Puja de Pascua

Istanbul (Turkey)



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Puja de Pascua. Estambul, Turquía. 22 de abril de 2001.

Hoy nos hemos reunido aquí para celebrar el Puja de Semana Santa. El día que Cristo resucitó de la muerte es uno de los más importantes en la historia de la espiritualidad. Es muy significativo y simbólico el hecho de que también en Sahaja Yoga, lo que hemos hecho es ascender, renacer desde la muerte hasta la vida. Hay que entender que la resurrección es el mensaje para todos nosotros, para el mundo entero. Tenemos que resucitar. Jesús no tenía ninguna necesidad de hacerlo, pero fue nuestro modelo ideal, modelo de santidad, modelo de alma realizada, una persona modelo que vino desde el cielo para salvarnos.

Esta resurrección forma parte de nuestras vidas. Es algo verdaderamente simbólico el hecho de que, a nivel de la conciencia, fuéramos personas tan perdidas. No teníamos control sobre nosotros mismos, íbamos por donde nos dictaba nuestra mente. No teníamos equilibrio entre la mente y el cuerpo físico, no nos quedaba ningún tipo de equilibrio. Nos movíamos al azar, como nos parecía bien, sin ninguna sabiduría.

Jesús fue la encarnación de Shri Ganesha. La tarea que Él llevó a cabo fue muy difícil. Convencía a personas que eran completamente ignorantes en lo que respecta a la espiritualidad, que solo entendían de dinero y de nada más. Llegó en un tiempo en el que la gente no tenía la menor idea de lo que era la espiritualidad. Sin embargo, todo ocurrió de forma tan bella que, la gente ha comenzado a entender que la resurrección es lo más importante de su mensaje.

Él sabía que cuando la resurrección tiene lugar, la Kundalini se eleva y os conecta con el Poder divino, que es Omnipresente. Entonces empezáis a comprender que hay una vida más allá de la que vosotros habéis construido. Existe otro tipo de vida más elevado que os conecta con el Poder divino, Poder que os otorga la Verdad Absoluta. Cuanto más crecéis, más conocéis la Verdad Absoluta, algo que, hasta ahora, no conocíais. Por eso hemos cometido errores, y hemos actuado de forma equivocada hasta el punto de llegar a perdernos. También hemos escuchado a gente que se jactaba de conocer la Verdad. Pero cuando descubrís la Verdad por vosotros mismos, os volvéis personas diferentes. El descubrimiento es tan inherente a vuestro Ser y tan genuino que descartáis todo lo irreal. Lo descartáis muy fácilmente y os libráis de ello sin dificultad.

Como sabéis, en la conferencia de hoy, hay más personas musulmanas, islámicas, que en todas partes han recibido una orientación muy equivocada. Se les ha transmitido todo tipo de historias que fomentan el odio entre la gente. Lo que provocan los bhuts islámicos va de mal en peor, y la gente quiere creer en ello. Especialmente en mi país, tenemos un gran problema a causa de la influencia islámica, pues sus seguidores están muy lejos del islam, no tienen nada que ver con Mahoma, y sin embargo se creen personas buenas que están actuando correctamente. Intentan expandir la religión musulmana. ¿Para qué? ¿Con qué propósito? No lo entiendo.

Hasta el momento en el que recibís la Realización del Ser, sois solo un ser humano inútil que no sirve para nada. Podéis odiar a los demás, podéis golpearles, matarles, y esto ya está sucediendo por todas partes. Pero lo sorprendente es que este absurdo se está produciendo en todo el mundo en nombre de Mahoma. Por un lado volvéis a crucificar a Cristo, y por el otro crucificáis a Mahoma. Pero entre ellos no puede haber querellas, están del mismo lado, tienen el mismo entendimiento. ¿Cómo pueden enfrentarse? Sin embargo, sus discípulos se pelean tanto en todas partes que, a veces, es realmente estremecedor ver hasta dónde llegan por algo tan absurdo.

Cristo nunca se casó, nunca necesitó hacerlo. No se casó. Fue crucificado muy joven. Su crucifixión demuestra que no temía a la muerte y que sabía que iba a resucitar. Para ello tuvo que atravesar el Agnya chakra. Como sabéis, el Agnya chakra está muy comprimido. Él tuvo que atravesar esa constricción, para lo cual tuvo que ser crucificado. Y lo aceptó. Aceptó de todo corazón que esa era la difícil labor por la que tenía que pasar.

