en nuestra consciencia debería haber sentimientos de compasión y amor. Pero todo esto se ha perdido. El mundo entero se encuentra en un estado caótico, lo veis cuando leéis sobre las guerras que tienen lugar, la manera en la que se mata a los niños y se destruye a los seres humanos en general. Esta es una actitud muy errónea, un concepto muy equivocado: el pensar que con la destrucción de personas se van a solucionar las cosas o se va a conseguir algo.

Nuestro trabajo en Sahaja Yoga va muy bien, debo reconocerlo, pero debería conseguir detener esta actitud destructiva de tanta gente. Puede que preguntéis y ¿qué se puede hacer, Madre, para acabar con tanta destrucción?. La respuesta está en la vida de Jesucristo. Haced que resuciten, resucitad a todos, iluminadles. Llevadlos hasta un estado en el que comprendan lo que está bien y lo que está mal. Dejadles sentir la compasión y el amor que hay en vuestro interior. Cuando esta tercera fuerza comienza a actuar en nosotros (canal central), nuestro ego y nuestros condicionamientos decrecen.

Por ejemplo, si somos musulmanes, pensamos que tenemos derecho a matar a todo el mundo. Lo mismo si somos judíos. Este tipo de ideas son absurdas, ridículas, porque todos somos humanos, y, en definitiva, estáis matando también a seres humanos. Además, no porque hayan cometido algún pecado grave o hayan hecho algo malo, no, sólo por el hecho de que unos se consideran judíos y otros musulmanes, cuando lo único que importa es que todos son seres humanos.

Como sabéis, en todas las personas existe una kundalini, sin discriminación de ningún tipo. Tanto si uno es musulmán, sikh, cristiano o judío. Fijáos en la cantidad de “denominaciones” que nos adjudicamos. Si habéis nacido en una familia cristiana o musulmana, enseguida alzáis las banderas de esa religión en particular. Aún cuando habéis nacido en esa familia sin vuestro permiso, sin tener vosotros conocimiento previo de ello, sin entender nada inicialmente. Por tanto, ¿cómo podéis pertenecer a esa religión?. Vosotros tenéis una kundalini, y todo el mundo tiene su kundalini, con lo cual, sólo podéis pertenecer a la religión de la humanidad, en la que todas las personas tienen su kundalini.

Vosotros no sois otra cosa que seres humanos. Todas estas ideas de que sois musulmanes, hindúes, judíos o cristianos, son sólo ideas vuestras, ideas creadas por el hombre. El hombre puede llegar a crear cualquier cosa. Pero no tiene cerebro para comprender que, en este caso, no se trata de algo real, sino de algo artificial y creado por él mismo.

Por ejemplo en América, se crean organizaciones basadas en cosas totalmente falsas, en ideas equivocadas y muy destructivas. Pero lo hacen, forman grupos, asociaciones… y cada vez prosperan más. Lo que no saben es que todo tiene unas repercusiones y consecuencias. Hacer algo en contra de los seres humanos, que han sido creados por Dios y por lo que nadie tiene ningún derecho a destruirlos, tiene sus consecuencias.

Muchos países que antiguamente eran de los más prósperos, han descendido o retrocedido muchísimo. Y todos los países que, en la actualidad, se creen los mejores y más ricos, acabarán con una gran crisis. El caer o descender, no es más que el resultado de creer que se es superior a los demás y que, por tanto, uno puede matar a quien quiera.

Como contrapartida a todo esto, surgió un movimiento no-violento que, según creo, se trata de otra cosa absurda. Llegan al extremo de preservar o cuidar de la vida de los mosquitos y otros insectos, cuando, además, estos animales se dedican únicamente a absorber sangre. Viven de sangre humana. ¿De qué sirve protegerles?.

Los seres humanos aceptan con mucha facilidad las ideas más absurdas y ridículas. No sé por qué. Pero es un hecho increíble. Creo que se trata de una mentalidad que tiende a esclavizar a la persona, que no permite tener la libertad de pensar en lo que está bien y lo que está mal.

