Día de Felicitaciones

New Delhi (India)



Feedback
Share

Día de Felicitaciones. Delhi, India. 23 de marzo de 2002.

Este acto de felicitación me resulta un poco embarazoso, porque desde que nací soy una persona extremadamente sencilla, siempre he sido así. No entiendo de dinero ni de odio, ni de codicia. Soy una persona muy sencilla en ese sentido. A pesar de eso, vosotros vinisteis y recibisteis la Realización. El logro es vuestro. Se han cumplido vuestros deseos.

Hoy en día muchos niños nacen ya realizados. Creo que este momento tenía que llegar, y que todo esto tenía que ocurrir a lo largo de mi vida. Creo que todos tuvimos una responsabilidad determinada. Como Shri Rama, luego Shri Krishna, luego Jesús, y todos los demás. Era su tiempo. En mi tiempo tengo que daros la Realización. Pero debo decir que todos la habéis aceptado de todo corazón, y de una forma muy dulce, y que estáis usando vuestros poderes para amar y transformar a los demás.

El otro día os hablé del amor. El amor, como lo entiende la gente, está en el Corazón, pero debéis saber que el océano de amor está en vuestro Sahastrara. Cuando el Sahastrara está lleno de amor, la vida cambia. No es que os convirtáis en personas muy inteligentes o dinámicas sino que no sois otra cosa que amor, y este amor os proporciona mucha satisfacción. No os importa si los demás os aman o no, no os fijáis en eso. Lo que sentís es el gozo del amor. Es un tremendo océano de amor que todos tenéis. Cuando entráis en Sahaja Yoga, sabéis que entráis en el Sahastrara, y os aseguro que el Sahastrara es la Fuente de toda la Verdad. Allí se encuentra la Verdad, la Verdad completa.

La verdad es conocimiento y amor. Cuando se ama a alguien, sabéis la verdad sobre esa persona. Descubrís si la persona es buena o mala, o lo que sea; es muy difícil. Cuando amáis, inmediatamente sabéis cuáles son los defectos y las virtudes de la persona. Pero gracias a vuestro amor, impregnáis todo el ambiente entre ella y vosotros o entre vosotros y los demás. Y no veis los puntos negativos fácilmente; es muy difícil.

A mí me han engañado muchas veces. Estoy de acuerdo, pero no sé qué significa engañar, ni cómo se engaña. Con frecuencia me comentan que se habla mal de mí. Es cierto, me doy cuenta que lo hacen, pero no me importa. A mí no me afecta. No pasa nada.

Pero todas estas felicitaciones realmente me hacen sentir un poco avergonzada porque no he hecho nada extraordinario, como pensáis. Lo extraordinario es que si tenéis cierta capacidad, esta actúa y se manifiesta, como el amor. Siento un amor tremendo, no sé cómo explicarlo. Actúa y funciona, y todos los seres humanos aprecian el amor. Quizá seáis personas importantes o muy inteligentes, o ganéis mucho dinero o lo que sea, pero esto no es tan importante. Lo más importante es ser amado. No he desarrollado teorías al respecto ni os voy a pedir que las aprendáis. Sin embargo, el amor es muy básico y lo único que puede ayudar.

Si permanecéis en el Sahastrara, viendo fluir las olas de amor, quizá alguien intente sacar provecho de ello, pero no importa, no os tiene que afectar. También pueden intentar confundiros, no pasa nada. Pueden intentar toda clase de artimañas pero, si hay amor os sentís satisfechos y no os preocupa nada, porque amáis a todo el mundo. Estáis satisfechos y no os importa lo que otros hagan, si se están aprovechando de vosotros o si intentan causaros problemas. Por ejemplo, tampoco prestáis demasiada atención a cómo se ha preparado este acto de felicitación con tanto detalle. Todas las virtudes que provienen de vuestro Ser funcionan automáticamente.

Sin duda, esta celebración de felicitaciones es un reflejo de lo que sois, pero para mí, la ocasión no merece tanta importancia. No creo que mi logro haya sido tan importante, porque no tengo una visión de ello como tal. He oído estas palabras: “Madre tiene una visión”. ¡No, no, no! Debo decir que no tengo ninguna visión. Mi deseo es simplemente que todos améis, pues el amor puro cambiará vuestra vida y sin duda alguna, transformará el mundo entero. Debería sucederos de forma natural porque ahora vuestro Sahastrara está abierto.