De la misma manera, solo podéis alcanzar el Sahastrara a través del Agnya, por tanto, hay que abrir el Agnya. Para ello no os tienen que ahorcar, ni crucificar, sino que tenéis que crucificar a vuestro ego. El primer punto es el ego. Tenéis mucho ego, y no podéis libraros de él. Tenemos formas cada vez más sutiles de expresar ego. Por ejemplo: “Como soy de tal país, tengo ego”, “Como vengo de tal tipo de familia, tengo ego”, etc. La gente hace todo tipo de cosas absurdas, que son realmente pecaminosas y se creen muy importantes si tienen ego. Tenéis que combatir este ego, si no, vuestra resurrección no es posible, vuestra atención no podrá atravesar el Agnya chakra. Mientras tengamos este tipo de identificaciones, no funcionará. Debéis ver vuestro propio ego y esto es algo muy, muy sutil, es un acontecimiento extremadamente sutil. Después de la Realización os dije: “Conoceos a vosotros mismos”, lo primero que sabréis es que tenéis demasiados condicionamientos y demasiado ego.

Como en India, donde veo que la gente está muy condicionada con los llamados rituales, son gente muy ritualista. Para ellos todo es un ritual, y no pueden salir de ello. Ese es el condicionamiento. Sin embargo, el ego es lo peor de Occidente, allí se da mucho más, la gente no sé qué se ha creído que es. Se pierden en ese ego. No pueden ver lo que está mal en ellos, en sus propias comunidades, en su propio pueblo y, por otra parte, proclaman ser esto y aquello.

Este ego ha sido realmente muy dominante. A lo largo de la historia, muchos países y naciones han sido atrozmente torturadas y sacrificadas a causa del ego de algunas personas. Una vez que estas se den cuenta de lo horribles que han sido, de lo satánicas y agresivas que han sido, cambiarán. Pero tienen que darse cuenta y, como os dije, para ello hay que tener la Realización, la resurrección. Sin la resurrección, no tendréis ningún conocimiento en absoluto, no seréis conscientes de los errores que habéis estado cometiendo. Es tremendamente sorprendente cómo la gente sigue haciendo cosas erróneas, cómo las anuncia y cómo exhibe el ego. Cuando leo los periódicos pienso: “Hay gente estúpida por todas partes”. Absolutamente estúpida, en el sentido de que no tienen ninguna comprensión de lo que están haciendo. Simplemente matan a la gente, disfrutan matando y son tan violentos que es imposible saber qué tipo de vida van a tener después de su muerte, o incluso antes de morir.

En todo esto, se ve el retrato del mundo. Veréis que aquellos países en los que aún se pelean por cosas absurdas son muy pobres, están sufriendo y están a punto de ser completamente destruidos. Pero la gente no quiere ver por qué están sufriendo, por qué pasan esas cosas, cuál es el problema. En los países en los que hay mucha riqueza, la gente también se pierde. También necesitan su resurrección. Deben elevarse por encima del materialismo y ver por sí mismos que lo que están haciendo está mal. De hecho, son como impostores. Engañan a la sociedad todo el tiempo. Creo que toda la economía se basa en el timo, en cómo engañar a los demás. Y en ese engaño, no os dais cuenta de que estáis haciendo que la gente se sienta muy insegura. Este afán de “hacer negocio”os vuelve muy avariciosos y empezáis a darle demasiada importancia al dinero.

Esto es algo que hay que entender de la vida de Cristo. Él fue un hombre muy sencillo y pobre, hijo de un carpintero. Para Él, el dinero solo era algo absolutamente inútil. El Espíritu lo era todo para Él. Predicó y le dijo a la gente: “Debéis obtener vuestro despertar espiritual. Es muy importante. Intentad comprender que hay vida más allá de todo esto, deberíais sacar el mayor provecho de esta vida que estáis malgastando”. Era muy inteligente, de qué forma discutía sobre religión y otras cosas con los grandes “padres” de la iglesia. Es asombroso cómo un niño pequeño podía tener un entendimiento tan profundo de la religión. En aquel tiempo, era un niño pequeño, sin duda, pero provenía del Divino, había sido creado por el Divino. Era Shri Ganesha. Él es el Aum, es el conocimiento, todo. A pesar de eso, nadie le reconoció, porque no pudieron reconocer la Verdad, no pudieron entender la Verdad. Eran tan estúpidos que solo podían seguir la falsedad, lo malo. Y finalmente le crucificaron.