Por todo esto, tuvimos a Cristo en esta tierra; fue una persona absolutamente libre de prejuicios, tentaciones e ideas absurdas. Puede que digáis “Madre, es que Él era divino”. Pero vosotros también lo sois ahora. ¿Cómo podríamos unirnos nosotros ahora, con el fin de hacer el máximo esfuerzo para hacer entender a la gente todo esto y decirles “¿qué estáis haciendo? ¿Por qué hacéis esto? ¿Qué necesidad hay?”.

Por una parte, está teniendo lugar una destrucción de masas a través de la ignorancia y estupidez humana. Y por otra, tenemos la autodestrucción. La bebida y montones de hábitos destructivos están disponibles constantemente. A la gente le gusta todo esto. Lo que no les gusta es que digáis que todo esto es muy destructivo.

Por tanto, o bien destruimos a otros o nos destruimos a nosotros mismos. Cristo fue destruido por otros, pero resucitó por sí mismo. Nosotros nos encontramos ahora en la misma situación. Sahaja Yoga ha recibido ciertos ataques o desafíos, pero, actualmente, todo está mucho mejor. Antes teníamos muchos más problemas. Todo se ha ido suavizando, porque esto es la Verdad, la Realidad, es Divinidad. Así que no debéis tener miedo. Todas estas ideas raras respecto a Sahaja Yoga van a desaparecer.

Ahora es tiempo de resurrección, no sólo para vosotros, sino también para nuestra ideología. Todas nuestras ideas cambian y creemos en el hecho de que nuestra consciencia ha de iluminarse. Deberíamos tener luz en nuestra consciencia. Y esto se ha hecho posible a través de Sahaja Yoga: si no tenéis luz ¿cómo vais a poder avanzar en el camino adecuado?.

No es fácil describir la vida de Cristo y todo aquello por lo que pasó. Murió muy joven. Lo asesinaron brutalmente. Pero, a pesar de ello, resucitó, resurgió de aquella experiencia tan espantosa. Por tanto, si ahora nosotros tenemos problemas en Sahaja Yoga, debemos saber que tenemos el poder de resucitar. Nadie nos puede destruir porque tenemos el poder de resucitar. Deberíais sentir este poder constantemente y meditar en él. A veces me llega de diferentes personas y diferentes países que sus gobiernos están haciendo tal y tal cosa, o que tienen algunos problemas, que os consideran una secta, etc. Muy bien, no importa. Vuestro deber es saber que estáis siguiendo los pasos de Jesucristo. Nadie os puede destruir.

Este es el mensaje de la vida de Cristo: que una vida divina nunca puede ser destruida. Cuando su propio cuerpo no pudo ser destruido, ¿cómo se va a poder destruir la luz divina que hay en vuestro interior?.

Aquí hay muchos sahaja yoguis que ya llevan muchos años en Sahaja Yoga. Han tenido muchos problemas y se han enfrentado a muchos obstáculos. Es cierto. Pero ahora ya ha pasado todo esto; vuestro nivel es mucho más elevado y os sorprenderéis cuando veáis que, en no mucho tiempo, Sahaja Yoga florecerá en el mundo entero. En todas partes, el número de sahaja yoguis crecerá tanto, que estas minorías problemáticas desaparecerán.

Muchos se preguntan ¿qué debemos hacer para llegar a este punto?. Muchos de vosotros habréis leído la Biblia, donde se dice que Cristo rezaba constantemente. De la misma manera, nosotros tenemos que meditar. Sólo a través de la meditación es como podemos crecer en nuestra consciencia y desarrollar una nueva personalidad, una personalidad muy fuerte.

Sólo podéis crecer a través de la meditación. Y nadie puede destruiros, estáis protegidos por el amor divino. No tenéis que preocuparos porque alguien os vaya a molestar, o por lo que vaya a ocurrir. Por supuesto, al principio siempre hay un poco de agitación, y la gente se siente mal por ello. Está bien, no pasa nada, es normal. Pero tened en cuenta que nadie puede destruíros. Tened fe en que esto es así.

Cristo no tenía organización alguna, ni la Adi Shakti estaba con Él para darle apoyo. Él consiguió superar todos los problemas, torturas y atrocidades solamente a través de su personalidad divina. Vosotros, por tanto, tenéis ventaja, porque, en primer lugar, sois personas iluminadas (tenéis la realización). Él era divino y podía pasar por todo aquello. Pero vosotros no tenéis que pasar por ninguna tortura, nadie os va a encarcelar, ni crucificar. No es posible.