Por tanto, el amor debería ser algo muy natural para todos los sahaja yoguis. Por ejemplo, sé que la gente a veces es muy maleducada. Se enfadan mucho con otras personas cuando no siguen ciertas reglas o normas. Algunos tienen cierta posición y la utilizan para enfadarse con los demás e incluso para reñir o mortificar a otra persona. Se dedican a eso, pero no entienden nada. No lo han comprendido. Solo teniendo amor, ese amor puro, se comprende la situación. Entonces lo veis claramente: “Claro, eso es lo que pasa, por eso él es así …” Lo sabéis, pero no os preocupan las razones por las que os causan problemas. Y gradualmente todo se disuelve, todo termina por sí mismo.

He visto a mucha gente que me critica y que hace todo tipo de cosas contra mí. ¿Y qué? Que lo hagan, es su trabajo. Que hagan lo que quieran, a mí no me molesta, ¿lo entendéis? Se están comportando de acuerdo a su condición pero, ¿qué ganan con ello? El gozo solo viene del amor puro. Si no tenéis amor puro, no podéis tener gozo. Podéis decir que sentís gozo y todo eso, pero yo sé quién lo siente de verdad y quién no. No podéis afirmar artificialmente que sentís gozo. Debería ser un sentimiento innato y espontáneo en vuestro interior.

Sois un océano de sentimientos, un océano de bellos sentimientos. Y cuando ese océano os enriquece, nada os preocupa lo más mínimo.

Ya sabéis que no se me da bien el dinero. No lo entiendo, ni siquiera sé contarlo. ¿Y qué? Yo diría que es una dificultad que tengo, pero no tiene importancia. Lo que se necesita es lo siguiente: ¿Podéis sentir el amor de los demás? ¿Sentís la dulzura de los demás? Igual que os sentís muy bien cuando veis a un niño pequeño, ¿sentís lo mismo por otros? ¿Son como niños? ¿Son inocentes como los niños? Yo diría que la inocencia es la señal del amor.

Cualquiera que es inocente conoce la técnica del amor. Si sois muy listos o muy inteligentes, sabréis responder, corregir a otros, etc. Pero ese no es el camino. Si tenéis amor, podéis corregir a la gente sin decirles nada, porque el amor es de una inteligencia suprema. Os proporciona el método correcto. Hace que todo funcione. Todo se soluciona, y entonces decís: “Madre, ha sido un milagro cómo ha sucedido”. Pero no es ningún milagro. Sencillamente es el amor, que ha actuado a su manera. El amor no es algo muerto. No es un mar muerto. No solo piensa, sino que también actúa y lo hace de una forma muy hermosa. A veces me sorprendo de cómo trabaja. Decimos que es un milagro, pero es solo el amor.

El Divino hace los llamados milagros porque os ama. El Divino puede hacer cualquier cosa, porque desea que lleguéis a Sahaja Yoga y os convirtáis en yoguis de verdad. Y todo lo que ese amor logra, vosotros lo consideráis un milagro, pero no lo es. La gente me dice: “Madre, ese es tu estilo”. Pero es solo una cuestión de amor.

Yo os amo mucho y confío mucho en todos. En primer lugar nunca dudo de nadie y, aunque se estén hundiendo más y más, sigo teniendo fe en que se corregirán y que volverán a estar bien. Les doy otra oportunidad. Pero si intentan hacer alguna maniobra extraña, os asombraréis de cómo quedarán expuestos. Es sorprendente la forma en que quedan al descubierto.

Hay un sahaja yogui de Dubai que me dijo: “Madre, no sirve de nada dar la Realización a la gente importante” “¿Por qué?”, le dije. Me dio los nombres de algunas personalidades espirituales aceptadas socialmente. Comentó: “Le di la Realización y quedó al descubierto. No sé, yo nunca dije nada, pero fue desenmascarado”. Otra persona a la que había dado la Realización, también muy importante, con muchos premios, etc. fue igualmente desenmascarada. Luego le dio la Realización a un señor que consiguió un premio de la paz, y sucedió lo mismo, en los periódicos apareció la verdad sobre él.

Lo que sucede es que este sahaja yogui les da la Realización por amor, pero ese mismo amor actúa de tal manera que deja a la gente al descubierto. Vosotros no deseáis desenmascarara a la gente, lo que queréis es que vengan a Sahaja Yoga y que todo salga bien. Me dijo: “Madre, creo que no voy a dar la Realización a nadie más”. Yo le dije: “Sigue dando la Realización. Si el Divino quiere desenmascarar a la persona, lo hará”. Por tanto, si hay algún problema con esa persona, esta saldrá a la luz.