Este es un mundo extraño en el que se crucifica a los santos y se da mucha importancia a los demonios. Pero ha llegado el momento de aniquilar a todos aquellos que están haciendo el mal y que intentan asfixiar a los demás. Se verán descubiertos. Ya os he dicho que este es el año del “desenmascaramiento”. Todos quedarán retratados si cometen actos de agresión o de avaricia. Toda su avaricia quedará al descubierto y serán enviados al infierno. Es lo que he sentido con relación a este año en particular.

Esto va a suceder, así que lo mejor es que os dediquéis a vuestra resurrección, dedicaros a vuestra vida espiritual y ved por vosotros mismos qué estáis haciendo. ¿Qué es lo más grande que se puede tener? ¿Dinero? ¿Poder? Estas cosas no ayudan a nadie. Con ellas no se logra la celebridad. Nadie se acuerda de un borracho. No se erigen estatuas a los borrachos. Entonces, ¿quién consigue algo superior? ¿Quién alcanza un gran nombre, como Cristo? Aquellos que han sacrificado su vida por la mejora de la humanidad, por ayudar a los demás. Pero, ¿por qué lo hicieron? Porque amaban a los seres humanos. Amaban a las personas. Cuando se quiere a otros, se comienza a pensar: “¿Qué será lo mejor? ¿Qué es lo mejor que puedo hacer por ellos?”

Ahora bien, algunos padres son ignorantes. No saben qué hacer por sus hijos, así que intentan deslumbrarles con muchas cosas, comida, esto y lo otro. Pero los niños, si no son criados con amor, no tendrán ningún tipo de consideración. Irán sin rumbo. Sin embargo, si saben que alguien les ama, por aprecio a ese amor, no se perderán, no harán cosas equivocadas. Por tanto, lo más importante sobre Cristo y cualquiera de estas grandes personalidades, es que amaban. Amaban a la gente. Amaban a todos los seres humanos. Eso es lo que debemos hacer nosotros. ¿Nos amamos a nosotros mismos, solo a nuestras familias o a nuestro país? ¿O amamos al mundo entero? ¿Vivimos para el mundo entero o solo para nuestro círculo limitado? Debemos averiguar cuáles son nuestras aspiraciones, cuáles son nuestros deseos, qué queremos tener.

Si realmente se piensa en los demás como personas muy cercanas a nosotros, con amor, se siente mucho gozo. Podéis tener muchos adornos, muchas casas, muchas propiedades, mucho dinero, podéis tener mucho poder, ser el primer ministro de tal y tal cosa, pero si no tenéis amor por los demás, no podréis gozar. Vuestro gozo solo proviene del amor, de vuestra capacidad de amar. De ninguna otra forma se puede gozar.

Podéis ver la televisión, escuchar música, ir a fiestas para cenar, lo que sea, pero nada penetra en vosotros. No hay nada que os dé un gozo real. Esto es lo que Cristo nos ha enseñado, que tenía amor para todos los seres humanos y que deseaba prepararles para la resurrección. Él vino antes que Sahaja Yoga. Si no hubiera hecho ese trabajo, para mí habría sido difícil lograr todo esto. Por tanto, Él preparó el escenario para Sahaja Yoga. Ahora vuestro Agnya está abierto, a través de él podéis elevar la Kundalini hasta el Sahastrara y abrir el área de la fontanela.

Todo aquello en lo que Él pensó, formaba parte de su amor por la gente, y por eso lo hizo. Amó a mucha gente. Él es una gran ayuda para nosotros en Sahaja Yoga. Sin Él, realmente, no sé cómo habría podido yo abrir el Agnya chakra. Porque, como sabéis, el Agnya se encuentra en un estado deplorable. La gente se dedica a hacer cosas equivocadas a través del Agnya y nunca se siente mal por ello. Nunca piensan que se han equivocado ni que han hecho daño a nadie, ni que han torturado y hecho sufrir a los demás. Continúan con su problema de Agnya y no tienen corazón para lamentar aquello de lo que han sido capaces.