Ahora bien, algunos de vosotros os sentís mal porque os veis como oprimidos en Sahaja Yoga, sin embargo, yo os aseguro que nadie puede haceros daño. Debéis saber que siempre estáis protegidos. Cristo siempre está con vosotros como hermano mayor. También tenéis a vuestra Madre y a todos los Ganas y Angeles a vuestro alrededor. En todos los países se ha demostrado que están ahí, con vosotros. Tenéis formas muy puras de protección. Por tanto, no debéis preocuparos porque se os vaya a destruir, o porque vayáis a tener impedimentos o fuerzas destructivas actuando contra vosotros.

Con la vida de Cristo tenemos que entender que nadie puede destruir a un alma realizada, incluso en estos tiempos modernos. De hecho, nunca han destruido a seres así. Hemos tenido grandes santos a los que asesinaron y torturaron, pero todavía existen en forma de poesía y bendiciones por todas partes. No han sido aniquilados, no están muertos, aunque lo parezca. Incluso si decís su nombre, si los llamáis, sentís una gran respuesta en vibraciones, su espíritu está ahí y todos ellos os ayudan.

La vida de Cristo y su resurrección, nos aseguran que somos personas que hemos resucitado. Nuestro cuerpo ha cambiado. Como sabéis, después de la resurrección (realización), los chacras van limpiando nuestros problemas. Nuestra actitud mental cambia y nuestro ego y superego descienden. Especialmente siempre me ha alegrado ver que una persona nacida en una religión particular, enseguida detecta los problemas de esa religión, como si se diera la vuelta y observara la imagen de esa sociedad, sabiendo qué problemas tiene. Entonces comienza a meditar sobre esos puntos concretamente y el proceso de “corrección” empieza.

Las sociedades están mejorando. Las ideas religiosas están cayendo en su propia trampa, tienen que caer porque son pura falsedad. No son una religión real o auténtica. La verdadera religión está dentro de uno mismo y es universal. Las guerras que tienen lugar en el nombre de Dios y de la religión, no pueden destruir ni la realidad, ni la Verdad. Este es otro mensaje de la resurrección de Cristo. Quizás un día alguien decida destruir a algunas personas, pero su espíritu seguirá ahí. Todos los grandes santos que han resucitado en vida, siguen ahí, contamos con su protección, con su guía. De alguna manera, sabéis que están ahí.

Por tanto, no debéis tener ningún temor. El temor a la muerte debe desaparecer. Muchos lo han dicho ya anteriormente “¿qué es la muerte, al fin y al cabo?”. La misma muerte muere cuando uno ha resucitado. No debéis temerla. Muchos de vosotros habéis tenido miedo a la muerte antes de vuestra resurrección. Pero no ahora. No os preocupa qué es lo que ocurre cuando llega la muerte, o en qué manera vais a morir. Sabéis que no podéis ser destruidos. En el fondo de vuestro corazón sabéis muy bien que no se os puede destruir. Este es un temor que, sin duda alguna desaparece.

Sin embargo hay algo que sí permanece en vuestro corazón, y es la compasión. Cuando veis todas estas cosas horribles ocurriendo a vuestro alrededor, la tortura de algunas personas, etc. No os quedáis impasibles, y vuestro ser responde ante todas esas cosas. Sentís el dolor de los demás, un gran dolor. Y como resultado de ello, vuestro deseo, vuestra voluntad, vuestro pensamiento, incluso vuestras lágrimas, adquieren un gran poder y otorgan un gran consuelo y alivio a aquellos que están sufriendo innecesariamente. Todo esto tenéis que experimentarlo. Sólo por el hecho de tener un sentimiento de amor y compasión, las cosas mejoran.

Nosotros meditamos, sin más. Pero podemos llegar a meditar con una gran compasión, y con tal amor que nuestras lágrimas pueden llegar a tener un efecto sobre estas personas tan crueles, estúpidas y que sólo se dedican a matarse entre sí.

Es muy importante para vosotros que sepáis que ahora no sois un ser individual. Os habéis convertido en una personalidad universal, y desde aquí sentados, estáis solucionando problemas de todo el mundo. Ya no sois una persona “pequeña” que anda sólo preocupada por su familia, sus hijos, esto y aquello. Vuestra mente se ha ido expandiendo de forma tal, que ahora soluciona los problemas de todo el mundo.