Cuando alguien recibe la Realización, puede ocurrir, por ejemplo, que tenga un accidente. Por supuesto se salvará, pero puede suceder. ¿Cuál es la razón? ¿Por qué se encuentra con un accidente? Porque no hace nada por Sahaja Yoga o porque es una persona ambiciosa. Quizá alguien que está muy enfermo, recibe la Realización y se encuentra muy bien en Sahaja Yoga; y otro, que no está tan enfermo, puede empeorar mucho. Es un hecho. Estáis protegidos, pues es una característica de Sahaja Yoga, aunque seáis el peor sahaja yogui; pero si seguís así y continuamente hacéis cosas que van en contra de Sahaja Yoga, volviéndoos “antisahaja”, entonces sufriréis mucho.

Es muy sencillo. Estáis establecidos en un lugar, en el que hay mucha paz y mucho gozo, pero si queréis salir de él, automáticamente os enfrentáis a lo que hay afuera. Si os quedáis en ese lugar tan pacífico, tan gozoso y tan lleno de amor, estaréis bien y creceréis espiritualmente. Pero si queréis salir, salís automáticamente. No podéis evitarlo, es como una fortaleza o un lugar muy retirado, podríamos decir, muy cómodo y lleno de atención en vosotros. Pero si queréis salir de esa atención, sencillamente estáis afuera. Por eso algunos sahaja yoguis no entienden por qué todavía no se han establecido en Sahaja Yoga.

Es inútil utilizar la inteligencia, porque esta inteligencia humana no es una herramienta de alta calidad. Lo mejor es enamorarse de vuestro propio Ser, con un Amor divino, que os nutra y que os cuide. Pero no sabemos cómo cuidar de nosotros mismos, no sabemos cómo amarnos. Amamos a esta persona o a la otra, ¿pero qué hay de nosotros? Pensáis que es egoísmo. No lo es en absoluto. Conocer el Ser es amor. Si conocéis el Ser, conoceréis el amor, os sumergiréis en el océano de ese amor. Os estoy contando mi propia experiencia, pero todos deberíais experimentar ese mismo amor. Simplemente observaos a vosotros mismos. Es muy fácil hacer introspección: “¿Hay un amor total en mi interior?” En parte lo hay, en parte no.

El amor también puede limitar mucho, como cuando amamos a nuestro país. Supongamos que es India, entonces pensamos que todo lo de India es bueno, y nunca pensamos mal de nuestro país. Odiamos a cualquiera que diga algo en su contra. Os pasa a todos, amáis a vuestro país. Por ejemplo, también amáis a vuestros padres y a otras personas. Pero es un amor limitado. El amor debe ser algo abierto. Entonces sabréis a qué ateneros respecto a vuestro país, respecto a las personas con las que os relacionáis; sabréis la verdad sobre todo.

No necesitáis hacer daño a nadie ni decir nada, ni discutir ni pelear. Lo sabréis porque el amor os da conocimiento, el conocimiento total de cada persona. La conocéis, sabéis lo que pretende, lo que está haciendo; pero no os importa, porque la amáis. Os da igual y pensáis: “¡Que siga adelante!” Es como un niño pequeño. Va por el camino equivocado, pero que siga.

A pesar de todo esto, independientemente de lo que fuerais en el pasado, ahora tenéis mucha suerte porque habéis alcanzado el Sahastrara y lo sabéis todo sobre Sahaja Yoga. Pero sin la práctica no lograréis que funcione. Por medio de la práctica, conocéis vuestro Ser. Cuando meditáis, conocéis vuestro Ser y os llenáis de amor. Pero cuando os sentáis, empezáis a pensar: “Ese hombre es malo, le odio”. Todas estas ideas estúpidas vienen a vuestra mente. “O tengo que comprar tal adorno”, “tengo que comprar tal coche”, etc. Entonces, es que no hay amor. Cuando amáis, lo que sucede es que todo lo que necesitáis, lo obtenéis. Conseguís cualquier cosa que deseáis.

En primer lugar tenéis que amaros a vosotros mismos, pero ese amor debe ser puro. Como resultado, os limpiaréis. A veces os identificáis mucho con vuestro carácter, con vuestra forma de ser, con vuestra personalidad, etc. Pero entonces, en ese amor, os dais cuenta de que eso no es amor, sino ceguera. El amor os da una idea completa sobre vosotros mismos, sobre quiénes sois, sobre los problemas que tenéis, sobre por qué causáis problemas y por qué los tenéis. Os sorprenderéis de que el amor posee una luz tan poderosa; qué es la verdad y el conocimiento.