Solamente Cristo nos ha mostrado que hay que abrir el Agnya y atravesarlo. Aquí lo llaman el tercer ojo. El otro día vino a mí una señora con una revista que hablaba del tercer ojo, y cuando le dije en qué consistía se sorprendió. Abrir el tercer ojo significa que Cristo debe ser despertado en vuestro interior, en vuestro Agnya. Eso es el tercer ojo. Lo que Él hace es crear el estado de testigo en vuestro interior. Os volvéis los testigos de toda la representación, comenzáis a ver toda la función y os asombráis de lo silenciosos que os quedáis, en conciencia sin pensamientos, y de cómo lo veis todo sin reaccionar. Es entonces cuando debemos creer que Cristo ha tomado forma en nuestro Agnya. Se produce su nacimiento, su resurrección. Todo eso ya está dispuesto en nosotros, como una maquinaria, todo el Ser está ya construido con todos los diferentes chakras y centros. Este es el último centro y el más difícil, y fue abierto realmente por Jesucristo. Él es quien se aventuró a hacerlo, y lo hizo de una forma tan bella que ahora también nosotros tenemos la capacidad de ver nuestro ego, de ver por nosotros mismos qué estamos haciendo y por qué nos creemos alguien excepcional.

Una vez que empecéis a ver vuestro ego, os asombraréis. Sea cual sea el trabajo que hagáis, nunca os sentiréis cansados. Os cansáis porque el ego os dice: “Eres muy importante, estás haciendo mucho trabajo por los demás, has logrado mucho…” y esas cosas. El ego os muestra esa falsa grandeza y os cansáis, pensáis: “Somos muy importantes, ¿por qué tenemos que trabajar? ¿por qué tenemos que ayudar a otros?” Así comienzan a llegar a vuestra mente ideas raras y lo que hacéis es sentiros muy cansados. Nos sentimos muy cansados de luchar contra esas ideas.

Ahora toda la situación se ha simplificado mucho gracias a la vida de Cristo. Sin embargo, mirad las naciones cristianas. Son justo lo opuesto. Están en el lado opuesto a las enseñanzas de Cristo. Son los países más agresivos. Agreden tanto a la gente, que en todo el mundo se les ha llegado a considerar muy importantes, como si fueran los reyes o algo así. Sé esto porque en India hemos sido esclavos y me sorprendió ver cómo estas personas que llegaban de fuera se convertían en los dueños como si tal cosa. Eran los dueños y nos trataban muy mal, realmente nos convirtieron en esclavos.

Así comenzó la esclavitud y ese tipo de cosas en India y también en el extranjero. En todas partes, la gente empezó a pensar que ellos eran muy importantes. Y eran cristianos, iban a la iglesia. ¿Qué aprendían en la iglesia? A dominar a los demás, a hacer sentir inferiores a otros, a quitarles sus pertenencias a los pobres o a los menos fuertes. Esto lo hemos visto nosotros mismos. Esto sucede con gente que tiene un ego muy, muy potente. Intentan apoderarse de lo que pertenece a otros países. ¿Qué derecho tienen a apropiarse del país de otras personas? No lo puedo entender.

Todas estas complicaciones existen. Y los tiempos modernos son los peores. Nunca antes la situación había sido tan mala como hoy. Tuvimos a Hitler. De vez en cuando había personas de ese tipo. Pero el mundo entero estaba del mismo lado. Nadie estaba confundido. Nadie creía en esta idea de que se tiene que luchar constantemente. Ahora, quizá a causa de los periódicos o no sé por qué, nadie sabe qué posición es correcta y cuál incorrecta. Hay mucha disputa sobre todas las cosas y la gente no intenta comprender la realidad del problema. Matan a todo tipo de gente por todas partes.

Es insólito cómo en este mundo, los seres humanos se matan los unos a los otros, mucho más que los animales entre sí. Somos los peores. Peores que los animales, porque nos matamos a nosotros mismos, a nuestra propia especie, a nuestro propio pueblo. En India también estamos asombrados de ver cómo se mata, gente de Cachemira matando a sus conciudadanos… De la misma forma, vayas donde vayas, encuentras que la gente rivaliza entre sí. Si vais a África, os quedaréis atónitos al ver cómo luchan entre sí. Lo que quiero decir es que la lucha, como norma, ha surgido con mucha fuerza y se piensa que pelear es una parte muy importante de los seres humanos. Por cualquier cosa que se dice, inmediatamente se ponen a pelear.