Yo soy una mujer y leo mucho el periódico. Sé que las mujeres raramente leen el periódico, les parece algo tonto. Sin embargo yo los leo. Leo aquellas noticias en las que se necesita mi atención. He visto que funciona. Vosotros también pondréis vuestra atención en ello si comprendéis que es vuestra responsabilidad el corregir todas las fuerzas destructivas. Tenéis que meditar colectivamente en aquellos puntos en los que consideráis que hay un gran problema.

Actualmente, el mayor problema se encuentra en las religiones. Si todas ellas se convirtieran en una sola religión universal, siendo sólo una, no lucharían más. Pero no les interesa ser una única religión, porque lo que quieren es luchar, son como gallos de pelea. Si vinieran a Sahaja Yoga, y su ser se iluminara, disfrutarían amándose unos a otros, en lugar de matarse y destruir entre sí. Esto es lo que tenemos que aprender de la vida de Cristo, alguien que, a pesar de estar solo, sin contar con un gran colectivo que le apoyara, tenía un gran poder, tanto como para luchar contra la muerte y salir victorioso de ella al nivel del Agnya.

Sin Él, no podríamos haber desarrollado Sahaja Yoga. La Kundalini no podría haberse elevado. Esto ha sido posible sólo gracias a que Él sacrificó su vida, tarea que aceptó con coraje. Él pasó a través de un canal muy, muy estrecho en el Agnya, con el fin de corregiros, y pidiéndoos que dijerais constantemente que perdonáis a todo el mundo.

Si sólo con perdonar os convertís en alguien tan poderoso, que puede vencer su propia muerte, ¿por qué no perdonar?. Mucha gente me dice “Madre no puedo perdonar” y yo os he dicho cientos de veces que, entonces “¿qué estáis haciendo?”. El mensaje de la vida de Cristo es que perdonó a aquellos que tanto daño le hicieron, incluso dijo “Dios mío, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Él dijo estas cosas en la cruz, cuando fue torturado e insultado. Pidió a Dios que les perdonara, que tuviera piedad de ellos, porque no sabían que estaban matando al Hijo de Dios. Él temía por lo que pudiera ocurrirles, por dónde podían ir a parar, o en qué situación podían quedar. Esto, es un gran mensaje para nosotros. El hecho de que, en la misma cruz, dijera “Padre, perdónalos”

De la misma manera, nosotros tenemos que perdonar a la gente. Es muy importante y es nuestro mensaje de la vida de Cristo. Su perdón fue de suma importancia. Para que el mundo lo comprenda, tenéis que perdonar. Si la gente aprendiera a perdonar, la mitad de los problemas del mundo se resolverían. La gente aún sigue luchando por algo que tuvo lugar hace mil años. Si Él pudo perdonar a todos aquellos implicados en algún asunto, antes de que nosotros naciéramos, entonces ¿por qué formamos grupos?. Porque estamos llenos de odio por esto y por lo de más allá. Por cosas insignificantes. Es muy común oír “a mí no me gusta esto o aquello”. Cuando nosotros éramos pequeños, no podíamos decir estas cosas, así era nuestra educación. Pero hoy día, todo el mundo tiene la libertad de estar constantemente diciendo “ a mí esto no me gusta” “ a mí aquello, tampoco me gusta” “a mí no me gusta esa persona”.

Ahora bien, ¿quién os creéis que sois para juzgar así? No sabéis apreciar las cosas. No sabéis gozar, disfrutar. Sólo os dedicáis a decir “esto no me gusta”. ¿Qué haréis cuando algo os guste de verdad?. Tanto si os gusta como si no, es lo mismo. Sólo por alardear y mostrar vuestro ego diréis “así no me gusta”. Porque no tenéis amor. Si tuvierais amor en vuestro interior, os gustaría todo, nunca diríais “esto no me gusta”. Gozaríais de todo si desde el corazón fuerais capaces de decir “disfruto y gozo de todo”. Os empequeñecéis a vosotros mismos con esa actitud de juicio constante, como si fueseis juez o algo así.