Aunque no sé si me corresponde juzgar a nadie en este mundo que no sea un alma plenamente realizada, nunca lo haré, porque no hay luz en sus vidas. No pueden comprenderse a sí mismos ni a los demás. Entonces, ¿para qué culparles? ¿Para qué responsabilizar a una comunidad o a un país? ¿De qué sirve?

El amor es universal. No tiene ningún estilo particular ni es de ningún tipo en especial. Es universal. Por eso Sahaja Yoga es universal. Se está expandiendo por todas partes. Deseo que disfrutéis de ese amor.

Os pondré un ejemplo: una abuela y su nieto. Al menos en India, entre ellos hay una relación de tremendo amor. Para ellos, el nieto lo es todo y la abuela lo es todo. Simplemente se aman el uno al otro. Todo lo que haga el nieto, y todo lo que haga la abuela, está bien. Es una experiencia tremenda que os eleva. Os sentís más arriba y disfrutáis de ese amor. Si no hay pureza en el amor, nunca se puede disfrutar de él.

Os pediría que descubrieseis ese océano de amor en vuestra cabeza, en el Sahastrara, el cual llena vuestro Corazón. El Corazón y el Sahastrara están muy relacionados entre sí, de manera que si la cabeza no funciona bien, el Corazón no estará bien. Y si el Corazón no está bien, la cabeza tampoco funcionará. Pero es más un reflejo de la cabeza sobre el Corazón.

Se dice que la maldad está en los genes, pero esto no tiene nada que ver con vosotros. Cuando entráis en Sahaja Yoga, vuestros genes cambian, vosotros cambiáis, todo cambia. Vuestro cerebro está lleno solo de luz, al igual que vuestro Corazón, y vosotros simplemente os sentís rebosantes de amor, siempre con buen humor, llenos de cariño y atención. Cada día todo es muy diferente. Eso es lo que habéis alcanzado, ya lo tenéis. Disfrutadlo.

Así, el sistema de castas, el fundamentalismo, la codicia, los celos, la competitividad y todos esos sin sentidos desaparecen. Pero si tenéis una jungla de tonterías en vuestra mente, cualquier tipo de animales puede entrar en ella. Para purificaros por medio del amor, limpiaos con ese amor. Miradlo todo con amor y os asombraréis de lo fácil que os parecerá no dominar a otros, ni controlarlos ni despreciarlos, no decir cosas equivocadas. El amor es tan extremadamente correctivo y tan extremadamente gozoso que os quedaréis atónitos de cómo manejáis las situaciones.

He conocido muchos casos así. Había un sahaja yogui que no se hablaba con su tío. Decía: “De alguna forma le odio”. “Pero, ¿por qué?” “No sé, pero le odio”. Un día se encontró con su tío en las carreras. Se apresuró hacia él y le abrazó. Su tío lo miraba pensando: “¿Qué es lo que quiere? ¿Qué le pasa? ¿Por qué me muestra cariño?” No lo podía entender. En ese momento, él no podía explicarle que se había hecho sahaja yogui. Así que su tío le preguntó: “¿Qué quieres ahora?” Y él respondió: “Nada. Te quiero, eso es todo”.

Es muy bonito hacerlo, es muy hermoso decirlo. En ello no debe haber codicia ni segundas intenciones, solo el sentimiento de un océano que toca todas las orillas emitiendo un bello sonido de amor. Luego las olas regresan. Fluye y trabaja constantemente, y nunca se cansa.

Sé que nacer en el Kali Yuga para hacer este trabajo es una tarea muy difícil, pero no lo ha sido para mí. Sucediera lo que sucediera, sin importar qué obstáculos me ponía la gente, yo lo hice funcionar, gracias a este flujo de Amor. Fui de un sitio a otro, a todos los lugares posibles, siempre que era posible, sin preocuparme lo más mínimo por mi salud ni por nada. Y he gozado mucho con todos vosotros, he disfrutado mucho. Ha habido una o dos personas horribles, pero no pasa nada.

Por eso, cuando decís todo eso sobre mí, mis ojos se llenan de lágrimas. No sé qué más decir. Me gustaría que lo hicierais, que lograrais este tipo de vida en la que simplemente fluís con vuestro amor.

Que Dios os bendiga.