Ahora observad a Cristo y su vida. Él no luchó contra nadie. No discutió con nadie y aceptó la muerte en la cruz. La aceptó porque sabía que era para la Resurrección, no solo para la Suya, sino para la del mundo entero. Esto es lo que debemos aprender. Debemos ser modelos de resurrección.

Cuando vemos todo lo que sucede hoy día, nos molesta. Después de la Realización, la gente ve todo lo que le rodea, cómo se comporta su propia gente, cómo se ponen a pelear por nada, y se dicen: “es mi propia gente la que se está comportando así”. No podéis corregirlo, no se puede hacer nada. Pero si vuestro Agnya está limpio, si vuestro ego se ha disipado, si no existe dominación de ningún tipo en vuestra mente y vuestros condicionamientos se han terminado, entonces os convertís en un vehículo para crear paz. Vosotros sois los que podéis crear paz, estéis donde estéis. Esto es algo muy especial que los sahaja yoguis deben saber.

Si no bloqueáis el Agnya, quizá parezca que estéis sufriendo, pero no es así. Lo hacéis por los demás, por vuestro entorno, por vuestros amigos, por vuestros vecinos, se puede decir que por vuestros compatriotas, por todos ellos. Cuando no bloqueáis el Agnya os convertís en una gran fuente de Fuerza divina, la cual puede lograrlo todo. Puede cambiar y transformar a la gente. Esto puede suceder y ya le ha sucedido a muchas personas antes, individualmente. Pero ahora estoy segura de que, colectivamente, toda esta ira, todo este carácter agresivo y todos estos desafíos de gente desagradable, pueden llegar a su fin a través de personas que no tengan ego, de personas que no justifiquen sus malas acciones, de personas que tengan una idea clara y precisa de lo que es la Verdad. Estas personas puede que hablen, puede que no, es indiferente. Sean quienes sean, representan un gran escudo contra esas fuerzas agresivas, que están arruinando la paz del mundo.

Por tanto, Cristo obró por la paz, para traer paz a la tierra. Es muy importante que haya paz. Pero si no hay paz en el interior, ¿cómo puede haber paz exteriormente? Es muy sorprendente que muchos países que hablan de paz estén involucrados en guerras y luchas. ¿Cómo puede darse eso? No tienen solución. No entienden. La única solución que yo veo es transformarles dentro de Sahaja Yoga. Es la única solución. Tenéis que eliminar su ego. Veis que -en mucha gente- este se resiste. Permanece ahí trabajando. Este ego es una cosa muy, muy peligrosa que tiene la gente.

Esto es sobre lo que Cristo trabajó verdaderamente. Intentó neutralizar vuestro ego. Intentó eliminar los problemas del ego para haceros personas humildes y dóciles. Es incorrecto decir que una persona humilde y dócil está siempre en peligro. ¡Observadles! Cuando las personas son agresivas y dominantes, el vencedor es el hombre humilde, no el que domina.

Por tanto, lo principal ahora es observar cómo funciona vuestro Sr. Ego. Es muy interesante ver cómo monta una obra de teatro, cómo intenta encubrir cosas, mostrar que sois superiores a los demás. Hay que verlo. Hay que ver muy claramente lo que trama el Agnya. Es algo muy malicioso, muy dañino y también de lo más bochornoso. La gente con mucho ego es así, y finalmente se vuelven personas nerviosas, muy nerviosas y se creen muy importantes. Primero intentan controlar a los demás. Pero luego necesitan que les controlen. Son así de nerviosas porque intentan controlar a los demás todo el tiempo y no saben controlarse a sí mismos.

¿Quién es el niño que llora tanto? ¿Por qué llora? Debe ser que algo no anda bien. Normalmente los niños permanecen muy callados en mis charlas.

El ego es como este niño. No oye nada, no entiende nada. Simplemente perturba todo constantemente. Nuestro ego también se comporta de esa manera, sin ningún conocimiento colectivo, nada, sin plantearse qué pretende, qué está haciendo, a quién esta haciendo daño; solo con esa satisfacción ciega de que está haciendo algo para reafirmar su personalidad. ¿Veis? Si observáis vuestro ego, simplemente os reiréis y os divertiréis con el bufón, veréis en qué consiste y pensaréis: “Me ha engañado mucho, qué cosa tan horrible era este ego”. En los tiempos de Cristo, la gente tenía mucho ego pero nadie hablaba de ello.