Es sorprendente que esta actitud predomine mucho más en occidente. En el este, si alguien dice que algo no le gusta, todos los demás le contestan a la cara “ya estás intentando alardear”. En occidente, alardear no es considerado algo de mala educación, o una grosería. Al contrario, sentir algún tipo de timidez o pudor es lo que se considera “malas maneras”. ¿Acaso Cristo alardeó de algo alguna vez?. Nunca. Nunca alardeó de nada, aunque cuando vio a gente comerciar en sitios, que se suponía eran sagrados, les golpeó con un látigo. Porque hacer eso en lugares santos está mal. No dijo “esto no me gusta”, simplemente mostró su desaprobación al hecho de comerciar en un templo o lugar santo. La gente acude a estos sitios a orar, y su mente debe estar lejos de las cosas materiales, o del dinero.

Cuando meditáis, la atención tiene que estar limpia de cualquier referencia al dinero. Este es uno de los problemas más grandes de hoy. Todo está orientado hacia el dinero. Veis un coche que es muy caro, y lo queréis tener. Puede que seáis un ladrón, pero compráis un coche caro para alardear, o precisamente porque sois un ladrón y queréis esconder vuestra personalidad. No lleváis una vida genuina, sincera, sólo tratáis de alardear, creyéndoos muy especiales. Pero cuando la muerte llame a vuestra puerta ¿qué haréis?. En ese momento, estaréis temblando. Con todos vuestros logros y “adquisiciones”, no haréis otra cosa más que temblar ante la muerte.

No ocurrirá lo mismo con un sahaja yogui. Él seguirá contento, si la muerte ha de llegar, ha de llegar. No temblará pensando que la muerte es algo peligroso. Sabrá que la muerte le llevará a un lugar agradable donde podrá descansar. No le importará nada de lo que se ponga en su camino, porque él está por encima de la muerte, de la destrucción y se rendirá ante ello fácilmente. Kabir ha escrito muchos poemas que hablan especialmente de la muerte. Dijo “cuando la muerte llegó, no dije nada, no la desafié. Sólo me cubrí con una sábana y me quedé dormido”. A veces describe la muerte con mucha dulzura. En algunas ocasiones Kabir me recuerda a Cristo. Cristo también pasó por todo aquello con gran gentileza o dulzura, y cuando murió, los elementos se agitaron con fuerza, hasta terremotos hubo en aquel momento. Ellos sí que sintieron su muerte, no Él. Sintieron que una gran divinidad, que era la esencia de la existencia, moría de aquella manera. Ellos tampoco sabían que volvería a la vida. No eran conscientes de ello. Pero ocurrió. Ante el asombro de todos, resucitó. Su muerte nos da fuerza a nosotros, porque comprendemos que hemos resucitado y que la resurrección está con nosotros y no la muerte. Sin embargo, tenemos que establecer firmemente nuestro Sahaja Yoga y nuestra meditación.

El otro día, estuve con una mujer que me contó la cantidad de milagros que le habían ocurrido en su vida. Estuvo a punto de morir, tuvo un accidente… pero no sabe cómo se salvó. Sin embargo, a su marido le han pasado todo tipo de cosas. Le dije “¿cómo es posible?”. Me contestó “Madre, no es otra cosa que Shradda”. Shradda significa dedicación, entrega. Me dijo “estoy totalmente entregada y rendida”: Le dije “¿cómo?”. Y añadió “eso no lo sé, me siento muy cómoda, muy ligera, y muy libre de temores cuando sé que estoy plenamente rendida a mi espíritu”.

Esto es lo que tenemos que aprender cuando meditamos, que tenemos que entregarnos. Mahoma lo llamó Islam, que significa “Entrega”; (aunque los seguidores del Islam no se entregan en absoluto). A lo que tenéis que rendiros es a vuestra naturaleza universal. No debéis dejar que os absorban los remolinos de este mundo caótico. El ejemplo de Cristo nos aporta mucho coraje y fuerza. Él está con nosotros. Siempre nos guiará, cuidará de nosotros, y no sólo eso, sino que también nos dará fuerza. Destruirá a todos aquellos que vayan en contra de una vida eterna. Destruirá todo aquello que sea absurdo. Ya habéis visto cómo en el Kali Yuga, muchas instituciones que hablan de religiones y luchas, están siendo destruidas. Y esto ocurre de forma espontánea, nosotros no hemos hecho nada, se destruyen a sí mismas con sus propias acciones. Porque no hay ninguna realidad en ellas, ningún Espíritu, y cuando el Espíritu no está presente, no queda otra cosa que un cuerpo muerto.