Para Él, su ejemplo fue la mejor manera de mostrarnos que se puede abrir el Agnya sacrificando la vida. Esto no es necesario en Sahaja Yoga; no en Sahaja Yoga. Aunque, de alguna manera también en Sahaja Yoga, si tenéis ego, lo primero que deberíais hacer es alcanzar el estado de testigo. Pero funciona al revés porque, si tenéis ego, no podéis ser el testigo. Si no podéis alcanzar el estado de testigo, vuestro ego aumenta. Es algo muy enrevesado. Supongamos que desarrolláis un gran ego, entonces os dedicáis a justificarlo constantemente. Pensáis: “Esto que he hecho está bien. Después de todo, es muy bueno para todos y es bueno para mí”. Comienza la autojustificación, y con ello nunca podéis ver ni lo que os estáis haciendo a vosotros mismos ni a los demás. Es una incongruencia ciega.

Cuando el ego se presenta de esa forma, entonces, podemos tener Hitlers y todo tipo de cosas. La gente adopta cualquier pequeña creencia y forma un grupo de personas que la practica. Basándose en cualquier cosa, dicen: “Ahora somos gente espiritual. Tenemos un grupo, somos espirituales y cualquier cosa que hagamos es lo correcto”. Pero, ¿quién dice que es correcto? ¿Bajo qué ley es lo correcto? Así han existido muchos cultos y tendencias por todas partes, y la gente los ha practicado, se han destruido a sí mismos y han tenido todo tipo de problemas. ¿Cómo puede ser eso espiritualidad?

En la espiritualidad, lo primero y más importante es que la persona se vuelve muy dócil, extremadamente humilde. Su poder es la humildad, su corazón. Es su humildad la que trabaja y la que glorifica. No la agresión. Hitler vino y murió. ¿Quién le alaba ahora? También hubo otros, como Mussolini, vivió y murió. ¿Quién les alaba? Hay muchos así que vinieron y se fueron. Fueron tan malos que ni siquiera se desea erigir su estatua.

Los que tienen ese ego son realmente personas muy tontas, en el sentido de que hacen todo lo malo pensando que es lo correcto. Al final, se reconoce que fueron personas nefastas y la gente ni siquiera quiere oír su nombre. Por tanto, el tiempo demuestra quiénes son y qué están haciendo. Es un trabajo del Divino muy bien calculado.

No debéis seguirle el juego al ego. Intentad verlo por vosotros mismos: “Ah, estás ahí, Sr. Ego”. Intentad observarle. En ese momento, si decís el nombre de Jesús, el ego se irá. Simplemente decid el mantra de Jesús y el ego desaparecerá.

Otro aspecto de este ego horrible es el condicionamiento, que también es algo extremadamente sutil. Por ejemplo, alguien viene a vuestra casa y dice: “Qué alfombra tan sucia, no me gusta este color, esa cosa no me gusta …”, sin entender que está hiriendo a otra persona. Entra en la casa hablando así. Luego vosotros veis qué estúpido ha sido, pues a nadie le gusta una persona que habla así. Sin embargo, para ella es muy importante corregir, porque tiene el condicionamiento de que tal tipo de alfombra es bueno y que otro no lo es. Ese condicionamiento opera y la persona dice: “Esto no es bueno, lo otro no es bueno”. Así no se disfruta de nada. No se puede gozar de nada. Van a cualquier hogar y no les gusta porque tienen un condicionamiento, conocen algo que creen que es mejor. Y no pueden gozar.

Todo lo deciden sobre la base de sus condicionamientos, independientemente nada. No tiene nada que ver con la esencia interior, con el valor intrínseco de esa cosa. Con mucha naturalidad dicen: “No me gusta”. “Esto no es bueno”. Los sahaja yoguis no deberían decir algo así. Nunca utilicéis estas palabras. Fijaos en mí. Nunca hablo así. Siempre digo que todo está bien. Nunca critico. Esta costumbre de criticar viene del condicionamiento, de que tenéis unos condicionamientos determinados.

Por ejemplo, si sois ingleses, tenéis el condicionamiento inglés. Pero la corrección os llega. Las vacas cayeron enfermas. ¿Cómo pudieron enfermarse si en ese país son tan perfectos? En Europa enfermaron los animales. ¿Cómo es que enfermaron cuando creéis que sois los más limpios del mundo? Preguntáoslo, ¿por qué? Todo es a causa de su propio condicionamiento: “lo sabemos todo, somos los mejores del mundo y tenemos derecho a gobernar a todos”. Bueno, pues, ¡ahí tenéis eso!

Los países que son muy ricos, como América y todos estos, solían creerse muy importantes. Ahora, ¿qué ha pasado? De repente, se ha convertido en un país en el que todos se tienen que lamentar. ¿Por qué razón? ¿Por qué ha sucedido esto, de repente? Siempre es la naturaleza la que os corrige mostrándoos la otra cara de la moneda. Siempre que os jactáis de algo o imponéis vuestro condicionamiento sobre los demás, algo aparece que se vuelve contra vosotros. Funciona de tal forma que es totalmente imprevisible. Y cuando las cosas no salen bien, hay terremotos y suceden todo tipo de calamidades.

Por ejemplo, existió un grupo de gente de raza blanca -junto al río Mississipi- a quienes se les llamaba “cuellos rojos”, porque siempre hacía mucho calor y sus cuellos estaban muy calientes, además tenían un genio terrible. Se sabía que estos “cuellos rojos” eran muy crueles. Mataban a la gente y culpaban de ello a los indígenas, a quienes después arrestaban y eliminaban. Esto sucedió durante mucho tiempo. Pero un día, el Mississipi se desbordó. La riada entró en las casas de todos los cuellos rojos. Los vi escapar con sus pertenencias, que a veces, ni siquiera podían transportar. Algunas las dejaban atrás, y otras las iban dejando mientras corrían. El caos se apoderó de ellos. Me han dicho que ahora son mucho mejores. Todo ese sin sentido que hacían de matar a los negros y torturarles ahora se ha vuelto contra ellos. El Mississipi les ha dado una lección. Por tanto, a la naturaleza tampoco le gusta la gente condicionada.

Los condicionamientos están creando, incluso hoy día, grandes problemas en todos los países como, por ejemplo, el racismo. El racismo es un condicionamiento muy malo. ¿Qué importa que alguien sea negro, blanco o piel roja? Dios ha creado a esa persona. Siempre digo que, si sacaran de América a todas las personas que no son de raza blanca, ¿quién quedaría?

No saben cantar, no saben jugar, no saben de cirugía. Si se marchan todos los médicos y enfermeras indios, ¿qué harán? Imaginaos, y se creen muy superiores, son muy racistas. Incluso hoy lo son, aunque definitivamente mejorarán, poco a poco, pues deben conocer sus deficiencias. Este mundo es solo uno, y se necesita gente de todos los países para ayudarse los unos a los otros. Este condicionamiento de creerse uno tan importante es muy malo. Es una mezcla de ego y condicionamiento; el condicionamiento produce el ego de que “somos los mejores”.

Pero me alegra mucho saber que después de la Realización, tiene lugar esta resurrección por la que los sahaja yoguis empiezan a darse cuenta, a comprender lo que está mal en sus propias comunidades, cuál ha sido el error que han estado cometiendo. Simplemente se hacen conscientes, están alerta. Empiezan a admitir que son ellos los que están haciendo tales tonterías. Pensadlo, es sorprendente cómo os volvéis conscientes de los defectos de vuestro propio país. Esto es muy importante, es posible gracias al Agnya.

Creo que esto es de lo que Cristo se dio cuenta, de que había que abrir el Agnya. Hasta que se abra el Agnya, la gente no puede seguir adelante y por eso Él se crucificó y resucitó, porque sin la apertura del Agnya, no se puede resucitar. Todo esto ha funcionado tan bien que ahora el mundo entero os ve a vosotros como una especie de imagen panorámica de la completa destrucción de lo absurdo. Pueden ver esto muy claramente y aquellos que antes ni siquiera nos miraban, y que estiraban la nariz, con cara de desaprobación y el cuello rígido, ahora se han relajado. Se preguntan por qué está pasando todo esto y de dónde les llega esta maldición.

Por tanto, especialmente los europeos, tienen que entender la belleza, el amor y la grandeza de otros seres humanos, y eso les dará mucha satisfacción. ¿Por qué hay ahora tanto problema con la recesión? ¿Cómo ha llegado? La recesión no es nada. Es el mismo Sr. Ego y el mismo condicionamiento, los cuales eran como serpientes que no paraban de comer. Ahora hay recesión, porque están llenas, ya no les cabe nada más, están muy llenas. Y creo que quizá ahora corran el riesgo de indigestión.