Una cosa que debe estar clara para todos los sahaja yoguis, es que nuestra atención debe estar dirigida al Espíritu. No al dinero, o al cuerpo, o a las emociones, sino hacia el Espíritu. Esto os da mucho gozo, y teniendo vuestra atención en el Espíritu, seréis las personas más felices, más amorosas y hermosas. La gente que os rodee se dará cuenta de que hay algo especial en vosotros, dirán que es como una chispa en vosotros que os hace diferentes de los demás. Es algo que se puede reconocer con mucha facilidad.

En los tiempos de Cristo, nadie le reconoció. Porque la gente no tenía ninguna luz en su interior, eran de un nivel muy por debajo de lo que se considera un ser humano. No es vuestro caso, vosotros sois muy conscientes, habéis nacido en los tiempos modernos, y cuando desde aquí, pensamos en Cristo, debemos admirar la vida que llevó, la gran personalidad que tenía como para someterse a toda esa tortura cuando podía haber destruido a toda aquella gente en un minuto. Era muy poderoso, sin embargo, prefirió perdonar. Os dejó el mensaje del perdón, que es la fuerza más poderosa a la hora de solucionar las cosas.

Vosotros también debéis rendiros a esta idea del perdón. Intentad perdonar de verdad. Os inundará un sentimiento de paz, de felicidad, y la persona que os haya hecho daño, se corregirá. Lo que tenemos que hacer, es transformar a la gente, ese es nuestro trabajo. Nosotros nos hemos transformado, nos encontramos en un punto en el que podemos decir que hemos resucitado, y ahora tenemos que resucitar al mundo entero, ese es nuestro trabajo. Con ello, todas las disputas, guerras, falsedades, terminarán.

Para nosotros Cristo es nuestro líder. Él hizo todo su trabajo por nosotros, vino como uno más, vivió como uno más y, con todos los poderes que tenía, nunca los utilizó para destruir a nadie. De la misma manera, nosotros, con amor y afecto, podemos surgir de nuestra propia muerte, de nuestros errores, de nuestra naturaleza destructiva. Esta naturaleza destructiva es la cosa más peligrosa para los sahaja yoguis. La única esperanza que nos queda es precisamente esa, que los sahaja yoguis han resucitado. Sé que si el número de sahaja yoguis aumenta, este mundo cambiará. Pero vuestro progreso debe ser constante, no debéis retroceder. No os preocupéis por pequeñas cosas, vuestra responsabilidad es muy grande. Esta responsabilidad es transformar a los seres humanos. Este es vuestro baremo ¿a cuántos habéis transformado? ¿A cuántos habéis cambiado?. Tanto si son hombres como mujeres. Debéis transformar a la gente, es vuestro trabajo y también es el poder que Cristo os ha concedido. Debéis transformar a la gente para que entren a formar parte de este mundo de alegría y gozo, que nosotros llamamos NIRMAL DHARMA SAHAJA. Pensad qué maravilloso sería el mundo si realmente esto funcionara de verdad. Es el deber de cada sahaja yogui aceptar esta tarea y ver a cuántas personas puede transformar y traer a Sahaja Yoga.

Espero que el próximo año, el número de personas que hoy hay aquí, se haya multiplicado por dos, en todos los países que hoy preparan el Puja. Os mando todo mi amor. Nos esperan días muy hermosos, lo único imprescindible es que sepamos cual es nuestra responsabilidad. Lo más importante es a cuántas personas hemos transformado, a cuántas personas hemos resucitado. Este es vuestro punto de referencia y no a cuántos Pujas habéis ido, etc. , eso no es tan importante. Los Pujas os dan fuerza y poder, pero que no son vuestros, no proceden de vosotros. De los Pujas podéis conseguir la fuerza que necesitéis para vuestro trabajo, pero si luego no la utilizáis, ¿de qué sirve?.

Así que dejo en vuestras manos el que recordéis que habéis resucitado y que debéis resucitar a otros. Es un trabajo muy, muy importante en estos tiempos de tanto caos y tanta destrucción.

Que Dios os bendiga.