Por eso estas dos serpientes, que se estaban comiendo a los seres humanos, están retrocediendo. Es el mejor momento para que veáis la representación, la farsa de vuestro ego y vuestro condicionamiento, cómo estas dos cosas se han comido a los seres humanos. Uno debería avergonzarse. Uno debería sentir un poco de modestia al respecto. Cuando se está lleno de ego, uno no es capaz de ver nada ni cuándo se impone un condicionamiento sobre los demás; es horrible, os lo aseguro. No entiendo cómo se puede imponer un condicionamiento sobre otras personas.

Por ejemplo, ahora todos vosotros, disfrutáis de la música india. Pero cuando los ingleses nos gobernaban, la consideraban un ruido horrible. Nunca la pudieron entender. Y ahora pagan mucho dinero para asistir a un programa de música. También sienten una especie de rechazo, no la entienden, pero aun así van porque se considera muy de moda escuchar música india. Vuestro ego es tan estúpido que, ¡Dios sabe cuándo va a ceder! Hoy dice que lo mejor es una cosa, y mañana dirá: “No, no, no, hay que cambiar a otra que es mucho mejor”. Veo que en esto no tienen discernimiento. Básicamente, la gente no tiene discernimiento. Los que tienen ego, no diferencian. No saben distinguir lo bueno de lo malo. Las personas así, gracias a Dios, han sido ahora bastante castigadas.

La vida de Cristo, su ejemplo, demuestra que vuestra resurrección es tan esencial, tan inherente a vuestro Ser, que hasta que la obtengáis, estaréis perdidos, ya se trate de un país, de una persona o de una organización. Este ego que tenéis puede finalmente destruiros, y ahora está demostrado que puede apartaros completamente de la realidad. Es él quien os ciega, y también puede cegaros el ego de otra persona, como estos curas, los mulahs y gente así. Tienen un poder tremendo para desencaminaros, porque vuestro ego no tiene sentido del discernimiento. Ni siquiera se plantea cosas así. Y cuando estáis no tanto en el ego, sino en los condicionamientos especialmente, entonces es mucho peor, mucho peor. Porque cuando estáis condicionados, comenzáis a creer en todo tipo de tonterías. Y con ello comenzáis a arruinar vuestra salud.

Es muy sorprendente cómo la gente tiene su propia interpretación y disfruta de cosas que son muy destructivas. Es fácil de conseguir. Estamos en los tiempos modernos, en los que todo se puede anunciar, se pueden ofrecer todo tipo de tentaciones, todo, y se puede manejar a este Sr. Ego muy bien, el cual os consiente. En esta indulgencia, el ego se ahoga completamente y pierde el control de su propia personalidad; mucha gente se pierde así.

Cristo sacrificó su vida y resucitó. De la misma forma, todas las personas que han arruinado su vida tienen que resurgir a través de la resurrección, a través de Sahaja Yoga, no hay otra salida. Cuando comprendáis vuestro propio valor, lo comprenderéis todo. Si no, ¿estáis mirando con vuestros propios ojos o con los de otra persona? ¿Oís con vuestros oídos o con los de otra persona? Deberían ser los vuestros, así que, conoceos a vosotros mismos. Cuando conozcáis vuestro Ser, todo saldrá muy bien. Sahaja Yoga solo se puede construir a partir de gente de esta categoría, de gente que conoce su Ser, no de personas que no se conocen a sí mismas.

El tema es muy extenso. Podría continuar con estas dos cuestiones, pero lo principal es que tenemos que agradecer a Cristo el haber hecho posible esta resurrección por la que obtenemos nuestro discernimiento, el discernimiento divino.

Supuso un esfuerzo muy grande. Él creó un camino muy importante para que pudiéramos llevar cabo esta dura tarea tan fácilmente, que terminará con nuestro ego y nuestros condicionamientos.

Estoy muy contenta de que los sahaja yoguis os deis cuenta de esto y lo respetéis en vuestro interior, de que veáis vuestro ego y vuestro superego muy claramente, y de que podáis estar por encima de ellos.

Que Dios os bendiga a todos.